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¿Qué son los Small Language Models (SLM) y cómo funcionan?



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Los Small Language Models (SLM), o modelos de lenguaje pequeños, son la mejor respuesta práctica para muchas necesidades empresariales. Y es que no siempre hace falta (ni conviene) un modelo gigantesco para resolver un problema de negocio

Publicado el 20 ene 2026



SLM o small language model
SLM o small language model

Los Small Language Models (SLM), o modelos de lenguaje pequeños, son una respuesta práctica a una realidad que muchas empresas y partners ya han comprobado con la IA generativa. Y es que no siempre hace falta un modelo gigantesco para resolver un problema de negocio.

De hecho, frente a los grandes modelos de lenguaje (denominados por sus siglas en inglés LLM), que destacan por su amplitud de conocimiento y su capacidad generalista, los SLM buscan otro tipo de equilibrio. La idea es que tengan una calidad suficiente como para realizar una tarea concreta, pero con menor coste, menos latencia y más facilidad de despliegue.

Este enfoque encaja especialmente bien en el mundo corporativo y, por extensión, en el canal de TI. Integradores, MSP y desarrolladores de software empresarial se están encontrando con proyectos donde lo importante no es hacer de todo, sino automatizar procesos con garantías de control del dato y previsibilidad de costes. Ahí, los SLM aparecen como una opción razonable, con modelos más compactos, más fáciles de operar y más compatibles con escenarios on premise, edge o híbridos.

En qué consisten los Small Language Models (SLM)

Un SLM es un modelo de IA entrenado para comprender y generar lenguaje natural, pero en una escala más contenida que un LLM. Ahora bien, que sea más “pequeño” no significa que sea más “simple”. Muchos SLM están basados en arquitecturas tecnológicas modernas, pero se diseñan para ser más eficientes y, a menudo, para rendir especialmente bien en un conjunto limitado de tareas.

En términos prácticos, los SLM suelen encajar en proyectos donde el objetivo es cuádruple. Por un lado, reducir la dependencia de la nube, ya sea por privacidad, soberanía del dato o costes. Por otro, bajar la latencia; es decir, conseguir respuestas más rápidas en procesos operativos. Por otro, desplegar IA en equipos o entornos con menos recursos (servidores modestos, oficinas remotas, dispositivos en el campo…). Y finalmente, especializar el modelo para un dominio (por ejemplo, documentación técnica, normativa interna, productos, catálogo, procedimientos…).

En el canal, esto se traduce en un mensaje claro para el cliente final. Y es que, en vez de apostar siempre por el modelo más grande, se ha de elegir el más adecuado y con un coste total de propiedad más fácil de justificar.

Cómo funcionan los Small Languaje Models

Desde el punto de vista del funcionamiento, un SLM procesa texto y genera respuestas de forma similar a un LLM; es decir, convierte las palabras en representaciones numéricas, aplica mecanismos de atención para priorizar partes relevantes de la entrada; y produce una salida probabilística (texto, etiquetas, resumen, respuesta, etc.).

La diferencia es el contexto operativo. Muchos SLM están optimizados para ejecutarse con menor consumo de memoria, ser más rápidos en inferencia, integrarse con aplicaciones de empresa, y adaptarse sin requerir infraestructuras desproporcionadas.

En proyectos reales, rara vez funcionan solos. Lo normal es que formen parte de una arquitectura con capas de seguridad, control de acceso, registro y, cada vez más, con recuperación de información para fundamentar la respuesta en fuentes verificadas (políticas, manuales, contratos…).

¿En qué se diferencian los SLM y los LLM?

