OPINIÓN

Por qué la estrategia regional europea es clave en relación a los agentes IA


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No es ningún secreto que la IA generativa ha transformado las operaciones y los modelos de negocio de empresas de prácticamente todos los sectores. Pero muy pronto puede que miremos las aplicaciones actuales de IA generativa como una etapa inicial de una transformación mucho mayor

Publicado el 25 sept 2026



Kevin Cochrane, de Vultr
Kevin Cochrane, de Vultr



No es ningún secreto que la IA generativa ha transformado las operaciones y los modelos de negocio de empresas de prácticamente todos los sectores. Pero muy pronto puede que miremos las aplicaciones actuales de IA generativa como una etapa inicial de una transformación mucho mayor, del mismo modo que hoy vemos los teléfonos móviles que precedieron a la era de los smartphones.

La realidad es que la IA está avanzando a un ritmo extraordinario; más rápido incluso de lo que sus propios creadores esperaban. Hoy, cuando muchas empresas todavía están asimilando la IA generativa, el foco ya se está desplazando hacia la siguiente iteración revolucionaria de la tecnología: la IA agéntica.

El valor de la IA agéntica para las empresas europeas

Con un valor estimado de alrededor de 9.140 millones de dólares, se prevé que el mercado de la IA agéntica crezca de forma acelerada, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 40,5% hasta alcanzar los 139.190 millones de dólares en 2034. Europa estará a la vanguardia de este auge, creciendo a una CAGR del 42%.

Toda esta inversión tendrá un impacto muy positivo en las empresas. Según un estudio, la IA agéntica podría generar hasta 450.000 millones de dólares en valor económico de aquí a 2028 impulsada por el crecimiento de los ingresos y la reducción de costes.

A medida que esto sucede, las aplicaciones de IA independientes que conocemos hoy están dando paso rápidamente a sistemas de automatización más complejos, basados en múltiples agentes, capaces de tomar decisiones y ejecutar acciones de forma completamente autónoma en entornos empresariales. No estoy diciendo que las empresas deban abandonar sus esfuerzos actuales en IA generativa, pero sí necesitan empezar a poner los cimientos para el futuro agéntico cuanto antes.

La IA agéntica es una propuesta muy diferente a la IA generativa y requiere un enfoque distinto dentro del centro de datos. En lugar de ejecutar modelos de forma aislada, la infraestructura para IA agéntica deberá coordinar múltiples sistemas autónomos que interactúan entre sí y con usuarios humanos.

Desde una perspectiva técnica, eso significa equilibrar tanto GPUs como CPUs cloud de alto rendimiento en una pila optimizada para IA de extremo a extremo. Las GPUs serán necesarias para ejecutar modelos de lenguaje (LLM) masivos, procesar datos y generar resultados, mientras que las CPUs se encargarán de coordinar los agentes y gestionar las herramientas y reglas que les permiten operar de forma autónoma. La infraestructura cloud moderna necesita equilibrar estas diferentes tecnologías para que las aplicaciones agénticas puedan cumplir plenamente con sus promesas.

Sin embargo, para las empresas europeas, desplegar infraestructura cloud preparada para la IA agéntica va mucho más allá de las capacidades técnicas. Para estar a la altura, las ofertas cloud europeas del mañana tendrán que ser completamente diferentes de las que están actualmente en juego. Debe haber una ruptura decisiva con el pasado.

Soberanía de datos e infraestructura de IA regional

Actualmente, alrededor de dos tercios de los servicios cloud europeos son proporcionados por hiperescaladores estadounidenses. Esta situación es un legado de un mundo que ya no existe con un conjunto diferente de condiciones geopolíticas, económicas y regulatorias a las nuestras. Es un legado de una época en la que almacenar datos de ciudadanos y empresas europeas en el extranjero era mucho menos problemático y los costes del cloud eran más asumibles.

Hoy, las empresas de la UE necesitan equilibrar la innovación agéntica con un enfoque renovado en el cumplimiento normativo. Esto se debe a que la UE está introduciendo cada vez más estándares medibles en localización de datos, control operacional y jurisdicción legal para abordar preocupaciones sobre riesgos de vigilancia extranjera, jurisdicción extraterritorial y dependencia de un pequeño número de hiperescaladores.

Conceptos abstractos de soberanía de datos se han transformado en principios operativos estrictos para las empresas europeas. La infraestructura cloud debe almacenarse localmente y en la jurisdicción operacional correcta para evitar que los datos queden sujetos a requerimientos legales de otros países.

Abordar los costes cloud desbordados

Una segunda consideración es el coste. Los datos de Flexera muestran que el 81 % de las empresas cita la eficiencia de costes como su principal métrica para evaluar su progreso hacia los objetivos de cloud. Sin embargo, según su investigación, el 76 % de las grandes empresas gasta más de 5 millones de dólares al mes en servicios cloud, mientras que se estima que el 29 % del gasto en IaaS y PaaS se desperdicia.

Parte del problema es que las empresas están vinculadas a contratos con hiperescaladores caracterizados por una estructura de precios poco transparente y la contratación obligatoria de paquetes de servicios. Al mismo tiempo que necesitan invertir en infraestructura para la IA agéntica, las empresas tienen dificultades para financiar sus cargas de trabajo principales en la nube, lo que hace que la viabilidad económica de escalar la infraestructura de IA sea aún más importante.

Nos encontramos en un punto de inflexión en el negocio de la infraestructura cloud. El dominio de los grandes hiperescaladores es menos seguro que nunca: por un lado, los mandatos de soberanía de datos refuerzan el argumento a favor de la infraestructura basada en Europa.

Por otro, las empresas están cuestionando cada vez más los altos costes y el bloqueo que caracterizan las ofertas tradicionales. En su lugar, se abre la oportunidad de invertir en infraestructura de computación de alto rendimiento y coste efectivo que sea abierta, flexible y esté lista para las demandas de las cargas de trabajo agénticas.

Kevin Cochrane, chief marketing officer de Vultr

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