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Sabías que hay muchos empleados que sufren el síndrome del impostor?

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Personajes públicos como Kate Winslet, Michelle Pfeifer o Michelle Obama en algún momento han creído que su éxito se debía más a factores externos y a la suerte que a sus propias capacidades

La actriz Kate Winslet.
La actriz Kate Winslet.

Muchos no se creen sus logros ni capacidades. Sufren lo que los expertos llaman el síndrome del impostor, un problema que aflige al 70% de las personas en algún momento de sus trayectorias profesionales. Algunos afectados por este síndrome representan casos notorios. Hablamos de actrices como Kate Winslet o Michelle Pfeifer, del astronauta Neil Armstrong o de Michelle Obama, la mujer del expresidente de los Estados Unidos. 

Eran brillantes, pero algún momento pensaron que eran un fraude y que no merecían el recocomiento que la sociedad depositaba en ellos. La doctora Pauline Clance acuñó el problema por primera vez en 1978, y lo hizo para identificar a aquellos individuos que piensan que sus logros se deben más a motivos externos y a "la suerte" que a su propio esfuerzo.  

El impostor laboral suele ser perfeccionista y llega a altas cotas de rendimiento. Pero todo ello le genera inseguridad y un sentimiento (muy subjetivo) de que no lo hace bien. Además, el síndrome es más frecuente en altos directivos que en los empleados que están en la base de la jerarquía empresarial. La presión por las cuentas y los resultados empeoran las cosas para que el que no se lo cree y por lo tanto teme ser descubierto en algún momento de su vida. Además, el impostor es enemigo de los halagos.  

Por otra parte, algunos estudios señalan que las mujeres y los jóvenes son más propensos a tener este síndrome que los hombres, sobre todo los de mediana edad. Pero no todo está perdido. Hay recetas para lidiar y superar el síndrome del impostor. Los expertos recomiendan realizar tareas sencillas, pero que pueden ser muy terapéuticas

Una de ellas es hacer una lista de logros. Es una buena manera de creer en la valía personal. También conviene aceptar que uno es el responsable de su éxito y no es bueno abusar de la palabra "suerte". Más: hay que asumir que equivocarse es normal y detectar falsos errores. Que no nos salga perfecto no significa que lo estemos haciendo mal. 

También conviene que el sufridor del síndrome del impostor acepte elogios y críticas, y que no se compare con los otros. Por último, los psicólogos recomiendan que comparta sus sentimientos con su familia y amigos, y que escriba un diario y hable con un profesional que le pueda escuchar. 

LA PREGUNTA
El crecimiento de la economía se está ralentizando. ¿Hasta qué punto lo está notando en su negocio?