Un ciberataque perpetrado durante el pasado fin de semana ha comprometido los sistemas de refrigeración de varias cadenas de supermercados en Francia, provocando la pérdida de grandes cantidades de productos frescos y congelados y generando daños económicos valorados en varios millones de euros.
Según la información difundida por las empresas afectadas, los atacantes lograron acceder al sistema de control remoto que gestiona los equipos de refrigeración y ejecutaron un proceso de deshielo forzado. Como consecuencia, las cámaras frigoríficas alcanzaron temperaturas cercanas a los 50 grados, haciendo que los alimentos almacenados dejaran de ser aptos para el consumo.
Entre las cadenas afectadas figuran Coopérative U, Intermarché, Netto y Leclerc. El propietario de Coopérative U calificó el incidente de «inédito» y denunció que atacar sistemas esenciales para la conservación de alimentos y el abastecimiento supone un hecho de extrema gravedad.
El incidente ha obligado a fabricantes y proveedores de sistemas de refrigeración a convocar una reunión de emergencia para investigar cómo se produjo la intrusión y analizar medidas que refuercen la seguridad de estas infraestructuras, cada vez más conectadas y gestionadas de forma remota.
Problemas en otros supermercados europeos
El ataque en Francia se produce además en un contexto de incidencias tecnológicas que afectan a otras grandes cadenas europeas. En Países Bajos, Albert Heijn, la mayor cadena de supermercados del país, ha reconocido sufrir un incidente de ciberseguridad que ha dejado fuera de servicio su página web, su aplicación móvil y otros servicios digitales.
También la cadena belga Delhaize, perteneciente junto con Albert Heijn al grupo Ahold Delhaize, ha informado de problemas en su plataforma de pedidos online y en su servicio de atención al cliente debido a un incidente informático, aunque por el momento no ha confirmado si ambos sucesos están relacionados.
Aunque las autoridades y las compañías afectadas no han establecido un vínculo entre los incidentes registrados en Francia, Países Bajos y Bélgica, la sucesión de ataques vuelve a evidenciar el creciente interés de los ciberdelincuentes por infraestructuras operativas cuya interrupción puede provocar importantes pérdidas económicas y afectar directamente a la cadena de suministro alimentaria.





