¿Cuáles han sido las principales consecuencias en los clientes de VMware del cambio de política comercial de la compañía a raíz de la adquisición por Broadcom?
El principal impacto ha sido una revisión profunda del modelo estratégico. Muchas organizaciones han dejado de dar por sentada su infraestructura de virtualización y han comenzado a auditar sus contratos, evaluar el coste total de propiedad (TCO) y analizar si la tecnología que utilizan responde realmente a las necesidades actuales y futuras de su negocio.
No estamos solo ante una cuestión económica, sino ante una revisión estratégica global. Tanto clientes como partners están aprovechando este escenario para replantearse si su modelo actual les ofrece la flexibilidad, la independencia y la previsibilidad financiera que necesitan para competir.
¿Hasta qué punto se han incrementado los precios del software de VMware para los clientes españoles?
No existe un porcentaje único, ya que varía en función del volumen, del tipo de licenciamiento previo y de la obligatoriedad de migrar a paquetes integrados (bundles). Sin embargo, sí constatamos que para un número elevado de organizaciones el coste recurrente se ha incrementado sustancialmente.
Más allá de la cifra concreta, lo verdaderamente relevante es que la renovación contractual ha dejado de ser un trámite automático. Hoy es un punto de inflexión donde las empresas evalúan si su arquitectura actual sigue siendo sostenible y eficiente desde el punto de vista técnico, operativo y económico.
¿Qué ha pasado con el canal de distribución de VMware? Se ha hablado mucho de una reducción significativa del número de partners…
El canal ha sufrido un giro drástico. La estrategia de Broadcom de concentrar esfuerzos en un número reducido de grandes cuentas e integradores hiperespecializados ha dejado fuera o en una posición incierta a una parte muy importante del canal tradicional. Esta reestructuración ha forzado a muchos distribuidores e integradores a buscar alternativas para no perder la capacidad de acompañar a sus clientes ni comprometer la rentabilidad de sus negocios.
¿Hasta qué punto están buscando esos partners también soluciones alternativas que comercializar?
El interés es altísimo y muy dinámico. En los últimos meses hemos registrado un incremento notable de integradores que contactan con Virtual Cable para incorporar UDS Enterprise a su porfolio. Su objetivo no es únicamente sustituir una tecnología por otra, sino recuperar la soberanía comercial y ofrecer a sus clientes un abanico de soluciones más flexible, transparente y adaptado a las necesidades reales del mercado.
¿Cómo están reaccionando los clientes españoles de VMware a este cambio de políticas? ¿Han iniciado masivamente la migración a otras plataformas más flexibles y asequibles o siguen a la expectativa?
Prevalece la prudencia. La virtualización sustenta procesos informáticos y de negocio críticos, por lo que nadie toma decisiones precipitadas. No estamos presenciando salidas masivas e intempestivas, sino un enfoque muy pragmático basado en la coexistencia tecnológica. Las organizaciones están realizando pruebas de concepto (PoC) y despliegues progresivos. Despliegan perfiles de usuario o cargas de trabajo específicas sobre plataformas como UDS Enterprise mientras mantienen parte de la infraestructura sobre VMware.
Este modelo permite avanzar rápidamente, mitigar riesgos operativos, optimizar costes y reducir gradualmente la dependencia de un único proveedor sin tirar a la basura las inversiones ya realizadas.
«La estrategia de Broadcom de concentrar esfuerzos en un número reducido de grandes cuentas e integradores ha dejado fuera o en una posición incierta a una parte muy importante del canal tradicional»
¿Cómo va a evolucionar esta migración en los próximos meses? Parece que hay mucho ruido en el mercado.
El calendario de vencimientos de contratos seguirá marcando la pauta. Cada fecha de renovación actúa como un catalizador para tomar decisiones estratégicas. Durante los próximos meses veremos una consolidación del modelo híbrido o de coexistencia. Las empresas migrarán paulatinamente capas específicas de su infraestructura a soluciones más abiertas e interoperables. Esto les permitirá ganar agilidad y rentabilidad a corto plazo sin asumir riesgos operativos innecesarios.
