De la digitalización de las pymes españolas depende en gran parte la competitividad de la economía nacional, puesto que las pequeñas y medianas empresas son responsables de dos tercios del empleo y del PIB del país. Aunque bajo el epígrafe de pyme se agrupan hasta tres millones de empresas de todos los sectores y con aproximaciones muy diversas a la tecnología, el “Barómetro de Digitalización de la Pyme Española” de Gigas, elaborado por Ipsos a partir de 1.300 entrevistas, da ideas muy claras del estado de adopción del cloud, la ciberseguridad y la inteligencia artificial por parte de estas compañías a la hora de ganar eficiencia.
A la luz de los datos del Barómetro de Gigas se puede decir que el tejido pyme se encuentra en plena transición. El informe muestra que la tecnología empieza a percibirse más como inversión que como gasto. Cerca del 40% de las empresas ya detecta en la digitalización un impacto económico favorable y más del 60% considera que el uso de la nube y los servicios digitales generan eficiencias. En este sentido, la IA gana presencia, el cloud se consolida como infraestructura esencial y la ciberseguridad entra en la agenda empresarial.
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El reto es pasar de probar a invertir de forma seria en soluciones
Sin embargo, el reto ahora para las pymes es pasar de la fase de probar con herramientas básicas e incluso gratuitas en áreas poco importantes de las compañías a invertir en soluciones de mayor nivel y que mejoren no solo actividades accesorias y de poco valor, sino también los procesos críticos.
Aunque, de partida, hay una contradicción a superar. El informe revela una brecha entre percepción y realidad en los gestores de las pymes. Y es que, aunque el 79% de las compañías encuestadas cree tener un nivel medio o alto de digitalización, solo el 9% muestra realmente una adopción sólida en IA, cloud y ciberseguridad.
El cloud gana terreno, pero el servidor físico sigue ahí
Tras una década de expansión de la nube, su adopción entre las pymes españolas es generalizada. Dos de cada tres empresas la usan. Y un 46% afirma que migrará procesos al cloud en los próximos seis meses, impulsado por la necesidad de ganar flexibilidad, eficiencia y acceso al dato en tiempo real. Además, para el 63% de las empresas el cloud es sinónimo de eficiencia económica.
Pero a partir de ahí llegan los matices. La nube sirve hoy a las pymes españolas para cubrir sobre todo funciones básicas como el correo electrónico, la ofimática o las copias de seguridad. Pero son muy pocas las compañías que hacen un uso estructural avanzado del cloud. Y muchos procesos fundamentales siguen estando de forma muy minoritaria en la nube: ERP (en solo un 9% de compañías), recursos humanos (11%), CRM (12%), bases de datos de clientes (22%) y contabilidad y facturación (23%).

Además, a pesar de la popularización de la nube, el servidor físico sigue estando muy presente y continúa siendo protagonista en muchas organizaciones: el 52% de las pymes mantiene sistemas de almacenamiento locales en sus oficinas, en muchos casos por creer que de esta forma los datos están más seguros y controlados. En el segmento de las empresas pequeñas (de 10 a 49 empleados) casi un 70% de las compañías optan por los servidores físicos. Se mantiene el mito del “servidor seguro”, cuando la experiencia muestra que la nube es el único búnker real.
Por otro lado, a la hora de elegir proveedor cloud, el primer motivo para tomar una decisión en las pymes es, de largo, la relación calidad/precio. En detrimento de aspectos importantes como el soporte técnico, el cumplimiento normativo o la existencia de un modelo de precios transparente.
La nube sirve hoy a las pymes españolas para cubrir sobre todo funciones básicas como el e-mail o la ofimática, pero no para alojar soluciones de negocio como ERP, CRM o bases de datos de clientes
Las empresas no saben dónde almacena su información en la nube
También surgen contradicciones cuando el “Barómetro de Digitalización de la Pyme Española” de Gigas pregunta sobre cuestiones relacionadas con la soberanía de los datos, un aspecto clave en un entorno geopolítico tan volátil como el actual. Así, la mayor parte de las empresas (56%) considera importante tener alojados los datos en territorio europeo. Sin embargo, más de un 60% de las empresas consultadas no sabe dónde se almacena su información en la nube, y un 88% dice sentirse seguro con su proveedor de cloud en cualquier caso.
El estudio de Ipsos para Gigas indaga en los frenos de las pymes para profundizar su apuesta por la nube. Curiosamente, y a pesar de los altos niveles de seguridad que exhiben los proveedores cloud, el primer obstáculo que mencionan es la preocupación por la seguridad de los datos (23%). Otros frenos son el coste de los servicios y el no ver la necesidad de llevar más procesos al cloud. La encuesta también pregunta por el nivel de gasto en la nube de las pymes españolas. Y confirma que las inversiones son exiguas: un 43% asegura que no llega a 1.000 euros al año, mientras que otro 18% dice que oscila entre 1.000 y 5.000 euros. Y tan solo un 1% de las pymes confirma que se gasta en este capítulo más de 20.000 euros cada año.
Un 43% de las pymes asegura que su inversión anual en servicios cloud no llega a los 1.000 euros
Ciberseguridad: poca protección a pesar de los peligros
En materia de ciberseguridad, el estudio de Ipsos para Gigas demuestra que el nivel de concienciación de las pymes es elevado, aunque el grado de madurez sigue siendo limitado. El 78% de las 1.300 pequeñas y medianas empresas consultadas afirma contar con algún tipo de protección, pero en la mayoría de los casos se trata de soluciones básicas como antivirus, firewall estándar o copias de seguridad. Y de todos es sabido que el antivirus ya no basta ante la ciberdelincuencia y se impone la necesidad de una seguridad por capas, y más preventiva que reactiva.

