Las tintas de HP tienen mucho I+D

En los últimos meses, HP está haciendo mucho ruido para convencer al mercado de que la inyección de tinta es una tecnología válidatambién para la empresa y de que comprar consumibles originales es la mejor opción para el cliente en términos de calidad y precio. En San Cugat, el estadounidense Thom Brown, un experto de HP en la investigación con tintas, intentó convencer a la prensa reunida de que los consumibles de la compañía bien valen lo que cuestan.
Como si de un miembro del programa televisivo El Hormiguero se tratara, Brown mostró con experimentos caseros que la tinta de HP se seca antes que otras y que los cartuchos nunca mezclan colores, evitando distorsiones en el papel. También se esforzó en mostrar que el I+D de un cartucho de tinta no solo reside en el cabezal (en realidad un microprocesador), sino que también es palpable en la compleja formulación química de las propias tintas (que determina su densidad, la velocidad de secado o su capacidad de erosión), en la calidad de los plásticos del contenedor y en los filtros del tóner o incluso en la esponjilla que lleva en su interior y que hace que el líquido vaya saliendo de forma homogénea durante la vida del consumible. Brown aseguró que se necesitan más de 1.000 prototipos para dar con el sistema de tinta perfecto y que cada fórmula de tinta nueva tarda entre tres y cuatro años de laboratorio antes de salir para la fábrica.
HP recuerda siempre que puede que se gasta cientos de millones de dólares en la mejora de sus cartuchos. En realidad, estos dispositivos son, a pesar de su pequeñez, una obra maestra de ingeriería que supone el 70% de la mecánica de una impresora. No hay que olvidar que un cartucho tiene hasta 500 boquillas casi microscópicas que llegan a expulsar hasta 36.000 gotas por segundo. No en vano, una foto familiar impresa en un máquina de inyección puede necesitar más de 60 millones de gotas en alguno de los tres colores básicos.




