Víctor Pérez empezó montando una tienda de informática. Pero su curiosidad y los avatares del mercado finalmente le llevaron al software para empresas y hoy lidera una compañía que intenta hacerle frente a las grandes multinacionales de los programas de gestión. Y lo hace con una estrategia que mezcla la cercanía al cliente (sobre todo asesorías, pero también firmas de todo tamaño) y el desarrollo de productos adaptados al continuo cambio normativo (Verifactu y la factura electrónica obligatoria están a la vuelta de la esquina) y a un escenario dominado por la inteligencia artificial.
En esta entrevista, Víctor Pérez habla la situación del negocio de software de gestión en España. Y también de los planes de expansión de Adiss, que quiere pasar de 12 millones de euros de ingresos este año a 30 millones en 2030, y que contempla comprar compañías para ello. Pérez también explica cómo está transformándose su firma para seguir siendo importante en un momento en que muchas asesorías y pymes pueden estar tentadas a desarrollar agentes propios de IA para automatizar su gestión. Los retos son mayúsculos.
¿Cómo ha ido el año 2026 en términos de negocio para Adiss?
El 2026 está siendo un año muy importante para nosotros. Estamos creciendo, pero sobre todo estamos cambiando la naturaleza del negocio. Durante años Adiss ha sido conocida fundamentalmente por sus soluciones para asesorías y despachos profesionales y hoy seguimos teniendo ahí una posición muy relevante. Pero alrededor de ese núcleo están creciendo otras áreas: recursos humanos, automatización, inteligencia artificial, facturación electrónica, servicios cloud, sistemas y ciberseguridad.
Esperamos movernos este año en el entorno de los 12 millones de euros de facturación, frente a aproximadamente 10 millones el ejercicio anterior, lo que supone un crecimiento cercano al 20%. Además, si aislamos el efecto del Kit Digital, estaremos alrededor de los 10 millones de euros de negocio, lo que para nosotros es especialmente importante porque refleja la fortaleza del negocio estructural de la compañía. Además, aproximadamente un 75% de nuestros ingresos ya tiene carácter recurrente, frente a un 25% vinculado a proyectos y otros servicios.
Pero creo que el dato más interesante no es únicamente cuánto crecemos, sino de dónde viene ese crecimiento. Cada vez tenemos más ingresos recurrentes, más servicios en cloud y una mayor relación tecnológica con nuestros clientes. Estamos pasando de suministrar determinadas aplicaciones a convertirnos, en muchos casos, en parte de la infraestructura tecnológica sobre la que funciona una asesoría o una pyme.
Hoy tenemos unos 2.500 clientes directos, trabajamos con alrededor de 1.000 asesorías y nuestra tecnología llega, directa o indirectamente, a más de 500.000 empresas y autónomos.
¿Cómo cree que va a acabar la compañía este ejercicio 2026?
Nuestra previsión es terminar uno de los mejores ejercicios de nuestra historia y cerrar el año en el entorno de esos 12 millones de euros de facturación. También estamos creciendo en estructura. Hemos pasado de unas 70 personas a aproximadamente 78 profesionales, y más de la mitad de nuestra plantilla está vinculada directamente a perfiles tecnológicos.
Pero estamos invirtiendo muchísimo al mismo tiempo. Este año destinaremos más de 500.000 euros a I+D+i y una cantidad similar específicamente a proyectos relacionados con inteligencia artificial. Es decir, estamos dedicando más de un millón de euros anuales a innovación, desarrollo e inteligencia artificial.
Para nosotros, 2026 no es tanto un punto de llegada como el primer ejercicio de una etapa de expansión bastante más ambiciosa.
Tenemos una ventaja importante: conocemos desde hace muchos años dos mundos que ahora están convergiendo. Por un lado, el de la empresa y la asesoría y, por otro, el de la tecnología que gestiona sus procesos. Y en los próximos años esos dos mundos van a cambiar enormemente.