¿Cuáles son los clientes (por tamaño y perfil) qué más se están moviendo a la competencia? Entiendo que VMware se habrá interesado en conservar las grandes cuentas, con un volumen de contratación mayor. Lo que supone, al final, menos costes de gestión y más rentabilidad para la propia VMware. Dejando, al mismo tiempo, el midmarket (empresas medianas) a la competencia.
Es cierto que las medianas empresas, al ser más sensibles al coste y tener estructuras más ágiles, son las primeras en ejecutar proyectos de sustitución o migración parcial. Sin embargo, sería un error pensar que las grandes cuentas permanecen estáticas. Las grandes corporaciones y Administraciones públicas también están evaluando alternativas debido a la incertidumbre a medio y largo plazo.
La diferencia reside en los tiempos de ejecución: mientras que la mediana empresa acomete los cambios con mayor rapidez, la gran empresa opta por un plan de migración por fases, iniciando proyectos piloto en determinados departamentos para diversificar su arquitectura tecnológica.
En ambos casos, el objetivo es el mismo: recuperar capacidad de decisión y construir una infraestructura más flexible, evitando que la evolución tecnológica quede condicionada por un único proveedor.
«Prevalece la prudencia [en los clientes]. La virtualización sustenta procesos informáticos y de negocio críticos, por lo que nadie toma decisiones precipitadas. No estamos presenciando salidas masivas e intempestivas, sino un enfoque muy pragmático basado en la coexistencia tecnológica»
¿Qué aporta su plataforma frente a VMware? En otras palabras, ¿por qué un cliente de VMware de toda la vida debería cambiar a su tecnología?
No defendemos la migración por el simple hecho de cambiar. El cambio solo tiene sentido si aporta valor tangible en eficiencia, control, seguridad y costes.
La propuesta de UDS Enterprise se fundamenta en cuatro pilares clave:
- Arquitectura abierta y agnóstica: Es compatible con múltiples hipervisores (OpenStack, Proxmox, Nutanix AHV, HPE Morpheus, Red Hat OpenShift, vSphere, Hyper-V, …), plataformas cloud (AWS, Azure, Google, OVHcloud, Huawei,…), sistemas de autenticación y protocolos de comunicación, y todo simultáneamente, lo que evita quedar atrapado por un solo fabricante (vendor lock-in).
- Coexistencia y flexibilidad: Permite convivir con las tecnologías existentes y migrar al ritmo que marque el negocio, protegiendo las inversiones previas.
- Gestión simplificada y TCO optimizado: Ofrece un control centralizado de puestos de trabajo virtuales (VDI), aplicaciones y escritorios físicos remotos con un modelo de costes fijo y competitivo.
- Máxima seguridad acreditada: Cuenta con la certificación del Esquema Nacional de Seguridad (ENS), garantizando los estándares más exigentes tanto para el sector público como para la empresa privada.
¿Qué pasos a seguir recomienda a los clientes de VMware que están pensando en contratar soluciones de la competencia en la parte de virtualización?
Recomendamos abordar este proceso con rigor y a través de tres fases clave:
Plan de transición progresiva: Diseñar una hoja de ruta por fases basándose en la coexistencia. La meta no debe ser reemplazar un ecosistema cerrado por otro igual, sino evolucionar hacia una arquitectura tecnológica abierta, escalable y preparada para el futuro.
Auditoría y diagnóstico de situación: Analizar el uso real de la infraestructura, desglosar el TCO actual, revisar las fechas de renovación contractual y determinar qué componentes aportan valor crítico y cuáles son prescindibles o sustituibles.
Pruebas de concepto (PoC) y proyectos piloto: Probar alternativas en entornos controlados. Esto permite validar el rendimiento técnico, la facilidad de gestión y el impacto financiero real sin riesgo para la continuidad de negocio.





