IBM celebra 100 años en España. Hace una eternidad que la compañía desembarcó en este país. La España de 1926 no tiene nada que ver con la actual. Por aquellas fechas, el país estaba sometido a la dictadura férrea de Miguel Primo de Rivera, que gobernaba con el respaldo del rey Alfonso XIII, bisabuelo del actual monarca. La economía era eminentemente rural y atrasada. Y la población no superaba los 22 millones de habitantes, menos de la mitad que ahora. Madrid y Barcelona, donde todavía eran habituales los carruajes de caballos, no llegaban al millón de ciudadanos.
Según rememora Horacio Morell, el actual general manager de IBM en España, la historia de la filial empezó con el rey Alfonso XIII interesándose por las máquinas tabuladoras de la compañía, que procesaban grandes cantidades de información con tarjetas perforadas, y que en este país tuvieron a Telefónica como primer cliente.
Pero todo eso es historia remota hasta llegar a la IBM de la actualidad. Mientras tanto, la compañía tanto a nivel internacional como a nivel nacional se ha reinventado varias veces. En los años 60 apostó por la informática centralizada en torno a los mainframes, que todavía siguen gestionando las grandes corporaciones.
En los años 80 llevó la tecnología a la sociedad en forma de PC (de ahí salió luego toda una industria dominada por el tándem Microsoft-Intel), de cajeros automáticos, de tarjetas de pago o de códigos de barras. “La tecnología de IBM ya estuvo detrás del referéndum de la Constitución en España, o de las primeras elecciones democráticas”, presume Morell.
En la primera década de este siglo, la compañía acuñó el término e-business, que daría lugar a una nueva forma de entender el capitalismo y la vida. Y en los últimos años ha hecho una apuesta decidida por una estrategia basada en tres pilares: la nube híbrida (con la compra de Red Hat en 2019), la inteligencia artificial y la computación cuántica. Tres áreas de se complementan y se retroalimentan. Y ha abandonado hasta cierto punto los servicios. Por eso se separó de Kyndryl en 2021.
La IBM de hoy, según su primer directivo en España, es una empresa que apuesta por los entornos abiertos (open source) y por la colaboración. “Hemos sacado la tecnología de los laboratorios. La cuántica va de colaborar con otras empresas y organismos. En este ámbito, 800.000 personas aportan algo”, dice a modo de ejemplo. Y también por la ganancia de productividad propiciada por la IA. “Tenemos 12.500 millones de dólares en proyectos en cartera basados en IA generativa”.

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IBM ante la soberanía de datos
Morell completa el retrato de estos 100 años de IBM en España, pero ya a preguntas abiertas de los periodistas. Sobre la soberanía de datos, asegura que es un “un tema estratégico” para la compañía. Y destaca: “Todas las empresas americanas no somos lo mismo”. Según él, IBM facilita que los clientes tengan un control absoluto sobre su información porque su tecnología “es abierta” y da acceso al código. También facilita la portabilidad y evita el temido “vendor lock-in”. “Nuestra tecnología se puede hacer correr en cualquier entorno y plataforma. Somos los únicos que lo ofrecemos”.
«No hay burbuja de la IA»
Sobre la situación del mercado y la existencia de una burbuja en torno a la IA, es tajante: “No hay burbuja”. Y, a partir de ahí, llegan los matices: “Aunque es verdad que hay una inversión salvaje y habrá ganadores y perdedores. El mercado ahora pide retornos de la inversión”. Y aclara que IBM no está en la carrera de los grandes modelos, sino de los modelos adaptados a las necesidades de cada empresa, los llamados “modelos frontera”.
España en la cuántica de IBM
Y sobre la computación cuántica, avanza que este año ya habrá “ventaja cuántica”. Es decir, que un ordenador de este tipo resolverá un problema concreto de forma más rápida o eficiente que cualquier sistema clásico, incluidos los superordenadores más potentes del mundo. Además, avanza que en 2029 avanza que llegarán los primeros ordenadores cuánticos tolerantes a fallos, capaces de detectar y corregir errores en tiempo real sin destruir la información que están procesando.

Y asegura que su ambición es que la primera máquina de este tipo en Europa esté emplazada en España. Morell reconoce que España ha perdido el paso en varias revoluciones tecnológicas, pero que en la cuántica puede jugar un papel importante.
Saldo positivo en el empleo
Y, por último, aborda un tema controvertido: el impacto de la IA en el empleo. Y es moderadamente optimista. “La IA va a eliminar tareas y va a transformar las habilidades que necesitamos. Tendremos que aprender a desaprender, e irnos adaptando continuamente”, dice para contextualizar. Y zanja asegurando que el saldo en el empleo de aplicar la IA acabará siendo “positivo”. Y pone el ejemplo de la propia IBM, que sigue contratando desarrolladores. Todo para empezar la historia de la compañía en los próximos 100 años.






