
Por
Mónica Hidalgo.
Jesús Bárcenas, es un hombre bregado en mil batallas al que, en tono siempre suave y reposado, le gusta hablar alto y claro. Para él, la principal dificultad que debe afrontar la pyme no sólo es la financiación sino también el tener que bregar con plazos de pago superiores a 180 días, lo que considera un auténtico “disparate”. El empresario, que considera que la situación todavía no ha “tocado fondo”, solicita a las entidades bancarias que “cambien el chip” y ayuden a las empresas que son viables. También pide a las Administraciones públicas mayor coordinación entre el Gobierno central y Autonomías y mayor capacidad de reacción a la hora de dictar medidas concretas ante la crisis. Para Bárcenas es innegable que la innovación tecnológica constituirá un factor esencial para que la empresa española pueda ganar en competitividad y de esta forma poder competir con los países desarrollados y emergentes.
En una declaración muy reciente usted solicitaba a los bancos y entidades bancarias que el apoyo financiero del Gobierno se transformara en ayudas concretas a las pymes. ¿Cree que ese apoyo está llegando? Porque muchas pymes tienen la sensación de que la concesión de créditos sigue siendo muy restrictiva.
A fecha de hoy, ese apoyo no está llegando. Bien es cierto que la línea ICO se abrió el día 7 de enero y que las entidades financieras necesitan de un tiempo para realizar los trámites así que esperemos que a finales de mes comience a fluir el dinero. Ahora mismo las empresas siguen teniendo los mismos problemas que tenían antes.
La financiación es uno de los graves problemas que tiene la pyme y más en estos momentos. El Gobierno acaba de anunciar la disponibilidad de los fondos ICO para la obtención de préstamos a bajo interés. ¿Cree que finalmente se va a activar la concesión de créditos a las empresas?
Nuestro deseo es que sea así. Nosotros hemos demandado al Gobierno la creación de la línea ICO-pymes desde hace tiempo y en este sentido nos sentimos satisfechos de que nos hayan hecho caso. Lo que hace falta es que esas entidades financieras, que son las que gestionan el 50% de esos fondos, cambien el chip definitivamente y dejen de actuar como lo están haciendo.
¿Y cómo están actuando esas entidades financieras?
Pues están realizando un análisis muy estricto de los créditos y exigiendo muchas garantías para su concesión. Venimos de una etapa muy alegre a la hora de conceder créditos y ahora hemos pasado a todo lo contrario; es como la ley del péndulo, ni lo uno ni lo otro. Deberíamos pasar a un estadio intermedio donde se apoye a las empresas que son viables y que se arbitren fórmulas para permitir las supervivencia de las que no lo son tanto. Los bancos no son ONG pero deben apoyar a las empresas que son viables.
¿Qué otras fórmulas se pueden articular para financiar a las pymes?
En este país no estamos dando importancia a las sociedades de garantías recíprocas que pueden convertirse en una pieza fundamental de apoyo a las pymes. Se les debería dar un impulso importante a nivel de avales y de financiación porque tienen capacidad, están controladas por Hacienda y el Banco de España y quizás son las grandes ignoradas en esta situación.
¿Cuáles son los principales problemas que deben afrontar las pymes?
Ahora mismo su principal problema es la financiación o refinanciación del circulante, pero también hay otros problemas igual de graves, como es el hecho de tener que soportar el cobro diferido a 180 o 200 días de sus clientes. ¡Esto es un auténtico disparate! En España se está aplicando muy lentamente la directiva europea que obliga a reducir los plazos de pagos es más, es la propia Administración la que no paga en los plazos exigidos. Es que, además, de acuerdo a la directiva, las Administraciones tendrían que pagar un diferencial por día de retraso, algo que nadie ha solicitado por miedo a que no se les vuelva a contratar. Hasta ahora el retraso en los plazos de pago no era tan problemático porque había colchón, pero en estos momentos la situación es muy difícil. Además, todo esto está haciendo que el pequeño y mediano empresario se esté convirtiendo también en un asesor financiero y ésa no debe ser su principal tarea. ¡Nuestro papel no es financiar a nuestros clientes!
En España tenemos casi 3 millones de empresas, de las cuales el 90% corresponde a compañías de menos de cinco empleados. ¿Es un porcentaje similar al de otros países europeos? ¿Cómo ser competitivo con ese tejido empresarial?
Nuestro tejido empresarial no es tan diferente al resto de Europa occidental. Lo que sí es verdad es que las pymes representan más del 80% del empleo, somos el 99% de las -empresas del país y suponemos el 70% del PIB. El empresario español por su herencia cultural no ha apostado por la fusión de empresas, quizás lo que falta es coordinación, para aunar proyectos y sumar sinergias, pero todavía nos falta mucho trecho por recorrer.
¿Cuántas empresas y asociaciones tienen representación dentro de Cepyme y cuáles han sido las principales iniciativas y áreas de actuación a lo largo del año 2008?
Dentro de Cepyme hay 300 organizaciones que son territoriales o sectoriales. El número de empresas es complejo de conocer aunque puede ser cercano al millón y medio. Asimismo estamos colaborando con el Gobierno, estamos presentes en el diálogo social con los sindicatos, desarrollamos un seguimiento de la legislación nacional, elaboramos observatorios de comercio, de la crisis y de la situación económica y, en general, lo que hacemos es participar en todas las iniciativas que puedan ayudar a nuestros asociados.
Asimelec, una de las principales asociaciones TIC de España, es una de las organizaciones que forma parte de Cepyme, sin embargo no participa AETIC, que es la otra gran patronal del sector de tecnologías de la información que trabaja en España.
Sí, pero AETIC no anda lejos de nuestro mundillo. De hecho AETIC ha participado recientemente en una jornada desarrollada en colaboración con la patronal regional de Castilla La Mancha, que también presido yo, y es una asociación que tenemos muy presente.
Según Asimelec, las tecnologías de la información deben convertirse en el motor de la economía en tiempos de crisis. ¿Está de acuerdo con esta aseveración?
Yo creo que las TIC son el motor de la economía siempre, pero ahora más. Creo que debemos aprovechar las sinergias y salir fortalecidos. Y con esto lo que quiero decir es que debemos conseguir tener más capacidad de innovación tecnológica porque cuando salgamos de esta situación nos encontraremos enfrente a otros países más competitivos y con mayor impulso tecnológico. No nos podemos olvidar de que Alemania está creando empleo, y Francia e Italia están en mejor situación que nosotros. Empezamos a ser el farolillo rojo en destrucción de empleo y debemos tener claridad de ideas para ejecutar bien todas estas iniciativas.
Uno de los principales males de la pyme española es su falta de productividad en relación al resto de empresas europeas. ¿Cuáles considera que son los aspectos clave que permitirán mejorar la rentabilidad?
La productividad y la competitividad son dos aspectos que van muy unidos el uno al otro. Un área importante que permitiría mejorar la productividad es la formación, al igual que la incentivación de los empleados en base a la mejora de la productividad y que tendría también una repercusión positiva en su nómina. Yo creo en las personas pero está claro que hay que buscar fórmulas de incentivación que apoyen a las personas que están más implicadas. También la legislación debe ayudar porque tenemos unos niveles de absentismo laboral altísimos que no ayudan para nada. Después de esta crisis que estamos viviendo tendremos un antes y un después porque, además, nuestro problema ya no es Francia ni Alemania sino los países emergentes, que son quienes se están convirtiendo en la auténtica competencia. Por otro lado, nosotros tenemos que buscar los mercados en los que somos competitivos, especializarnos y ofrecer valor añadido, sobre todo desde el punto de vista tecnológico.