Opinión

Guerra fría digital

Desde hace unos años, la guerra para dirimir el cetro mundial del comercio y la innovación está en el ambiente. Por eso no debería sorprender la que se ha montado con Huawei y el veto que le han hecho algunos gigantes tecnológicos estadounidenses. Estábamos avisados porque las consecuencias de este conflicto larvado ya las sufrimos en términos aduaneros y de importaciones/exportaciones en muchos ámbitos. Sin embargo, ahora por fin le hemos visto la orejas al lobo (del aislamiento económico) en forma de unos teléfonos bastante sofisticados que se venden a millones pero que en unos meses podrían quedar casi inservibles si los servicios de Google/Android (aplicaciones incluidas) no funcionan en ellos.

En Huawei están tranquilos, o, cuando menos, lo aparentan. En la compañía denuncian que el ataque que sufren por parte de la administración Trump sólo pretende convertirles en moneda de cambio en la compleja negociación comercial entre ambos países. Además, Huawei, que estaba avisado de que las aguas se desbordarían en cualquier momento, dice que tienen “plan b”, que están ultimando un sistema operativo para seguir en primera línea del negocio de smartphones. Otro tema es el de la tienda de aplicaciones. Atraer a un ecosistema de desarrolladores son palabras mayores y un fracaso en este punto ya se llevó por delante a Blackberry y a Microsoft.

Un apunte más. No hay que confundirse. EEUU castiga a Huawei en el negocio de los terminales, pero realmente teme al gigante chino por su dominio en el 5G, el estándar que va a multiplicar en los próximos años la velocidad de las comunicaciones móviles y va hacer realidad el IoT, la conducción autónoma o la telemedicina, entre otras cosas. Hay mucho en juego, y los teléfonos son los primeros damnificados.     

LA PREGUNTA
El crecimiento de la economía se está ralentizando. ¿Hasta qué punto lo está notando en su negocio?