Tras la decisión de Hacienda de posponer la entrada en vigor de la normativa VeriFactu hasta octubre de 2028 para alinear su calendario con la segunda fase de implantación de la factura electrónica obligatoria, Javier Jover, director general de Dojo en España, proveedor de herramientas y tecnologías de pago, estima que VeriFactu es una oportunidad para simplificar los procesos de facturación.
“Las empresas que ya estén alineadas de forma eficiente verán cómo se automatizan las tareas, se eliminan los errores humanos y su negocio gana en transparencia, sin añadir pasos extra al momento de cobro”.
La decisión de postponer la entrada en vigor de Verifactu para sincronizarlo con la factura electrónica es valorada de forma positiva por parte de Dojo. “El objetivo del nuevo aplazamiento es que el cumplimiento normativo se dé de forma invisible. Por eso se ha buscado que coincida en el tiempo con la factura electrónica, haciendo que el cliente no vea interrumpida su experiencia de pago ni se le añadan pasos adicionales en este proceso”.
Desde Dojo creen en la modernización y actualización del tejido empresarial, no obstante el directivo considera que la implementación de medidas como VeriFactu debe responder a plazos realistas y a una infraestructura pública verdaderamente preparada. “Las constantes prórrogas y la incertidumbre regulatoria generan inseguridad y costes innecesarios para las pymes y autónomos, que ya realizan un esfuerzo notable por adaptarse”.
«Nuestro compromiso es garantizar que el cumplimiento normativo sea lo más invisible y automatizado posible en el punto de venta, permitiendo a los comerciantes centrarse en su negocio y no en la burocracia”
En su opinión, la exigencia de remitir facturas de forma masiva en tiempo real requiere una capacidad técnica impecable tanto por parte de la Administración como de las soluciones informáticas del mercado. “Exponer a los comercios a fallos del sistema o a cambios normativos de última hora penaliza la puesta en marcha”.
Como explica Jover, la clave para una digitalización con éxito, y no solo en el caso de VeriFactu, reside en la integración total entre terminales de pago y software de facturación: una arquitectura robusta que automatice la trazabilidad de cada transacción sin alterar la operativa diaria del comercio”.
“Este aplazamiento no debe frenar la digitalización. Es importante revisar y modernizar la gestión contable y de facturación, a la vez que se elimina cualquier ineficiencia antes de que la obligatoriedad entre en vigor”.







