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Raquel Pérez (Sopra Steria): «No vamos a un escenario en el que sobren profesionales tecnológicos»



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Cuando la IA amenaza con llevarse por delante mucho empleo, sobre todo en el sector tecnológico, Sopra Steria se desmarca y anuncia un plan masivo de contrataciones. La directora de recursos humanos en España de esta consultora, Raquel Pérez, explica el movimiento, al tiempo que hace una apuesta por el talento junior

Publicado el 2 sept 2026

Juan Cabrera

Director de Channel Partner



Raquel Pérez, directora de recursos humanos de Sopra Steria
Raquel Pérez, directora de recursos humanos de Sopra Steria

La irrupción de la inteligencia artificial ha disparado las expectativas de las empresas en cuanto a ahorros de costes. Se trata de hacer mucho más, pero con menos recursos. Muchos empleados en todo el mundo están preocupados por su futuro laboral en un entorno donde modelos y agentes de IA se presentan como herramientas idóneas para asumir multitud de tareas que hoy llevan a cabo los seres humanos. Algunos dicen que habrá un tsunami de desempleo.

En el sector informático hay empresas que se han adelantado a ajustar plantillas y hacer despidos para adaptar sus cuadros al nuevo escenario. Sin embargo, en esta coyuntura la consultora de matriz francesa Sopra Steria ha tomado el camino contrario. Y ha anunciado que contratará a 900 personas en España (8.500 a nivel global).

La directora de recursos humanos de Sopra Steria en este país, Raquel Pérez, explica el movimiento. Ella no cree que la IA se vaya a llevar por delante multitud de empleos, sino que cambiará la naturaleza de muchos puestos. Además, defiende el talento junior, para garantizar el conocimiento en las compañías a largo plazo y equilibrar los equipos. Y dice que siempre las mejoras de productividad, y la IA ciertamente promete mucho en este sentido, han dado lugar a más necesidad de talento humano.

La inteligencia artificial está transformando el mercado, pero eso no elimina la necesidad de seguir contando con las personas. Al contrario, cambia el tipo de talento que necesitan nuestros clientes y acelera la demanda de capacidades especializadas.
Nuestro crecimiento está respaldado por una demanda real del mercado, especialmente en sectores como el bancario, el aeroespacial, la administración pública, el retail y los seguros, donde cada vez se requieren más servicios de alto valor vinculados a la IA, el cloud, la ciberseguridad y los datos. La clave no es sustituir profesionales por tecnología, sino combinar ambas para ofrecer más innovación, productividad y capacidad de transformación a nuestros clientes.

Nuestra búsqueda de personas se centra, principalmente en perfiles técnicos, en particular, desarrolladores y arquitectos. Además, una parte importante de las nuevas contrataciones estará relacionadas con los roles de consultoría, perfiles funcionales y de gestión de proyectos.

Y, por supuesto, al mismo tiempo, observamos una demanda creciente de expertos en ámbitos estratégicos relacionados con la innovación, como inteligencia artificial, data, cloud y ciberseguridad, áreas que están adquiriendo un papel cada vez más relevante en los proyectos que llevamos a cabo.

Es un riesgo importante. Las organizaciones necesitan mantener una pirámide de talento equilibrada para garantizar su sostenibilidad a medio y largo plazo. Los profesionales con experiencia son imprescindibles, pero también lo son los perfiles junior que representan el talento que evolucionará hacia posiciones de mayor responsabilidad en los próximos años.

Además, en un contexto de transformación tecnológica tan acelerada, los perfiles más jóvenes suelen aportar una gran capacidad de aprendizaje, adaptación y familiaridad con las nuevas herramientas digitales e inteligencia artificial. Si una empresa deja de incorporar talento de entrada durante varios años, puede encontrarse en el futuro con dificultades para cubrir posiciones clave y para garantizar la transferencia de conocimiento entre generaciones de profesionales.

Por eso creemos que invertir en talento junior sigue siendo una decisión estratégica. No solo responde a las necesidades actuales, sino que permite construir las capacidades que el negocio necesitará dentro de cinco o diez años.

La clave es que están cambiando las competencias necesarias para llevar a cabo las tareas. Evidentemente, los programadores se verán afectados, pero las skills necesarias en este nuevo entorno no se aplican únicamente a ellos, sino que aportan valor de manera transversal en todos los niveles y en todos los empleos: permiten recuperar la información y analizarla en grandes cantidades, hacer cálculos complejos y planificar la logística de una forma más rápida y ayudan en la toma de decisiones.