“Estamos pasando de suministrar determinadas aplicaciones a convertirnos, en muchos casos, en parte de la infraestructura tecnológica sobre la que funciona una asesoría o una pyme”
Tenemos una ventaja muy importante: conocemos desde hace muchos años dos mundos que ahora están convergiendo. Por un lado, el de la empresa y la asesoría y, por otro, el de la tecnología que gestiona sus procesos. Y en los próximos años esos dos mundos van a cambiar enormemente.
Adiss es un proveedor relevante en el mundo del software para gestorías, y también tiene una parte del negocio vinculada al software de gestión para empresas. Y en el mundo del software precisamente la IA está impactando o va a impactar fuertemente. ¿Cómo lo ve? ¿Optimista, pesimista, cauteloso…?
Muy optimista. Probablemente estemos ante el mayor cambio en el software desde la aparición de internet. Hasta ahora comprábamos aplicaciones y aprendíamos cómo utilizarlas. Creo que vamos hacia un modelo en el que cada vez explicaremos más al sistema lo que queremos conseguir y será el propio software el que determine cómo hacerlo. Eso cambia completamente la relación entre las personas y las aplicaciones.
Y también cambia nuestro sector. Durante muchos años una empresa de software podía basar parte de su ventaja competitiva en haber escrito cientos de miles o millones de líneas de código. La inteligencia artificial está reduciendo radicalmente el coste de producir software. Eso obliga a preguntarse dónde estará realmente el valor.
“En España estamos entrando en uno de los mayores procesos de digitalización administrativa de las últimas décadas”
Yo creo que estará en los datos, el conocimiento del negocio, la capacidad de integración, la seguridad, la infraestructura y la confianza del cliente. Por eso lo veo como una enorme oportunidad para Adiss.
¿Cómo está cambiando la IA la propia naturaleza de Adiss, sus procesos internos y su desarrollo de producto?
Muchísimo. Y creo que todavía hemos visto una parte muy pequeña. La utilizamos para programar, documentar, probar aplicaciones, analizar información, prestar soporte y automatizar procesos internos. Un desarrollador acompañado por herramientas de IA puede hacer hoy determinadas tareas que hace muy poco necesitaban mucho más tiempo.
Pero lo más interesante está empezando ahora: incorporar inteligencia dentro del propio producto. Estamos trabajando en soluciones capaces de interpretar información, detectar situaciones, automatizar trabajos administrativos y relacionarse con otros programas. En el ámbito laboral, contable o fiscal hay miles de tareas que históricamente han consistido en que una persona trasladase información de un sistema a otro. Ese modelo va a desaparecer progresivamente.
“Las herramientas de IA van a permitir a una asesoría crear pequeñas aplicaciones, automatizaciones o agentes que hace cinco años hubiera tenido que encargar a una empresa de desarrollo”
El futuro no es únicamente introducir inteligencia artificial dentro de un ERP. Es conseguir que el software pueda entender qué está ocurriendo y actuar sobre distintos sistemas. Eso nos obliga también a repensar Adiss. Estamos pasando de desarrollar aplicaciones a desarrollar aplicaciones, API, conectores, automatizaciones y agentes que trabajan conjuntamente.
¿Cómo ve la adopción de la IA por parte de las propias asesorías y de las pymes en España? Entiendo que tendrán la tentación de crear programas y agentes que les automaticen la gestión y poder prescindir de proveedores de programas como Adiss.
La van a tener y me parece fantástico que la tengan. De hecho, creo que intentar impedirlo sería un error. Las herramientas de IA van a permitir a una asesoría crear pequeñas aplicaciones, automatizaciones o agentes que hace cinco años hubiera tenido que encargar a una empresa de desarrollo. Eso va a democratizar muchísimo la tecnología.
Ahora bien, una cosa es desarrollar un agente que realiza una tarea y otra mantener un sistema que gestiona nóminas, contabilidad, facturación o información de miles de empresas durante años.
Ahí aparecen otras cuestiones: de dónde obtiene los datos, cómo los interpreta, qué permisos tiene, cómo se autentica, qué ocurre cuando cambia una legislación, quién garantiza la trazabilidad, dónde se aloja la información, cómo se hacen las copias de seguridad o quién responde si un proceso falla.
