La ciberseguridad ya no es solo una necesidad técnica: se ha convertido en uno de los motores más dinámicos del empleo y la innovación en España. Así lo confirma el último estudio presentado por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) y la patronal del sector tecnológico Conetic en León, que dibuja un sector en plena expansión y con un futuro claramente prometedor.
Actualmente, la ciberseguridad da trabajo a más de 164.000 personas, lo que supone ya más de una cuarta parte del empleo dentro del sector TIC. Pero lo más relevante no es la cifra actual, sino la tendencia: si se cumplen las previsiones, el número de profesionales podría superar los 280.000 en 2029, creciendo a un ritmo anual superior al 14% en los próximos tres años.
Este impulso no es algo puntual. En apenas cuatro años, el empleo en el sector ha aumentado más de un 35%, reflejando no solo la creciente necesidad de proteger entornos digitales, sino también la capacidad de la ciberseguridad para generar oportunidades económicas y empleo altamente cualificado.
El crecimiento también se nota en el negocio. En 2024, la industria alcanzó una facturación de más de 6.300 millones de euros, lo que supone el 4,65% de toda la facturación del sector TIC. Además, el sector cuenta ya con más de 3.400 empresas, y lo más interesante es que sigue atrayendo nuevos actores: en los últimos cinco años han surgido más de 400 compañías, responsables ya del 12% de los ingresos totales. Esto revela un mercado vivo, competitivo y con margen para la innovación.
A nivel internacional, España se posiciona como una potencia emergente: es el cuarto mercado europeo en ciberseguridad y tiene presencia destacada en países como Portugal, Colombia, Alemania, Brasil o Chile. Un dato que refleja la creciente proyección global de sus empresas.
Un sector todavía muy atomizado y que sufre la brecha de género
Sin embargo, el sector también tiene sus particularidades. La mayoría de las empresas son pequeñas: microempresas, autónomos y proyectos en crecimiento que, poco a poco, van ganando peso. Este tejido empresarial atomizado es, al mismo tiempo, un reto y una oportunidad para seguir consolidando el sector.
En el plano social, hay avances, pero también retos pendientes. Las mujeres representan ya el 20% del empleo en ciberseguridad, ligeramente por encima de la media del sector TIC. Aunque la evolución es positiva, todavía queda camino por recorrer para cerrar la brecha de género, algo que desde el propio sector se reconoce como una prioridad.
Precisamente, en la presentación del informe, elaborado a partir de una encuesta en la que participaron más de 500 empresas de todo el país, Félix Barrio, director general de Incibe, resaltó la importancia de seguir incrementando la incorporación de la mujer, «ya que es una de las mayores lacras que tenemos». «La carencia de nuestro mercado laboral fundamentalmente se explica porque no hemos conseguido romper esos techos de cristal. Que hayamos superado un 20% de empleo femenino, no debe conformarnos. Es el sector, dentro de las TIC, que mayor porcentaje emplea, pero no es suficiente”.
Por su parte, José Luis Pancorbo, presidente de Conetic, declaró a modo de resumen: «Las empresas de ciberseguridad actúan como proveedores especializados y socios estratégicos para organizaciones que deben adaptarse, de forma ineludible, a amenazas crecientes y cada vez más sofisticadas. El estudio que presentamos hoy pone de relieve la creciente profesionalización y especialización del sector en España, así como su progresiva madurez y su papel cada vez más relevante dentro del ámbito de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). El tejido empresarial de ciberseguridad existente en España permite afirmar que nuestro país dispone de las capacidades necesarias para afrontar, con garantías, el reto de la soberanía en ciberseguridad».