Así, por ejemplo, la inteligencia artificial puede ayudar a los médicos en el diagnóstico de enfermedades a partir del análisis de imágenes o historiales clínicos; a los abogados en la revisión de contratos y documentación; a los ingenieros en el diseño y simulación de sistemas complejos; a los responsables de logística en la optimización de rutas y cadenas de suministro; a los profesionales de marketing en el análisis del comportamiento de los clientes, etc.

El programador del futuro estará ampliado por las capacidades que le ofrecerá la IA. Hoy ya es posible plantear un problema, obtener una propuesta de solución, realizar ajustes y avanzar mucho más rápido en el desarrollo. Y esa agilidad supone una gran ventaja, pero también exige una mirada crítica.

La IA no siempre ofrece respuestas acertadas, sino que está diseñada para devolver valores plausibles. Estos fallos pueden acabar en el código y pasar desapercibidos, produciendo degradaciones silenciosas y acumulativas. Por eso, es importante también ser cuidadoso al usarla y modificar también la formación, incorporando nuevas competencias relacionadas con la colaboración con la IA, el gobierno del dato, la seguridad y el uso responsable de estas tecnologías.

No creo que vayamos hacia un escenario en el que sobren profesionales tecnológicos. Lo que sí estamos viendo es una transformación de las competencias que demanda el mercado. Algunas tareas serán automatizadas o parcialmente asistidas por inteligencia artificial, pero al mismo tiempo aparecerán nuevas necesidades y nuevas especializaciones.

España sigue teniendo una demanda muy elevada de talento digital y afronta grandes retos relacionados con la digitalización de empresas y Administraciones públicas, la adopción de la inteligencia artificial, la modernización de infraestructuras tecnológicas, la ciberseguridad o la gestión avanzada de datos. Todas estas áreas van a seguir requiriendo profesionales cualificados.

Probablemente el desafío deje de ser únicamente la escasez de talento y pase a ser la capacidad de las organizaciones y de los propios profesionales para adaptarse y adquirir nuevas competencias. La formación continua será más importante que nunca.

A medio plazo seguiremos viendo una fuerte demanda de perfiles vinculados al desarrollo de software, la arquitectura tecnológica, la gestión de proyectos y la consultoría tecnológica, que continúan siendo fundamentales para la transformación digital de las organizaciones.

Pero, además, crecerá especialmente la demanda de especialistas en inteligencia artificial, ciencia de datos, ingeniería de datos, cloud, ciberseguridad y gobierno del dato. También serán cada vez más valiosos los perfiles capaces de combinar conocimientos tecnológicos con experiencia sectorial y de negocio.

Y hay un aspecto que a veces pasa desapercibido: las competencias humanas ganarán relevancia. La capacidad de análisis, el pensamiento crítico, la comunicación, el liderazgo, la gestión del cambio o la colaboración entre equipos multidisciplinares serán diferenciales en un entorno en el que la tecnología asumirá parte de las tareas más rutinarias. Los profesionales más demandados serán aquellos capaces de combinar conocimientos técnicos con criterio y visión de negocio.

Más que trabajos, yo hablaría de tareas que pueden automatizarse: funciones administrativas, atención al cliente, introducción y análisis básico de datos, documentación, etc.

Sin embargo, las personas que realicen estas tareas sí que tendrán que adaptar su puesto de trabajo. La tecnología les permitirá ser más eficientes, por lo que tendrán que ser capaces de usar el nuevo tiempo disponible y generar valor en nuevas áreas, aportando criterio, creatividad, capacidad de decisión, conocimiento de negocio y supervisando los resultados generados por la tecnología.

Mi opinión está clara y solo hay que mirar al ejemplo de Sopra Steria, que va a contratar más de 8.500 profesionales en 2026, de los cuales, 900 serán en España.
En general, ocurrirá como en otras revoluciones tecnológicas. Habrá empleos que desaparezcan, otros que cambien y otros que surgirán nuevos. Pero históricamente el saldo ha sido positivo y las nuevas cotas de productividad alcanzadas requieren siempre de nuevo talento.

Al elevar drásticamente la productividad, los costes bajan y la demanda de nuevos servicios crece. Y para absorber y gestionar ese crecimiento económico, las compañías acaban necesitando más profesionales de los que tenían antes. La tecnología automatiza tareas, pero el aumento de la productividad, como regla general, siempre ha implicado una necesidad de talento humano aún mayor para liderar el nuevo escenario.

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