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Balance de 6 años de fondos europeos: lentos al principio, pero un torbellino de inversión al final



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«Los fondos europeos ayudaron a sacar a la economía española del hoyo en que se metió con la declaración de la pandemia. Otra cosa será saber si toda esa inversión en transición energética y digitalización dará los réditos esperados a largo plazo», dice el autor

Publicado el 31 ago 2026

Juan Cabrera

Director de Channel Partner



Juan Cabrera, redactor jefe de CHANNEL PARTNER (BPS)
Juan Cabrera, redactor jefe de CHANNEL PARTNER (BPS)

Hoy acaban oficialmente los fondos europeos. En la madrugada del 20 de julio de 2020, con la economía mundial paralizada por la Covid-19, la Unión Europea pactó, de forma agónica (como casi siempre en las grandes ocasiones) algo histórico: un paquete de reactivación dotado con nada menos que 750.000 millones de euros. Y respaldado por deuda conjunta de los países. Un anatema durante décadas.

A España le tocaron 140.000 millones (80.000 millones destinados a ayudas a fondo perdido). Aunque los fondos tenían muchas ramas, se han dedicado básicamente a la transición energética y la digitalización de la economía. De ahí salieron, por ejemplo, los más de 3.000 millones de euros del Kit Digital, un programa que empezó lento y con muchas críticas, pero que finalmente llevó a muchas empresas del sector informático a engrosar sus cifras de negocio en 2024 y 2025, industrializando un proceso que contemplaba ayudas a microempresas desde 2.000 euros.

Los fondos europeos supusieron un reto tanto para la Administración, como para las empresas colaboradoras. De la noche a la mañana hubo que crear una potente máquina de conceder ayudas, tras una década que en Europa prevaleció la austeridad. O el austericidio, como lo llamaron algunos.

Y ese salto al vació se notó en los primeros tiempos, en que costó echar a andar la maquinaria. En el caso del sector tecnológico, fueron muchos los partners que se interesaron por el Kit Digital, en calidad de agentes digitalizadores, y que tuvieron que abandonar por la excesiva burocracia o el retraso de los pagos, algo letal para pequeñas compañías sin músculo financiero. De estas quejas dimos cuenta en reiteradas ocasiones desde CHANNEL PARTNER.

En cualquier caso, los fondos europeos lograron coger finalmente tracción. En el sector TI el Kit Digital tuvo además otra derivada, la del Kit Consulting, dotado con 300 millones de euros y dirigido a empresas medianas, y centrado no tanto en la adquisición de tecnología, sino en orientar su uso para dar lugar a una mejora real en términos de productividad.

Según publicaba ayer el diario El País, el Gobierno da por hecho que en España se estará muy cerca de agotar las subvenciones a fondo perdido. Un logro si se tienen en cuenta los titubeantes primeros pasos de plan de recuperación. Sin embargo, no ha pasado lo mismo con los créditos, unos 60.000 millones de euros, que en su mayoría han quedado desiertos. Las condiciones no eran tan buenas y las empresas siempre tuvieron productos bancarios con similares exigencias y mucho menos papeleo.

Se puede decir que los fondos europeos ayudaron a sacar a la economía española del hoyo en que se metió con la declaración de la pandemia. Otra cosa será saber si toda esa inversión multimillonaria en transición energética y digitalización están dando y dará los réditos esperados a medio y largo plazo. Muchos han criticado los fondos por suponer simplemente un café para todos. Otros los han alabado precisamente por esta razón. También ha habido quien ha pedido más participación en los mismos de comunidades autónomas y ayuntamientos. Y la mayoría ha criticado, a veces forma furibunda, su excesiva burocracia y lentitud.

En cualquier caso, los fondos europeos han demostrado que Europa puede abordar un plan de inversión conjunto de enormes proporciones, y amparado en una deuda emitida conjuntamente por la UE y respaldada por el presupuesto comunitario. La estructura legal e institucional ya está probada, y podría servir para las próximas urgencias del continente, como la crisis climática o el rearme ante un escenario geopolítico amenazante. No es poco en un continente donde las decisiones se toman tan lentamente.

En el sector TI, el año pasado eran muchos los que temían que el final de los fondos europeos, y sobre todo la extinción del Kit Digital, supusiera un parón de la inversión por parte de las empresas. Pero ese parón, afortunadamente, no se ha producido. Más allá de las subvenciones europeas, el tejido productivo español sigue apostando claramente por la digitalización en un momento en el que la inteligencia artificial ha disparado las expectativas y la fe en la tecnología. Entre este bum y la inercia de una economía española que crece a muy buen ritmo si se compara con el resto de países europeos, quitar apagar la respiración asistida de los fondos no ha dado lugar a un estropicio. Y además nos queda la evidencia de que la maquinaria, en líneas generales, ha funcionado. Y debería usarse a partir de ahora. Para abordar las crisis y las oportunidades cuando toca, sin caer en la retórica de los austericidas.

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