El estudio
‘La cadena de suministro inteligente del futuro”, elaborado por
IBM a partir de encuestas a 400 directivos de todo el mundo sobre los
retos que afrontan
en relación con la cadena de suministro, pone de manifiesto una realidad patente: la
aceleración del fenómeno de las deslocalizaciones y el
incremento de las compras directas de materiales en países de bajo coste.
Concretamente y de acuerdo con el estudio, está previsto que
en los próximos tres años se produzca una reducción de los procesos de producción y compras del 30 y el 15 por ciento en Europa Occidental y Estados Unidos, respectivamente;
para desplazarse a países de Asia y Europa del Este.
No obstante, la reducción de costes esperada al calor de las deslocalizaciones está lejos de alcanzar los ratios previstos y, sin embargo, buena parte de las empresas encuestadas -el 41 por ciento- coinciden en señalar la existencia de
ventajas derivada de este movimiento, por este orden: el
aumento de las ventas, la
mejora de los márgenes y el
incremento general del rendimiento.
Pero no todos son ventajas. Y es que, en contrapartida, se constatan ciertas
desventajas empezando por el
aumento de los plazos de entrega, seguido del
descenso de los niveles de servicio al cliente y la
reducción de la calidad.
Parece, por tanto, evidente que todavía queda espacio para la mejora y que aún existen retos por superar. En este sentido, el
incremento de la visibilidad de la cadena de suministro -tanto en su vertiente interna como externa- constituye la prioridad número uno para el 70 por ciento de las compañías encuestadas. Se consideran también fundamentales la
gestión del riesgo, la
adaptación a las necesidades de los clientes, la
contención de los costes y la
responsabilidad medioambiental.