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Check Point elimina los puntos ciegos de la IA



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Con su nuevo cortafuegos mejorado, la compañía proporciona visibilidad y control sobre el uso de la IA por parte de empleados, aplicaciones y agentes

Publicado el 13 ago 2026



Cortafuegos Check Point
Cortafuegos Check Point

El fabricante de soluciones de ciberseguridad, Check Point, ha anunciado la optimización de Check Point AI Network Firewall, disponible como parte de la versión de software de cortafuegos R82.20 de Check Point Software.

La inteligencia artificial ha introducido una nueva clase de tráfico de red -prompts, acciones de agentes autónomos y contexto empresarial confidencial- para la que los cortafuegos tradicionales nunca estuvieron diseñados ni para visibilizar ni para proteger.

El AI Network Firewall resuelve esa brecha desde los cortafuegos de la firma de origen israelí que las organizaciones ya ejecutan, ofreciéndose a través del AI Defense Plane de Check Point Software sin necesidad de infraestructura adicional ni reestructuración de la red.

“La IA está redefiniendo la red corporativa y, con AI Network Firewall, transformamos la seguridad para protegerla. Hoy en día, todo el tráfico de IA —desde prompts hasta la interacción entre agentes— pasa por la red, pero los cortafuegos tradicionales no son capaces de verlo ni gestionarlo, asegura al respecto afirma Nataly Kremer, Chief Product Officer de Check Point Software.

La exposición a este riesgo es ya universal. El informe ‘Seguridad de IA 2026’ de Check Point Research revela que entre el 87% y el 93% de las empresas sufre al menos una interacción de alto riesgo con IA generativa al mes. Además, en solo un año se ha duplicado el volumen de prompts que incluyen datos confidenciales, personales o regulados, representando ya una de cada 25 interacciones.

Las organizaciones están implementando la IA a mayor velocidad de la que pueden gestionarla, provocando que este tráfico crítico circule por la red sin el control adecuado. “Las organizaciones se enfrentan al reto de desplegar soluciones dedicadas a la seguridad de la IA de forma aislada, lo que se suma a su arquitectura existente y contribuye a la dispersión de herramientas y agentes desintegrados.

Aunque es poco habitual, la integración nativa de la seguridad para la IA en los puntos de control existentes aporta mejoras en la visibilidad, en la eficacia de la telemetría, en la postura de seguridad y en la simplicidad de la gestión”, apunta Pete Finalle, Research Manager de Trusted Access and Network Security en IDC.

A diferencia de otras alternativas que requieren desplegar un cortafuegos virtual independiente junto a la infraestructura existente, Check Point Software ofrece esta protección directamente desde los cortafuegos físicos o virtuales que los clientes ya operan, escalando a través de sedes corporativas, centros de datos y entornos en la nube o multinube. Para los clientes de cortafuegos de Check Point Software, AI Network Firewall convierte sus inversiones actuales en una protección inmediata frente a la IA en tres dominios:

Uso de IA por parte de los empleados: permite descubrir las aplicaciones, agentes y herramientas de IA en uso (tanto autorizadas como Shadow AI), tener visibilidad sobre cómo se utiliza la IA, sus casos de uso e intención de los prompts, gobernar el acceso a herramientas seguras y autorizadas, e impedir que los datos sensibles salgan de la red en función del caso de uso del prompt.

Herramientas de IA (MCP): ayuda a descubrir la comunicación basada en el protocolo MCP (Model Context Protocol), obtener visibilidad completa de los servidores y herramientas en uso, y aplicar políticas para controlar el acceso en cada interacción. Check Point Research ha encontrado debilidades de seguridad en el 40% de 10.000 servidores MCP analizados.

Aplicaciones de IA y LLM: permite evitar la inyección de prompts y entradas de los adversarios, bloqueando prompts maliciosos antes de que lleguen al modelo de lenguaje (LLM). Check Point Research ha identificado 15.300 cargas de inyección indirecta alojadas en páginas web públicas, de las cuales aproximadamente el 70% estaba oculto en partes de la página que ningún humano llega a ver.

“Establecer políticas no basta para solucionar el problema de la Shadow AI. Los empleados seguirán recurriendo a herramientas de IA para agilizar su trabajo, muchas veces antes de que los equipos de seguridad sean conscientes de que se están utilizando. Las empresas necesitan saber qué aplicaciones, agentes y servidores MCP de IA están interactuando con su entorno, además de contar con la capacidad de interceptar o bloquear el tráfico no autorizado”, asegura Chris Konrad, Vicepresidente de Cyber Global en WWT.

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