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La guerra comercial que empezó en el bolsillo

Movilidad

Siguen lloviendo piedras para Huawei después del veto de Google. Los analistas dicen que la batalla real no está en los móviles, sino en el 5G. Sin embargo, en la multinacional china confían en que los problemas remitirán y dicen que tienen plan b

Instalaciones de Huawei.
Instalaciones de Huawei.

Siguen lloviendo piedras sobre el tejado de Huawei. Primero se supo de la decisión de Google de no permitir al gigante asiático acceder a las actualizaciones de Android y de otros servicios, como Google Play o Gmail. Pero luego el veto a Huawei, forzado por el Gobierno de los Estados Unidos y que es una manifestación más de la guerra comercial entre las dos principales potencias del mundo, ha sido adoptado por otras compañías, entre ellas la británica ARM, clave en el negocio del smartphone porque su arquitectura es la base de los procesadores que gobiernan cualquier teléfono móvil. Pero la lista de vetos empieza a ser larga: Toshiba, Intel, Qualcomm o Vodafone también lo han impuesto en una u otra medida.

Lo último ha sido la expulsión de Huawei de dos asociaciones del sector: la SD Association (organización sin ánimo de lucro que establece estándares de tarjeta de memoria destinados a simplificar el uso y optimizar el rendimiento de la electrónica de consumo) y la Alianza Wi-Fi (organización que promueve la tecnología Wi-Fi y certifica los productos Wi-Fi, si se ajustan a ciertas normas de interoperabilidad).

Aunque EEUU ha dado una tregua de 90 días para empezar a imponer el veto a Huawei, los efectos en las ventas de la compañía han sido inmediatos. La firma, que en 2018 vendió sólo en España tres millones de móviles y que ya amenaza el liderazgo de Samsung en este campo, está sufriendo mucho en las tiendas. Son numerosos los usuarios que preguntan en los comercios y ya se han empezado a producir cancelaciones de pedidos y devoluciones de terminales, según diversos medios.

Las operadoras de telecomunicaciones han dicho inicialmente que seguirán vendiendo Huawei como hasta ahora, por lo menos a corto plazo, pero también están sintiendo la incertidumbre de los clientes. De hecho, algunas ya han empezado a tomar precauciones, como la británica Vodafone, que ha anunciado que paraliza las reservas de teléfonos de Huawei compatibles con 5G. Existe el problema en el canal de que no se pueda dar salida al stock de producto de Huawei, un hecho del que se pueden beneficiar sobre todo Samsung y Xiaomi en España.

El temple de Huawei

De todas formas, Huawei trata de mostrar tranquilidad y sigue presentando modelos como estaba previsto. Hace unos días vieron la luz en Londres nuevos dispositivos de Honor, su “segunda marca”. Además, la multinacional asegura que podrá hacer frente al vento de Google con desarrollos tecnológicos propios. Y mantiene sus planes de abrir la mayor tienda propia en Europa, la que irá en la Gran Vía madrileña, para finales de junio. “La tormenta quedará en una ducha fría”, aseguró hace unos días Javier Palacios, el responsable en España de Honor.

Fuentes de la compañía dicen que el veto no afectará a sus productos (prepara un sistema operativo para sus móviles) ni al despliegue de 5G. No hay que olvidar que Huawei es el principal proveedor del mundo de redes de móviles de última generación, y lleva años de adelanto a sus más directos rivales en este terreno. Es precisamente este dominio el que atemoriza a Estados Unidos y a Europa, y el que ha dado lugar a que esta guerra comercial, que algunos llaman “la guerra fría 2.0”, se haya trasladado al móvil que llevamos en el bolsillo.

¿Y si la próxima víctima fuera Apple?

La guerra comercial desatada por Donald Trump y el Gobierno de los Estados Unidos está pasando factura a las tecnológicas en la Bolsa, aunque no a todas por igual. Unas se benefician, como Samsung, mientras otras sufren, y mucho, como Apple. Precisamente la compañía de la manzana se ve salpicada porque depende mucho del mercado chino para cumplir sus objetivos de venta de iPhones (de allí proviene más del 15% de sus ingresos). Asimismo, Apple tiene muchos proveedores de componentes chinos y su principal ensamblador es la taiwanesa Foxconn, con fábricas también en China. Y nadie descarta que las autoridades chinas decidan “vengarse”, con lo que Apple estaría en el punto de mira.

LA PREGUNTA
¿Está suponiendo la ley de registro horario una oportunidad de negocio para los partners de tecnología?