En un escenario donde proliferan las amenazas, llama la atención que solo un 30% de las pymes ha ido más allá y ha apostado por sistemas avanzados como EDR, firewalls de última generación, certificaciones (como ISO 27001 o ENS) o contratación de seguros ante ciberriesgos.
Casi la mitad de las pymes españoas destina a ciberseguridad menos de 500 euros anuales, según el estudio de Gigas e Ipsos
Sin embargo, el riesgo es real, como demuestra el Barómetro de Gigas. Si hace unos años, los ciberdelincuentes tenían en el punto de mira a las grandes empresas, ahora cualquier entidad, del tamaño que sea, puede ser objeto de un ciberataque de ransomware, de engaños vía phishing o ver comprometida su web por un ataque de denegación de servicio (DDoS). Así, el 8% de las empresas consultadas para este estudio declara haber sufrido un ciberataque en el último año, una cifra que aumenta en el caso de compañías medianas (hasta el 21%).
La inversión de las pymes en ciberseguridad sigue siendo muy reducida. Casi la mitad destina a protección menos de 500 euros anuales. Y otro 18% invierte entre 500 y 2.000 euros. Entre los principales frenos para invertir más en tecnologías avanzadas de ciberseguridad está la percepción de que los costes son altos y el desconocimiento real de los riesgos a los que se exponen.
IA: mucho uso de soluciones gratuitas, pero falta estrategia
La inteligencia artificial, en su versión generativa, es la tecnología que más rápido se ha popularizado en la historia. Y las pymes españolas no son ajenas a este fenómeno. El Barómetro encargado por Gigas desvela que en estos momentos el 36% de las pymes españolas utiliza herramientas basadas en IA. Pero sigue pesando el bolsillo y la falta de visión. Y la mayoría (algo más de la mitad) opta sobre todo por versiones gratuitas, lo que evidencia un enfoque táctico y poco integrado en el negocio. Se sigue imponiendo “el jugar con ChatGPT” a una integración real de la IA en los procesos empresariales. Aunque, según la empresa es más grande, también aumenta su apuesta por versiones de pago y licencias corporativas. Así, entre las compañías medianas, son mayoría las que se decantan por soluciones premium. Mientras que en las micropymes, solo son un 19% las que se rascan el bolsillo.
En este escenario, la herramienta IA más usada por las pymes españolas es, de largo, ChatGPT (72%), seguida por Google Gemini (43%) y Microsoft Copilot (23%). Y por detrás se sitúan las que vienen integradas en programas de software de gestión o en desarrollos propios y a medida. En cuanto a los usos de la IA en las pymes, el primero es la gestión documental y el procesamiento de textos (46%), seguido por el análisis de datos para la toma de decisiones (41%) y la gestión del marketing y las ventas (38%). En cuarta posición está la atención y el soporte al cliente a través de chatbots y asistentes (34%).

No obstante, las expectativas del tejido pyme en torno a la IA son elevadas. Casi seis de cada 10 compañías esperan mejorar la productividad y la eficiencia gracias a esta tecnología, y un 35% prevé invertir o aumentar su inversión durante los próximos 12 meses. Entre quienes aún no la utilizan, la principal barrera no es el coste o la seguridad, sino la falta de una aplicación clara de la inteligencia artificial en su actividad diaria. Por perfil de empresa, las micropymes (entre 1 y 9 empleados) son las más recelosas a invertir en soluciones de IA.
La brecha de talento y el impacto de las regulaciones
Más allá de la tecnología, el “Barómetro de Digitalización de la Pyme Española”, elaborado por Ipsos para Gigas, también identifica factores estructurales que condicionan el ritmo de adopción de la tecnología en las empresas españolas. El principal es la formación de los empleados. Así el 44% de las pymes considera que la falta de habilidades digitales está entre las principales barreras que les impiden avanzar en la implantación de nuevas soluciones.
A cronificar esta brecha de talento contribuye el hecho de que son pocas las empresas que forman habitualmente a sus empleados. Así, solo el 26% de las firmas encuestadas realiza actividades formativas para la plantilla en áreas como IA, ciberseguridad o cloud.
Por último, frente a los retos de adaptación que plantea la nueva regulación europea, el tejido empresarial español empieza a ver la soberanía del dato como un valor refugio y de cumplimiento. Según el Barómetro, el 56% de las empresas ya considera importante que su proveedor tecnológico aloje la información bajo jurisdicción europea, un enfoque clave para proteger la propiedad intelectual y evitar la dependencia tecnológica de terceros.







