En los tiempos que corren las tecnologías inalámbricas copan con contundencia el mercado residencial, donde todos los operadores de ADSL incluyen entre sus ofertas routers inalámbricos que simplifican la vida al usuario doméstico, y evitan que tenga que realizar instalaciones cableadas.
En cambio, en el ámbito empresarial, donde prima la seguridad, la fiabilidad y la calidad de transmisión de los datos, el cable Ethernet es la opción preferida por razones obvias en la mayoría de las empresas. Es cierto que, aunque resulta más caro y complejo de instalar, ofrece una estabilidad y mínimo coste de mantenimiento que lo hacen muy atractivo. Sin embargo las cosas están cambiando, y los entornos mixtos (con cable y Wi-Fi) comienzan a ser lo más habitual. Gracias a ellos podemos disfrutar de conectividad de red con los portátiles en cualquier parte de la oficina, al tiempo que se ofrece una conexión sencilla y rápida a clientes y visitas que vengan a nuestras instalaciones sin necesidad de tener cables de por medio. Esto, sin olvidar el soporte que se ofrece los smartphones que, en lugar de utilizar la conexión 3G, pueden emplear el acceso a Internet corporativo para descargar correo o realizar otras tareas que requieran el máximo ancho de banda.

Una buena planificación es clave
En toda instalación Wi-Fi para entornos empresariales o de alto rendimiento es vital realizar un estudio previo que nos permita abordar la implementación sin riesgos. Lo primero es evaluar bien el área y zonas a cubrir, presencia de fuentes de interferencias (edificios cercanos con inhibidores, repetidores, etc.), o disponibilidad de espacio y cableado para instalar las bases inalámbricas. Igualmente, han de evaluarse aspectos más técnicos, como el tipo de dispositivos a los que habrá que dar servicio, tanto en número como en estándares soportados y nivel de tráfico que van a generar. Para esta tarea podemos ayudarnos con herramientas especializadas, como las que ofrece la empresa AirMagnet, que cuenta con analizadores de espectro e incluso un planificador de instalación de puntos de acceso. Tras lo anterior tendremos que decidir el tipo de punto de acceso inalámbrico que vamos a instalar en cada punto para dar la mejor cobertura Wi-Fi. De él dependerá la calidad y extensión de la cobertura, el nº y tipo de usuarios que podremos soportar o la estabilidad y rendimiento de conexión.
Nuestra recomendación es, sin duda, optar por equipos de la gama profesional de algún fabricante de prestigio. En el mercado hay muchos, incluso con carcasas y antenas preparadas para funcionar en exteriores, aunque nosotros hemos recopilado en las páginas siguientes 4 modelos representativos de su segmento. Esta clase de modelos empresariales suelen ofrecer carcasas metálicas de gran calidad, potentes antenas, y funciones avanzadas como el PoE (para alimentar el punto de acceso a través del propio cable de red Ethernet) o el WDS (ver recuadro adjunto). Quizá el único aparentemente fuera de lugar sea el Airport Extreme de Apple, una base inalámbrica a caballo entre el usuario residencial y la Pyme. Sin embargo es una excelente opción para entornos donde se busca una gran facilidad de puesta en marcha, o en lugares donde existan problemas de interferencias o multitud de portátiles con estándares diferentes. Por nuestra experiencia, logra magníficos resultados en dichas situaciones a cambio de un precio razonable, por lo que vale la pena tenerlo en cuenta.
Estructura y seguridad
Dicho lo anterior, una red Wi-Fi formada por varios puntos de acceso distribuidos en una oficina o empresa puede organizarse en torno a una red troncal Ethernet o mediante WDS. En el primer caso, cada punto de acceso tendrá acceso directo a la red Ethernet de cable y es la opción ideal si buscamos la máxima fiabilidad y rendimiento. Todos los puntos de acceso de una oficina pueden tener la misma configuración, con lo que aparentemente sólo veremos una única red inalámbrica en toda la zona de cobertura, y el portátil/smartphone simplemente irá haciendo roaming de uno a otro según de dónde reciba la mejor potencia de emisión de cada base. La segunda opción es utilizar el sistema WDS, que explicamos en detalle en el recuadro adjunto. Una opción cómoda si no tenemos puntos de cableado para cada base inalámbrica, pero que tiene importantes desventajas, por lo que no es la más aconsejable.
Uno de esos puntos negativos es la seguridad, precisamente uno de los aspectos más delicados de toda red Wi-Fi empresarial. De entrada, hay que olvidarse de asegurar una Wi-Fi con WEP (64 o 128 bits, da igual), pues es realmente fácil de hackear incluso para usuarios no muy expertos. Por ello hay que elegir como mínimo el cifrado WPA con una buena clave de seguridad, larga y con cierta complejidad. Y si hay de por medio un servidor Radius, mejor que mejor.
Además, en entornos donde previsiblemente vayamos a tener visitas, consultores de paso, clientes, etc., es recomendable contar con redes Wi-Fi sólo para invitados. Hay dos opciones: crear puntos de acceso virtuales, si nuestras bases inalámbricas lo permiten, separados del resto de equipos de la empresa o, mejor aún, emplear uno o varios puntos de acceso Wi-Fi específicamente para esta tarea, y conectarlos físicamente a un cable Ethernet que vaya directamente al router de acceso a Internet justo antes del Firewall corporativo. De esta forma la gente externa sólo tendrá acceso a Internet, pero no a la red corporativa y sus recursos.
Protocolo WDS
Wireless Distribution System es un sistema que nos permite comunicar entre sí múltiples puntos de acceso sin necesidad de cables para, con ello, crear redes inalámbricas que cubran un área más grande de la que cubriría una única base inalámbrica. El sistema parte de una estación base, cuya señal es replicada una y otra vez por tantos puntos de acceso en modo WDS como sea necesario, e instalados de manera encadenada. A partir de aquí se puede configurar el WDS en modo Bridging, que no permite la conexión de clientes y sólo sirve para comunicar un punto de la red con otro remoto a través de los puntos de acceso, o el modo repetidor, que sí permite la conexión de otros clientes inalámbricos, como portátiles o móviles. Todos los puntos de acceso de una red WDS deben de utilizar el mismo canal, estar configuradas con el mismo nivel de seguridad (aunque WPA/WPA2 depende del modelo de punto de acceso para que funcione), y compartir unas claves de acceso estáticas.
La principal ventaja de utilizar WDS es que no necesitas conectar cada uno de los puntos de acceso a una red troncal Ethernet, con lo que se simplifica el despliegue y las futuras ampliaciones. En la parte negativa tenemos que WDS ocupa aproximadamente el 50% del ancho de banda Wi-Fi para, precisamente, reenviar los datos entre unos puntos de acceso y otros. Además, es muy recomendable utilizar puntos de acceso del mismo fabricante (y a ser posible el mismo modelo) para crear redes WDS. De lo contrario podemos tener más problemas de los deseados pues es un estándar no certificado por la Wi-Fi-Alliance, y por tanto a veces se dan diferencias de implementación.
Características de los routers para empresas