‘El Observatorio TeamSystem: IA y Retos 2026’ , elaborado por Ipsos tras encuentar a 1.200 asesorías, pymes y autónomos en todo el país, revela una paradoja en el tejido empresarial español: el 80% de las empresas cree tener una madurez digital media-alta, pero muchas siguen atrapadas en procesos manuales que consumen decenas de horas cada mes. Así lo ilustra Emilio Martínez, country manager de TeamSystem España, para quien, pese a que la IA es un término muy manido, “existe un volumen enorme de información y muchas dudas sobre cómo van a monetizar las compañías las grandes inversiones que se están haciendo”.
Los datos son contundentes: la inteligencia artificial puede ahorrar a las empresas más de 25.000 euros al año en trabajos manuales de facturación, contabilidad y gestión de personal. Esta tecnología permite liberar más de 1.000 horas al año de trabajos rutinarios para dedicarlas a otras acciones de más valor para el crecimiento del negocio.
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Una revolución tecnológica comparable a la industrial
Para los responsables del estudio, la adopción de la inteligencia artificial puede suponer un cambio estructural en la economía empresarial similar al de otras grandes transformaciones históricas. “Estamos viviendo una implantación tecnológica que puede compararse con la revolución industrial”, explica Martínez. “El salto de la fuerza humana a las máquinas fue disruptivo, y la inteligencia artificial puede tener un impacto similar en los próximos años”.
Sin embargo, el estudio revela una contradicción llamativa en la percepción empresarial. Según los datos del observatorio, la gran mayoría de las empresas considera que su madurez digital es media o alta. Pero cuando se analizan los procesos internos y las capacidades reales, aparecen importantes carencias. “Un tercio de las empresas reconoce que le gustaría que la IA resolviera tareas como la contabilidad o la gestión laboral”, señala el directivo. “Y un 37% afirma que necesita formación para poder implantar inteligencia artificial”.
La brecha es aún más evidente en el ámbito de las asesorías, un sector clave para el tejido de pymes y autónomos en España. El estudio indica que el 35% de los despachos reconoce que necesita formación para liderar la transformación tecnológica en su sector.
El gran problema oculto: las tareas manuales
Más allá de los discursos sobre automatización, el estudio pone cifras concretas a uno de los principales problemas de productividad de las pequeñas empresas: la dependencia de procesos manuales. Según los datos recopilados por TeamSystem, las empresas españolas dedican más de 83 horas al mes a tareas administrativas repetitivas.
En detalle, el informe identifica tres grandes focos de ineficiencia:
- 26 horas mensuales dedicadas a tareas manuales de facturación.
- Más de 32 horas a procesos de control manual.
- Más de 24 horas a gestión de personal.
“Para una pequeña empresa o un autónomo esto es un punto de dolor enorme”, explica Martínez. “Cuando hablamos de inteligencia artificial, no se trata solo de redactar textos o buscar información más rápido, sino de identificar dónde están esas horas perdidas y cómo eliminarlas”. La automatización de procesos administrativos aparece así como uno de los principales casos de uso reales de la IA y del software empresarial.

De tramitadores a consultores: el cambio en las asesorías
Uno de los sectores donde el impacto puede ser más inmediato es el de las asesorías. Durante décadas, muchos despachos han dedicado gran parte de su tiempo a tareas administrativas repetitivas. La imagen tradicional sigue siendo habitual: clientes que entregan facturas en papel o documentos desordenados que deben introducirse manualmente en sistemas contables. Es el lento e ineficiente trabajo de «picar facturas».
“Todos hemos visto esa escena del cliente que llega a final de mes con una bolsa llena de facturas”, comenta Martínez. “Hay que introducirlas a mano, corregir errores, comprobar duplicados…”. La digitalización y la integración de software están empezando a cambiar ese modelo. “La automatización permite trasladar facturas automáticamente al software del asesor con un simple botón”, concluye el directivo. “Eso reduce errores y libera tiempo”.
Según los testimonios recogidos durante los encuentros organizados por la empresa con profesionales del sector, este cambio está transformando el propio modelo de negocio de las asesorías.
“Muchos asesores nos dicen: ‘ahora puedo ser consultor”, relata Martínez. “La tecnología les permite dedicar más tiempo a asesorar de verdad y no solo a tramitar documentación”.
En ese sentido, la adopción de herramientas basadas en inteligencia artificial no se percibe únicamente como una mejora operativa, sino también como una ventaja competitiva. “Los propios asesores lo dicen claramente: el que no integre tecnología tendrá una desventaja frente a los que sí lo hagan”.






