
La concentración de fabricantes es una realidad en el sector del almacenamiento, y en el caso de los NAS vemos cómo cada vez hay menos fabricantes que ofrezcan esta clase de sistemas. Gente como
D-Link prácticamente lo han abandonado para centrarse en otros productos, mientras que empresas como
Linksys llevan ya mucho tiempo sin presentar novedades en el mercado SOHO (
Small Office-Home Office). Así las cosas,
sólo unas pocas casas están liderando los sistemas de almacenamiento en red para entornos de consumo, y eso que
a priori debía ser un mercado repleto de opciones. Parte de la culpa quizá la tengan sistemas como los Media Server (como el HP MediaSmart Server), y cuyo principal objetivo es almacenar y proveer a todos los dispositivos de nuestro hogar (PC, consolas, iPods, etc.) de los contenidos digitales que manejan los hogares actuales. En realidad, equipos como el MediaSmart Server de
HP no son más que un NAS gobernado por un sistema Windows Embeded, y compatible con Windows Vista hasta el extremo. Es decir, más que funcionalidades,
aportan un método de conexión más fácil (no siempre) y una mayor integración con Windows, el entorno de uso mayoritario.
Sin embargo, en esta ocasión hemos preferido centrarnos en ocho dispositivos NAS “clásicos”, gobernados en prácticamente todos los casos por sistemas Linux especialmente adaptados, capaces de compartir ficheros con equipos Windows o Mac, ofrecer servicio FTP e incluso funcionar como servidores de iTunes en muchos de los casos. Es decir,
una alternativa más económica, flexible y en muchos casos potente a los nuevos Media Server. Además, casi siempre se trata de sistemas redundantes, teniendo en cuenta que la capacidad que nos anuncian las especificaciones siempre es la máxima total. Es decir, si integra 2 discos duros de 1 Tbyte cada uno, nos indicará que cuenta con 2 Tbytes de capacidad total. Esto no es ningún engaño, aunque nadie sensato (salvo ocasiones justificadas), desaprovecharía la oportunidad de contar con redundancia y proteger su información mediante un sistema RAID que duplique los datos mediante RAID 1 o 5. De hecho, es algo básico, pues salvo en los NAS mejor refrigerados,
las unidades de disco sufren mucho las elevadas temperaturas de trabajo y terminan fallando antes o después.