
Tener una buena estrategia de
backup es fundamental incluso en los entornos más pequeños e insignificantes que podamos imaginar. Contar con sistemas RAID o NAS de altas prestaciones como único almacén de datos no es demasiado responsable, por mucho que estos elementos proporcionen un elevado nivel de seguridad frente a una única unidad de disco duro. Hace pocos meses viví de cerca como un sistema de discos RAID de nivel 5, formado por una controladora de gama alta y discos duros de clase empresarial, sufría un error lógico que hacía imposible su inicialización. Sin razones aparentes, parece que se produjo un fallo en la gestión del array y los cientos de gigas de información crítica que contenía se fueron al traste. Para más tragedia, la copia de seguridad tenía más de una semana de antigüedad, por lo que la empresa afectada tuvo que gastar casi 10.000 euros en un servicio de recuperación de datos, que reconstruyó el array y extrajo la práctica mayoría de la información. Que esto sirva como ejemplo de que siempre es bueno desconfiar incluso de lo más fiable, y tener un plan B que nos cubra en caso de desastre total.
Análisis y planificación
Para tener un buen entorno de backup, lo primero será analizar a fondo el servidor/es, e ir recopilando todas las aplicaciones, directorios y bases de datos que han de ser puestas a salvo. Y esto es válido tanto para pequeños servidores con una simple carpeta compartida como para entornos más grandes con sistemas de correo Exchange, base de datos SQL Server, CRM o ERP. El siguiente punto del análisis es segmentar la información, para tener claro cuál es más importante para la continuidad del negocio, la frecuencia de actualización y, no menos importante, qué impacto tendría su pérdida respecto a la última copia guardada. Es decir, en entornos donde por ejemplo un CRM registre actualizaciones constantes, perder el trabajo de una mañana puede ser fatal para la empresa. En otros donde la copia de una carpeta compartida con información anticuada se haga una vez cada dos días puede ser más que suficiente, pues apenas recibe actualizaciones. Además, aunque siempre es interesante contar con diferentes versiones de las copias (por ejemplo, una copia para cada uno de los últimos 7 días, otra de las dos últimas semanas y otra de uno o dos meses atrás), también es bueno evaluar si tendremos necesidades más específicas o si, por el contrario, con guardar tres o cuatro juegos hacia atrás será suficiente.
Soportes de almacenamiento

Una vez que tengamos claro lo anterior, llega la tarea de elegir el soporte. Hasta hace poco tiempo las unidades de cinta eran la mejor opción para almacenar grandes cantidades de datos, pero, hoy por hoy, cada vez tienen menos sentido en entornos medianos y pequeños. Los modernos sistemas NAS para almacenamiento en red ofrecen capacidades de 4, 6, 12 e incluso 24 Tbytes por unidad, y acceso aleatorio, al tiempo que son más fáciles de gestionar, mantener e integrar con copias automatizadas y totalmente desatendidas. El precio de los modelos profesionales parte de los 500 euros, para los más sencillos, hasta varios miles en el caso de los más potentes. A cambio, ya no es necesaria una costosa librería de cintas, o que alguien se preocupe de cambiar la cinta acabado el backup. Además, un mismo NAS puede utilizarse para almacenar las copias de diferentes servidores, e incluso de todos los PC de una misma oficina. Modelos recientes, como la gama RNRX de Netgear, permiten incluso autorreplicarse en otros NAS de la red en momentos de nula actividad, haciendo un espejo del propio almacén de las copias que hace prácticamente imposible que perdamos la información. Para entornos realmente pequeños, donde sólo es preciso salvar algunos Gigabytes de datos o donde la información almacenada no es tan crítica, siempre podemos optar por montar un pequeño disco en red (preferiblemente con sistema RAID, como los Quadra de La Cie), un disco externo USB de alta calidad o un sistema RAID interno con un par de unidades de gama empresarial que garanticen un MTBF (tiempo medio entre fallos) lo más elevado posible.
Software de copia de seguridad
El siguiente y último paso es encontrar el software de backup que más y mejor se ajuste a nuestras necesidades. Basta realizar una búsqueda en Google para encontrar docenas de soluciones de todos los precios y tamaños. Sin embargo, hemos de tener presente que si somos exigentes y vamos a necesitar funciones avanzadas como crear instantáneas de Exchange o SQL Server, copiar ficheros abiertos, gestionar múltiples servidores, una programación realmente personalizada o realizar copias de los PC mediante clientes remotos, nuestra recomendación es optar por alguna de las grandes. Hablamos de productos como EMC Retrospect, CA ARCserve Backup o Symantec Backup Exec, entre otros. Sus precios parten de los 400 euros para las versiones base, aunque podemos triplicar esa cantidad sin problemas tan pronto como añadamos algunos módulos específicos para Exchange, SQL Server, etc. Por eso, si el precio es clave para nosotros, una alternativa que interesante puede ser Handy Backup (www.handybackup.es) que, en su versión Server, nos ofrece (por 465 euros) todo lo que en otros productos es opcional (Exchange, base de datos, clientes remotos, etc.). Es una solución de menor gama y menos potente, pero también más barata.