
Pequeños, ligeros, llamativos y con las mínimas prestaciones ofimáticas y multimedia que se deben exigir a un equipo portátil. Con estas características, los dispositivos bautizados como
netbook se han convertido en una alternativa real y accesible para un amplio número de usuarios: desde la persona que nunca antes había tenido un ordenador entre manos hasta el consumidor que demanda unas necesidades móviles extremas. El pistoletazo de salida a esta nueva forma de concebir la movilidad en informática lo dio
Asus con su aclamado Eee PC. Ha sido cuestión de tiempo que el resto de fabricantes presentaran sus propuestas, a las que han ido añadiendo nuevas funcionalidades con el objetivo de adaptarse a un público cada vez más exigente. Su tamaño manejable y la reducción de peso (ronda el kilogramo) facilitan un cómodo transporte, lo que les convierte en el complemento perfecto de cualquier desplazamiento.
De todas formas, es necesario partir de la siguiente idea: un
netbook nunca va a sustituir a un equipo de sobremesa o un portátil de alto rendimiento. Es una apreciación que conviene valorar y que justificaría por qué los netbook adolecen de especificaciones potentes o prestaciones avanzadas. Sus características técnicas resultan básicas porque de lo que se trata más bien es de cubrir unas necesidades informáticas mínimas. Las principales tareas para las cuales han sido diseñados, tal y como atestiguan los siguientes modelos, resultan plenamente satisfactorias. No tienen la suite de aplicaciones ofimáticas por excelencia (
Microsoft Office), pero sí otras herramientas para trabajar un documento de texto, una base de datos o una presentación. Además,
permiten conectarse a Internet a través de un cable de red Ethernet o Wi-Fi para navegar fuera de casa o de la oficina: en la sala de un aeropuerto, en la habitación de un hotel, una cafetería o una biblioteca. En este sentido, los netbook son máquinas potencialmente útiles para sectores como el de la educación. Mientras tanto, y en el plano multimedia, las características se han generalizado, resultando habitual que estos miniportátiles estén provistos de una cámara web para videoconferencias y lectores de tarjetas de memoria.
En cuanto al sistema de almacenamiento, los fabricantes han optado por dos opciones: incluir un disco duro convencional o una unidad de estado sólido SSD (solid state drive) que reduce el calor, el consumo energético y el peso de la máquina. Eso sí, no hay que esperar grandes capacidades de almacenamiento, pues algunas propuestas como el Eee PC 701 de Asus sólo brinda 4 Gb. Esta situación se solventa acoplando una memoria o un disco duro externo a cualquiera de los puertos USB de que disponen los netbooks. Hasta ahora, los gráficos estaban acoplados en la placa base, aunque hace poco que ha aparecido un modelo, es el caso del Asus N10, que incluye una tarjeta de vídeo independiente, por lo que las mejoras en el ámbito multimedia quedan garantizadas.
Problemas para escribir
Finalmente están las pantallas. Los siguientes equipos ofrecen áreas entre las 7 y las 10 pulgadas, con unas resoluciones de entre 800 x 480 ppp y 1.280 x 768 ppp, especificaciones que permiten la cómoda visualización de cualquier contenido. Ahora bien, el hecho de que un netbook tenga una mayor o menor pantalla repercute en las dimensiones de su teclado: la reducción del tamaño de las teclas para adaptarse a las dimensiones del miniportátil en cuestión hace que algunos usuarios tengan problemas a la hora de escribir con ellos. El Kira de Airis o el Eee PC 701 de Asus son claros ejemplos. Las personas con dedos grandes notarán falta de agilidad en comparación con las propuestas de HP y Medion.
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