Por eso creo que la IA no acabará con las empresas de software. Acabará, probablemente, con determinadas formas de hacer software. Y nuestra estrategia precisamente consiste en abrir nuestras soluciones para que clientes, asesorías y terceros puedan construir encima de ellas. Prefiero que nuestros clientes creen agentes conectándose con nosotros a intentar levantar muros para impedirles hacerlo.

Adiss también tiene una línea importante de negocio alrededor de las soluciones de ciberseguridad para asesorías y pymes. ¿Cómo marcha esta parte de la compañía y qué planes tiene con ella?
Está creciendo y creemos que lo hará todavía mucho más. Una asesoría tiene una concentración extraordinaria de información sensible: datos fiscales, laborales, bancarios, documentación de empleados, certificados digitales y acceso a sistemas de cientos o miles de empresas. Eso la convierte en un objetivo especialmente interesante para un ciberdelincuente.
“Creo que durante los últimos meses de 2026 y la primera mitad de 2027 vamos a asistir a una aceleración muy importante de las adaptaciones a Verifactu”
Durante muchos años la informática en la pyme se interpretó fundamentalmente como ordenadores, servidores y mantenimiento. Hoy hablamos de continuidad de negocio, identidad, protección del dato, monitorización, copias de seguridad, respuesta ante incidentes y cumplimiento normativo.
Nuestra estrategia es integrar cada vez más esa capa de seguridad con nuestros servicios cloud y nuestras aplicaciones. No queremos que la ciberseguridad sea un producto aislado que se compra una vez al año. Tiene que formar parte de la infraestructura tecnológica cotidiana de una empresa.
Y, además, existe una cuestión estratégica que para nosotros es importante: la soberanía del dato. Somos una compañía de capital español y creemos que Europa debe tener capacidad para desarrollar y operar una parte mayor de su propia infraestructura tecnológica.
El corto plazo se presenta clave en términos normativos. En 2027 y 2028 se harán realidad Verifactu y la factura electrónica obligatoria. Además, está el registro horario digital. Entiendo que son grandes oportunidades de negocio para Adiss y en general para los proveedores de software de gestión.
Sí, pero intentaría no verlo únicamente como una oportunidad comercial. En España estamos entrando en uno de los mayores procesos de digitalización administrativa de las últimas décadas. Verifactu, la factura electrónica B2B, los cambios en el ámbito laboral y el control digital de determinados procesos obligan a empresas y asesorías a trabajar con información mucho más estructurada. Y cuando la información está estructurada, aparece inmediatamente la posibilidad de automatizar. Ahí está la verdadera transformación.
La factura electrónica, por ejemplo, no consiste simplemente en sustituir un PDF por un fichero electrónico. Una factura estructurada puede recibirse, interpretarse, contabilizarse, conciliarse y procesarse prácticamente sin intervención humana.
El Real Decreto 238/2026 ya regula técnicamente la factura electrónica B2B y establece interoperabilidad entre plataformas y formatos estructurados como UBL, CII, EDIFACT y Facturae. Su aplicación efectiva se producirá por fases una vez entre en vigor la orden ministerial que completa las especificaciones técnicas. Eso cambia por completo los procesos administrativos.
Por concretar un poco, ¿qué va a pasar con Verifactu? ¿Cree que el tejido empresarial va a dejar la adaptación de su contabilidad hasta el último momento, o incluso más allá del 1 de enero de 2027, cuando ya sea una obligación?
Sí. España tiene una larga tradición de adaptarse a las obligaciones fiscales cuando la fecha límite aparece ya en el calendario. Y aquí conviene hacer una precisión: el calendario actual establece que los contribuyentes del impuesto sobre sociedades deberán tener adaptados sus sistemas antes del 1 de enero de 2027, mientras que para el resto de obligados tributarios la fecha es el 1 de julio de 2027.
Creo que durante los últimos meses de 2026 y la primera mitad de 2027 vamos a asistir a una aceleración muy importante de las adaptaciones. El problema es pensar que Verifactu consiste simplemente en actualizar un programa. No es así. Afecta a cómo se genera la factura, cómo se conserva la información, su trazabilidad, los registros asociados y el funcionamiento del propio sistema de facturación.