La comparación entre los SLM y los LLM no hay que hacerla como si se tratara de una competición sobre cuál es mejor o cuál peor. Más bien es una cuestión de encaje en las necesidades de la empresa. Para ello, hay que tener en cuenta una serie de parámetros:

  • Alcance. Un LLM suele ser más generalista. En cambio, un SLM tiende a ser más específico o a rendir mejor cuando está afinado a un dominio.
  • Coste y consumo. Los SLM suelen requerir menos recursos de computación y, por tanto, son más fáciles de desplegar de forma masiva (por ejemplo, donde hay muchos usuarios internos).
  • Latencia. Al ser más ligeros, pueden responder más rápido en escenarios controlados.
  • Privacidad y cumplimiento. Es más viable ejecutar SLM en entornos cerrados (on premise o cloud privado), minimizando exposición de datos.
  • Operación: Con modelos más pequeños es más sencillo controlar versiones, evaluar rendimiento y mantener el servicio sin disparar el presupuesto de infraestructura.

En la práctica, muchas organizaciones acaban tomando un enfoque híbrido. Esto es, utilizar un SLM para el día a día (tareas frecuentes y acotadas) y apoyarse en un LLM para casos complejos o cuando se necesite un razonamiento más amplio o capacidades multimodales avanzadas.

Métodos para crear Small Language Models

Los SLM no aparecen simplemente “recortando” un LLM de forma arbitraria ni eliminando capas sin criterio. En la mayoría de los casos, se construyen a partir de técnicas de optimización y entrenamiento específicas cuyo objetivo es reducir el tamaño y la complejidad del modelo sin sacrificar de forma significativa su rendimiento.

Esto puede lograrse mediante métodos que comprimen modelos grandes ya entrenados o mediante procesos de entrenamiento más dirigidos, basados en configuraciones de datos más pequeñas y especializadas. A diferencia de los LLM generalistas, los SLM suelen diseñarse pensando desde el inicio en casos de uso concretos, lo que permite priorizar eficiencia, rapidez y control frente a la amplitud de conocimiento. El resultado son modelos más manejables, con un mejor equilibrio entre coste, latencia y precisión en tareas bien definidas.

Poda

La poda elimina partes del modelo que aportan poco valor. Bien aplicada, reduce computación y memoria. Mal aplicada, puede degradar la calidad, por lo que suele requerir reajuste posterior y pruebas rigurosas para confirmar que el rendimiento sigue siendo aceptable en las tareas objetivo.

Compresión del modelo

La compresión agrupa varias estrategias orientadas a conseguir un modelo más manejable, pero sin perder precisión de forma abrupta. En la práctica, es una disciplina de ingeniería en la que se aplica compresión, se mide impacto, se corrige y se valida con datos reales del caso de uso, no solo con métricas genéricas.

Cuantificación

La cuantificación reduce la precisión numérica con la que el modelo representa sus parámetros. Es decir, usa números más pequeños para que el modelo ocupe menos y calcule más rápido. Esto es especialmente relevante para despliegues en CPU o equipos con memoria limitada. El reto es controlar la pérdida de calidad y evitar degradaciones en tareas sensibles.

Factorización de bajo rango

Esta técnica aproxima grandes matrices del modelo con representaciones más compactas. Su valor está en reducir cálculos manteniendo buena parte del comportamiento original. Como otras técnicas, suele requerir afinado y validación para asegurar que el modelo sigue respondiendo bien en el dominio previsto.

Destilación de conocimiento

La destilación entrena un modelo “estudiante” para que imite a un modelo “maestro” más grande. Es una de las recetas más usadas para crear SLM competitivos. De esta forma, el estudiante aprende patrones de salida y comportamientos del maestro, ganando eficiencia sin partir de cero.

Ventajas de los Small Language Models

Para muchas organizaciones, el valor de los SLM se entiende mejor por sus ventajas operativas. Estas son algunas de las más importantes.

Costes y eficiencia

Un SLM suele permitir inferencias más baratas, menor necesidad de GPU y despliegues más razonables. En proyectos donde el volumen de consultas es alto (por ejemplo, un asistente interno para cientos o miles de empleados), este punto es determinante para que la IA sea sostenible en el tiempo.

