La inclusión de tecnologías de virtualización en las últimas familias de procesadores ha disparado las posibilidades de la informática virtualizada. En realidad, no es más que la posibilidad de ejecutar una máquina virtual sobre cualquier sistema anfitrión (sea Windows, Linux, Solaris, Mac OS, etc.), para poder cargar en ella un entorno compatible x86. En el ámbito de los departamentos de informática y centros de datos, la virtualización se esta usando de manera creciente para consolidar servidores y mejorar la disponibilidad. De esta forma, además de ahorrar en hardware, mantenimiento y energía, se logra reunir en una sola máquina servidores que anteriormente estaban infrautilizados. De esta forma, de paso están mejor preparados ante desastres, pérdidas de datos e incluso puntas de disponibilidad, ya que los entornos más potentes permiten incluso balancear la carga de trabajo entre servidores.