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Europa se debate entre la innovación y la regulación para no quedarse atrás en la carrera de la IA



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En los Diálogos organizados por Prodware y el despacho de abogados Cremades & Calvo-Sotelo, representantes institucionales, diplomáticos y expertos analizaron el papel que debe desempeñar Europa en la nueva carrera global por la IA

Publicado el 29 jul 2026



Foto de familia de los Diálogos Prodware-Cremades 2026
Foto de familia de los Diálogos Prodware-Cremades 2026

La inteligencia artificial se ha convertido en un elemento clave para la competitividad económica, la influencia política y la soberanía tecnológica de los países. Esa fue una de las principales conclusiones de los XI Diálogos organizados por Prodware, partner de referencia de Microsoft en España, y el despacho de abogados Cremades & Calvo-Sotelo, y celebrados en Madrid y donde representantes institucionales, diplomáticos y expertos analizaron el papel que debe desempeñar Europa en la nueva carrera global por la IA.

José María Sánchez, CEO de Prodware España y vicepresidente ejecutivo del grupo, defendió que la IA ha dejado de ser únicamente una cuestión tecnológica para convertirse en un factor estratégico. En su opinión, la verdadera competición mundial gira en torno al control de los datos, lo que hace imprescindible que Europa complemente su capacidad regulatoria con políticas que impulsen la innovación y permitan a las empresas desarrollar nuevas tecnologías sin perder de vista los valores europeos.

Una idea compartida por Javier Cremades, presidente del despacho Cremades & Calvo-Sotelo, quien sostuvo que la respuesta europea a la revolución de la IA debe apoyarse en principios como la libertad, la dignidad de la persona y el Estado de derecho. A su juicio, la Unión Europea también necesita reforzar las alianzas internacionales para competir en un escenario cada vez más condicionado por la tecnología.

La IA redefine el equilibrio geopolítico: hablan los embajadores

La dimensión geopolítica de la inteligencia artificial ocupó buena parte del encuentro, con la participación de los embajadores en España de Francia, China, Corea del Sur, Alemania, Italia, Panamá y Canadá.

Entre las distintas intervenciones surgió un diagnóstico común: la IA será determinante para la autonomía estratégica de los países y exigirá nuevas fórmulas de cooperación internacional. Mientras Francia defendió la necesidad de reforzar la soberanía tecnológica europea, China apostó por una gobernanza basada en la colaboración internacional y Corea del Sur reivindicó su posición como socio tecnológico de referencia para Europa.

Por su parte, Alemania e Italia coincidieron en la necesidad de construir un marco europeo que impulse la innovación y reduzca la dependencia tecnológica de terceros países. Los representantes de Panamá y Canadá destacaron también el papel que pueden desempeñar los países de tamaño medio en la definición de estándares internacionales que aporten confianza y seguridad al desarrollo de esta tecnología.

Innovar en IA sin perder garantías: el camino de Europa

El impacto de la IA sobre la economía, la educación y la sociedad también estuvo presente en el debate. Alberto Nadal, vicesecretario de Economía y Desarrollo Sostenible del Partido Popular, defendió la necesidad de combinar regulación e innovación para favorecer el desarrollo de una industria europea competitiva.

Carlos Elías, catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid, alertó del riesgo de que Europa centre sus esfuerzos en regular tecnologías cuyo liderazgo corresponde a otras regiones, mientras que Álvaro Salas-Castro, presidente y CEO de Reynolds Foundation, incidió en la necesidad de reforzar las capacidades científicas y tecnológicas europeas para reducir la dependencia exterior y minimizar los sesgos asociados a la IA.

La dimensión jurídica corrió a cargo de Cándido Conde-Pumpido, presidente del Tribunal Constitucional, quien recordó que la inteligencia artificial plantea desafíos que trascienden el ámbito tecnológico y requieren preservar principios como la transparencia, la supervisión humana, la responsabilidad y la no discriminación.

El cierre del encuentro correspondió a Josep Borrell, ex alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, quien advirtió de que Europa corre el riesgo de quedarse rezagada en la revolución de la inteligencia artificial si limita su estrategia a regular tecnologías desarrolladas por otros. En su opinión, la Unión Europea necesita reforzar su capacidad de innovación para mantener su peso económico y geopolítico en la nueva era digital.

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