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Los usuarios prefieren estirar la vida de sus iPhones

Movilidad

Este hecho, unido a la percepción de que falta de innovación en los nuevos terminales, está ralentizando el mercado

Logo de Apple en una tienda de la compañía.
Logo de Apple en una tienda de la compañía.

Un año más y como cada septiembre, Apple ha renovado su gama de iPhones. En esta ocasión, el fabricante ha dado a conocer el iPhone 11, que en su versión premium destaca por una imponente óptica que ofrece hasta tres lentes en la parte trasera. La compañía que dirige Tim Cook quiere revitalizar unas ventas que llevan estancadas desde hace varios trimestres.

Una de las razones es que los usuarios están estirando cada vez más el ciclo de vida de sus teléfonos, con lo que tardar más en saltar a la última versión. Según los últimos datos de Hyla Mobile, si en el caso del resto de terminales los consumidores cambian de terminal de media cada 2,83 años, en el caso del iPhone este tiempo es incluso aún mayor, hasta llegar a los 2,92 años.

El auge del negocio de los teléfonos reacondicionados es uno de los principales factores que explica este cambio de tendencia en la forma de consumir teléfonos móviles. Un mercado emergente en el que ya han puesto el ojo las grandes marcas de telefonía, incluida la propia Apple. De hecho, la compañía estadounidense trabaja desde 2017 con nuevas formas de consumir su tecnología, como prueba la colección oficial “Reacondicionado por Apple”, que lanzó en la plataforma Back Market, especializada en la venta de reacondicionado electrónico. Además, hoy en día ya dispone de dispositivos reacondicionados a la venta en su propia web.

El auge de los reacondicionados se suma al hecho de que el usuario observa cada vez menos novedades entre los nuevos modelos que salen al mercado. “Los gigantes tecnológicos aprovechan la excusa de la innovación y los avances de la tecnología para que compremos sus productos, aunque no nos hagan falta. Todos tenemos en casa algún teléfono móvil que no utilizamos, aunque todavía funcione, porque lo hemos sustituido por uno nuevo, aunque estamos convencidos de que cada vez se verán más productos reacondicionados por la calle y menos teléfonos en nuestros cajones. Nuestro objetivo es dar una segunda vida a esa tecnología que no usamos pero que todavía funciona, previo paso por un taller especializado en el que se revisa y repara si fuera necesario. Cada vez que esto sucede, encima, se contribuye a evitar toneladas de residuos tecnológicos al planeta”, explica Thibaud Hugh de Larauze, CEO y cofundador de Back Market.

Las marcas imponen la obsolescencia

Desde esta compañía argumentan que el mercado de telefonía no debe limitarse sólo a la producción masiva de nuevos modelos, sino también a la gestión de la segunda vida de estos productos, algo de lo que los grandes fabricantes también son cada vez más conscientes. “El problema es que cada vez que Apple lanza un nuevo dispositivo, sus usuarios ven como sus terminales se ralentizan. A este fenómeno se le conoce con el nombre de obsolescencia programada. Da igual el tiempo que haya pasado desde la compra del último iPhone o el uso que se le haya dado. El rendimiento del terminal empezará a bajar y funcionará cada vez más despacio debido al lanzamiento de una nueva versión del sistema operativo por parte de la compañía. Esas versiones ocupan más espacio y consumen más recursos del sistema, que hacen que nuestro 'viejo' móvil funcione cada vez peor y al final tengamos que cambiarlo”, concluye Hugh de Larauze.

LA PREGUNTA
El crecimiento de la economía se está ralentizando. ¿Hasta qué punto lo está notando en su negocio?