El fabricante de impresoras Brother ha cuantificado el volumen de cartuchos falsificados que circulan por el mercado. En concreto, la firma alerta de que los cartuchos falsificados cuestan a los propietarios de impresoras más de 2.500 millones de euros al año en todo el mundo y pueden causar graves daños al equipo, poner en riesgo la salud del usuario y dañar el medio ambiente. Lo que puede parecer una buena oferta, puede causar graves daños, avisan desde Brother. Por eso la compañía japonesa ha lanzado su iniciativa «Actúa contra la falsificación», para ayudar a clientes, socios y distribuidores a detectar cartuchos falsos, evitar estafas y proteger su inversión.
Los consumibles falsificados, a diferencia de los compatibles, intentan posicionarse como producto original de la marca del fabricante, cuando en realidad no lo son, engañando así al comprador. No son simples imitaciones: presentan riesgos operativos y éticos reales. Entre ellos están los daños a los dispositivos (la tinta y el tóner falsos pueden obstruir o corroer los componentes de una impresora), los riesgos para la salud (las sustancias no reguladas y potencialmente tóxicas son comunes en los productos falsificados), la falta de reciclaje (las falsificaciones no pueden incluirse en los programas de reciclaje de los fabricantes, lo que significa que acaban en el vertedero), un mayor coste total (el bajo rendimiento, las reimpresiones y las averías de los equipos aumentan los costes a largo plazo), y las preocupaciones éticas (muchas falsificaciones están relacionadas con el crimen organizado y las prácticas laborales explotadoras).
Además, el canal se ve perjudicado por una pérdida de ingresos al reducirse los precios, disminuir la recurrencia de compra y aumentar los costes de mantenimiento. “Los cartuchos falsificados no son únicamente un mal sustituto, sino que apoyan operaciones ilegales y a menudo contienen sustancias nocivas que pueden dañar no sólo las impresoras, también el medio ambiente y la salud de las personas”, afirma José Ramón Sanz, responsable de marketing de producto de Brother Iberia.
“Nuestra iniciativa tiene como objetivo poner fin a estas prácticas, promover la sostenibilidad, ayudar a los clientes a tomar decisiones informadas y proteger el ecosistema compartido creado con nuestros partners a base de mucho esfuerzo”.
La campaña de Brother no se limita a la concienciación, sino que es una respuesta global coordinada para proteger a los consumidores y socios. Así, la compaña incluye supervisión del mercado, pues Brother colabora con expertos en protección de marcas para analizar más de 30 plataformas online en busca de anuncios sospechosos. Además, la compañía colabora con las fuerzas del orden y con los socios comerciales, entre los que se encuentra la Unidad de Delitos de Falsificación de Amazon, con el fin de identificar y cerrar los vendedores de productos falsificados.
En el ámbito del control fronterizo, forma a las autoridades aduaneras para que reconozcan e intercepten los productos falsificados antes de que lleguen al mercado.
La colaboración de Brother con sus socios para erradicar el problema es fundamental para su estrategia. Con esta colaboración, Brother ha ayudado a eliminar anuncios de productos falsificados en toda Europa, identificando y eliminando anuncios de consumibles falsos que se habían infiltrado en mercados online legítimos. No se trata sólo de productos no autorizados, sino que suponen un riesgo para el rendimiento de los dispositivos y la seguridad de los usuarios, además de invalidar las garantías de las impresoras.
“Al trabajar en estrecha colaboración con nuestros socios y las fuerzas del orden, estamos tomando fuertes medidas para detectar y retirar del mercado los cartuchos falsificados, protegiendo así a los consumidores de todo el mundo de productos no seguros”, asegura Sanz. “Además, los consumidores desempeñan un papel fundamental en la lucha contra las falsificaciones, y al elegir cartuchos originales Brother y denunciar productos sospechosos están contribuyendo a un mercado justo y seguro”.