Control del dato y opciones de despliegue

La posibilidad de ejecutar un modelo en entornos controlados (onpremise, cloud privado o edge) aporta tranquilidad a sectores regulados y a organizaciones con políticas estrictas. Además, facilita arquitecturas donde los datos sensibles no salen del perímetro corporativo.

Latencia y experiencia de usuario

Menor tamaño suele equivaler a respuestas más rápidas, algo fundamental en actividades como atención al cliente, soporte técnico, herramientas de ventas, automatización documental… La IA deja de ser “algo que se consulta a través de Internet” para convertirse en una función integrada en el proceso.

Mayor previsibilidad

Al consumir menos recursos y ejecutarse en infraestructuras más controladas, es más fácil estimar costes de operación, dimensionar correctamente su capacidad y evitar sorpresas en la factura. Para muchas empresas esto facilita justificar proyectos de IA en producción, no solo pilotos.

Facilidad de integración

Por su menor complejidad, los SLM suelen integrarse con mayor facilidad en aplicaciones ya desplegadas, flujos de trabajo y software empresarial existente (ERP, CRM, ITSM, gestores documentales…). Esto reduce el esfuerzo de desarrollo y acelera el “time to value”, un factor clave en proyectos donde la IA debe aportar resultados rápidos y medibles.

Mayor control funcional del modelo

Un SLM bien afinado tiende a ser más predecible en su comportamiento. Al estar entrenado o ajustado para un dominio concreto, reduce respuestas fuera de contexto y facilita la definición de límites funcionales claros. Esto es especialmente valioso en entornos regulados o cuando la IA actúa como apoyo a empleados y no como sistema autónomo.

Encaje con arquitecturas híbridas

Los SLM se adaptan muy bien a arquitecturas híbridas, donde conviven con LLM más grandes. En este enfoque, el SLM gestiona las tareas frecuentes y de bajo coste, mientras que el LLM se reserva para consultas complejas. Este modelo optimiza recursos y abre la puerta a estrategias de enrutamiento inteligente, cada vez más comunes en proyectos empresariales de IA.

Desafíos y limitaciones de los SLM

Los SLM son una herramienta potente, pero no una solución mágica. Sus límites aparecen cuando se les pide ser generalistas o resolver problemas complejos sin apoyo externo. Estas son algunas de sus limitaciones:

  • Menos capacidad para tareas complejas. En razonamientos largos, conocimiento enciclopédico o problemas muy abiertos, un LLM suele rendir mejor.
  • Riesgo de alucinaciones. Los SLM también pueden inventar o completar con información incorrecta. Por eso suelen funcionar mejor con RAG (Retrieval Augmented Generation o Generación Aumentada por Recuperación) o validaciones.
  • Dependencia de datos de calidad. Cuando se afina un SLM con documentación interna, la limpieza, la actualización y la gobernanza del dato se vuelven críticas.
  • Mantenimiento. Un modelo pequeño no elimina la necesidad de monitorización, evaluación continua y control de versiones, especialmente si se integra en procesos de negocio.
  • Cambios de contexto. Los SLM suelen rendir muy bien en escenarios estables, pero pueden quedarse obsoletos antes si cambian los procesos, el negocio o la normativa. En esos casos, requieren reentrenamiento o reafinados más frecuentes para seguir siendo relevantes.
  • Fragmentación tecnológica. El ecosistema de SLM está creciendo muy rápido y de forma algo fragmentada, con múltiples modelos, frameworks y formatos. Elegir un SLM concreto puede generar dependencia de un proveedor, una arquitectura o una plataforma si no se diseña bien la solución desde el inicio.

Para el canal, esto significa una oportunidad clara. Son necesarios servicios de evaluación, ingeniería del dato, diseño RAG, seguridad y observabilidad, además de la parte de infraestructura.

Ejemplos de Modelos de Lenguaje Pequeños

A continuación, se muestra una tabla orientativa con familias conocidas que suelen citarse en el mercado cuando se habla de modelos compactos y eficientes. Por supuesto, hay que tener en cuenta que la disponibilidad exacta, las licencias y los tamaños dependen del proveedor y la versión.

