La Confederación Española de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica (Conetic) cerró su XX Asamblea anual con el encuentro “Datos, IA y Cuántica: convergencia, realidad de mercado y casos de éxito”. La cita reunió a cerca de un centenar de representantes de la Administración, organismos de normalización y compañías tecnológicas para analizar el impacto conjunto de los datos, la inteligencia artificial y la computación cuántica, así como las oportunidades de negocio que abren.
El mensaje fue claro: estos avances tecnológicos serán motores de innovación y productividad en los próximos años. Y el momento de moverse es ahora. Así lo advirtió Aitor Moreno, responsable de Tecnologías Cuánticas y Sistemas Cuánticos de LKS Next, al comparar el escenario actual con el de la IA en 2018. “Cuatro años después llegó ChatGPT y quienes supieron anticiparse crearon una industria millonaria”, recordó. Hoy, añadió, estamos a tres o cuatro años del llamado Q-Day, es decir, del momento en que un ordenador cuántico rompa los sistemas de cifrado actuales, lo que sitúa a las empresas españolas ante una ventana de oportunidad apoyada en iniciativas como el proyecto APP-TC.
Para José Luis Pancorbo, presidente de Conetic, no se trata de tecnologías aisladas: “Estamos ante el nacimiento de una nueva arquitectura de computación híbrida que va a extender los límites de la computación clásica para tener un impacto directo en sectores industriales estratégicos farma o la biomedicina, la logística, finanzas, la ciberdefensa o la creación de nuevos materiales”.
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El dato como negocio
Uno de los ejes del debate fue la necesidad de transformar el dato en un activo estratégico. Más allá de su valor tecnológico, el reto es convertirlo en fuente de valor económico, público y social. Esto pasa por crear productos, servicios y modelos colaborativos basados en datos de calidad, bien gobernados e interoperables.
Los llamados espacios de datos emergen como pieza clave de esta economía. “Para que las empresas compartan datos, deben percibir un retorno claro, medible y transparente”, subrayó Ana Palacios Morillo, directora general del Dato en el Ministerio para la Transformación Digital. En este proceso, añadió, las Administraciones pueden jugar un papel decisivo generando confianza.
Óscar Rived Cristóbal, CEO de Larraby Electrónica y Comunicación, trabaja en una guía UNE para ayudar a las empresas a monetizar datos y compartirlos en el mercado. “Los espacios de datos son esenciales en la economía digital; hay que enseñar a las empresas a extraer valor, también del dato de terceros”, afirmó. En la misma línea, Carmen Martín, de UNE, destacó el papel de los estándares en la gestión, calidad y gobernanza del dato.
La cuántica entra en juego
La computación cuántica empieza a dejar de ser un concepto teórico para convertirse en una variable estratégica. Así se puso de relieve en la mesa “Cuántica: el salto de la teoría a la estrategia empresarial”.
Francisco Javier García Vieira, de Red.es, destacó el papel de los casos de uso para conectar investigación y negocio, mientras que Víctor Canivell, de Qilimanjaro Quantum Tech, subrayó el potencial de la cuántica para aliviar los cuellos de botella de la IA con menor consumo energético.
Desde la industria, Itziar Landa, de Petronor, insistió en la necesidad de un ecosistema coordinado que involucre a administraciones, universidades, centros tecnológicos, startups y grandes empresas. “Hace falta reforzar toda la cadena de valor, impulsar la financiación y orientar la investigación a retos reales”, explicó.