Mi recomendación a cualquier empresa sería aprovechar la obligación para revisar todo su circuito de facturación. Porque si simplemente adaptamos tecnológicamente el mismo procedimiento que llevamos utilizando 20 años habremos cumplido la ley, pero habremos desaprovechado una oportunidad magnífica para modernizar la empresa.
Usted está interesado en impulsar un fuerte plan de expansión de Adiss en los próximos años y en hacerlo manteniendo el control accionarial. ¿En qué consiste ese plan?
Tenemos un objetivo muy claro: 30 millones de euros de facturación en 2030. Partimos de una compañía que actualmente se encuentra alrededor de los 12 millones de euros. Nuestro plan contempla superar los 14 millones de euros en 2027, alcanzar aproximadamente 18 millones en 2028, situarnos alrededor de 24 millones en 2029 y llegar a los 30 millones de euros en 2030. Eso supone multiplicar aproximadamente por dos veces y media el tamaño actual de Adiss en cuatro años.
También esperamos superar los 120 empleados. Y para conseguirlo combinaremos crecimiento orgánico con crecimiento inorgánico. Estamos buscando oportunidades para adquirir compañías, fundamentalmente en dos áreas: software para despachos profesionales y ciberseguridad.
Durante los próximos años nuestro plan contempla movilizar alrededor de 20 millones de euros en inversión y crecimiento.
No tenemos ninguna obsesión por ser independientes simplemente por una cuestión sentimental. Lo que defendemos es poder decidir dónde desarrollamos nuestra tecnología, qué productos construimos, con qué proveedores trabajamos y dónde almacenamos la información de nuestros clientes.
Nuestro objetivo final es muy ambicioso: queremos que Adiss sea uno de los mejores fabricantes españoles de software de gestión y una de las compañías de referencia en ciberseguridad para las pymes. Y queremos hacerlo desde España y con vocación europea.
Una última pregunta. Usted es crítico con el sector del software de gestión en España. Asegura que en las últimas décadas ha tenido muy poca innovación. ¿Podría desarrollar esta línea de pensamiento?
Tenemos un sector magnífico, con profesionales excelentes y programas que han resuelto durante décadas problemas extraordinariamente complejos. Mi crítica no va dirigida a las personas; va dirigida al modelo.
Durante demasiado tiempo el software de gestión ha evolucionado de manera incremental. Hemos cambiado interfaces, añadido opciones, trasladado programas a la nube o incorporado nuevas obligaciones fiscales, pero muchas veces el proceso que había debajo seguía siendo prácticamente el mismo.
Una persona recibe una información, la interpreta, entra en una aplicación, busca una pantalla, introduce unos datos, pulsa un botón y después traslada el resultado a otra aplicación. Eso es informática del siglo XX ejecutándose sobre infraestructuras del siglo XXI. La inteligencia artificial nos obliga ahora a replantear el proceso desde el principio.
Si una empresa contrata a una persona, ¿por qué alguien tiene que introducir cinco veces sus datos en cinco aplicaciones distintas? Si recibimos una factura, ¿por qué alguien tiene que interpretarla y contabilizarla manualmente? Si conocemos la jornada de un trabajador, sus condiciones laborales y su convenio, ¿por qué diferentes sistemas no pueden colaborar automáticamente?
El gran cambio de los próximos años será pasar de software que espera que una persona le diga qué hacer a software capaz de colaborar con las personas para ejecutar un proceso completo. Ahí creo que se va a producir una auténtica revolución.
Y esa revolución también cambiará las reglas competitivas. Durante años las grandes compañías han construido auténticos imperios alrededor del software propietario y del coste que suponía sustituirlo. La IA, las API y los sistemas abiertos van a reducir esas barreras.
Por eso nuestra visión es bastante sencilla: soluciones abiertas y clientes libres. Quiero que un cliente permanezca con nosotros porque somos capaces de aportarle tecnología, servicio e innovación, no porque resulte traumático marcharse. Creo que esa va a ser una de las grandes diferencias entre el software que hemos conocido y el software que viene.