Modelo / familiaProveedor / comunidadEnfoque habitualProyectos en los que se ejecutan
DistilBERT (y variantes “Distil-”)Ecosistema open sourceCompresión/destilación de modelos clásicosClasificación, extracción, NLU, analítica de texto
Gemma (familia)Google (modelos abiertos)Eficiencia y despliegue prácticoPrototipado, asistentes internos, desarrollo
Phi (familia)MicrosoftModelos compactos orientados a productividadCopilotos, tareas de texto/código, integración en herramientas
Llama (versiones ligeras)Meta / open sourceOpciones locales y ecosistema amplioRAG corporativo, pruebas en local, pilotos
Ministral (familia) Mistral AI Modelos “pequeños” para inferencia eficienteIA embebida, asistentes, despliegue controlado
Granite (versiones compactas)IBMOrientación corporativa y gobiernoCasos corporativos, agentes, flujos con seguridad

Casos de uso de los SLM

Los SLM funcionan especialmente bien cuando el caso de uso está bien definido y el valor se mide en productividad, rapidez y coste por transacción.

Soporte interno y service desk

Un SLM integrado con la base de conocimiento puede resumir incidencias, sugerir respuestas, clasificar tickets o guiar al técnico con procedimientos. Aquí manda la latencia y el coste, y el valor está en automatizar el trabajo repetitivo con control.

Automatización documental

Resúmenes de contratos, extracción de cláusulas, clasificación de correos, generación de borradores o normalización de textos. Con RAG y reglas de negocio, el SLM puede convertirse en una pieza estable de la cadena administrativa.

Asistentes en el edge o entornos desconectados

Escenarios de campo (mantenimiento, logística, retail, industrial…) donde la conectividad es limitada o se necesita operar offline. Un SLM en local permite consultas rápidas y mantiene el dato cerca del usuario.

Análisis de grandes volúmenes de texto

Los SLM son especialmente eficaces en tareas de clasificación, etiquetado y análisis semántico de grandes volúmenes de texto como correos electrónicos, incidencias, contratos, encuestas o documentación interna.

Asistentes especializados

Los SLM permiten crear asistentes muy enfocados en una materia (para equipos de ventas, soporte técnico, compras, finanzas…). Estos asistentes trabajan con información interna y ofrecen respuestas contextualizadas, sin necesidad de acceder a modelos externos.

Automatización de cumplimiento

En sectores regulados, los SLM pueden utilizarse para revisar documentos, comprobar que cumplen políticas internas o normativas, detectar incoherencias y generar alertas. Su tamaño reducido facilita el despliegue en entornos cerrados y su entrenamiento específico mejora la precisión en vocabulario legal, técnico o sectorial.

Tendencias de futuro de los Small Language Models (SLM)

Todo apunta a que el futuro será menos “un modelo único para todo” y más arquitecturas de distintos modelos más pequeños. Estas son algunas de las tendencias en este sentido de cara al futuro.

  • Enrutamiento inteligente. Sistemas que eligen automáticamente qué modelo responde según complejidad, sensibilidad del dato o coste.
  • Híbridos SLM + LLM. SLM para tareas frecuentes y LLM como apoyo para casos difíciles o consultas complejas.
  • Más especialización por industria. Modelos afinados para salud, legal, industria, administración pública o sectores regulados.
  • RAG y agentes como estándar. La conversación se desplaza del “modelo” al “sistema”.
  • Eficiencia como prioridad. Menos energía, menos cómputo, más control del coste total de propiedad. En la empresa, esto pesa tanto como la calidad bruta.

Para el canal TI en España, los SLM abren una vía muy clara a través de proyectos de IA que pasan del laboratorio a producción porque cuadran en presupuesto, son más gestionables y se integran con los procesos reales. En otras palabras, una IA más desplegable, donde el valor se mide en automatización y resultados, no en tamaño del modelo.

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