Según Crédito y Caución, el precio del petróleo se mantendrá alto durante los próximos meses, lo que aumentará la vulnerabilidad macroeconómica de los países importadores de energía y desacelerará la transición energética hacia energías renovables, lo que impactará sobre todo en aquellas economías en desarrollo
Según el análisis de la aseguradora de crédito, las economías importadoras de combustible ya no pueden confiar en la tendencia a la baja de los precios mundiales del petróleo y el gas, asumida durante mucho tiempo, para aliviar la presión sobre sus balances externos.
Las recientes subidas de precios relacionadas con las tensiones geopolíticas, incluido el conflicto en Oriente Próximo, ya han puesto de manifiesto esta vulnerabilidad. El informe identifica 63 países con facturas netas de importación de combustible que superan el 4% del producto interior bruto, muchos de los cuales son mercados emergentes que ya registran importantes déficits por cuenta corriente.
En este sentido, Niels de Hoog, economista senior de Atradius, señala que «con la ralentización de la transición energética y el desarrollo de la guerra en Oriente Medio, muchas economías emergentes se encuentran una vez más a merced de las fluctuaciones de los precios mundiales del petróleo. Y cuando desglosamos los factores que impulsan sus facturas de importación de combustible, queda claro que la disminución estructural de la dependencia del combustible es aún demasiado modesta para protegerlas».
Las mejoras en la eficiencia energética han sido históricamente el principal factor que ha reducido la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles. Sin embargo, se prevé que estos avances se debiliten, lo que dejará a los países cada vez más expuestos al aumento del los precios del combustible. Los progresos en materia de energías renovables siguen siendo débiles para reducir de forma significativa la demanda de combustibles fósiles, ya que la electrificación del transporte pesado, la industria y la calefacción avanza con demasiada lentitud.
Los escenarios esbozados en el informe Energy Outlook indican que más de la mitad de los países importadores de energía analizados podrían experimentar un deterioro de su balanza por cuenta corriente para 2035. Es probable que el impacto sea aún más pronunciado en economías ya vulnerables, como Túnez, Pakistán y Líbano.
Por ello, según Crédito y Caución, las economías importadoras de combustible necesitan urgentemente una estrategia de resiliencia más amplia. Además de acelerar la inversión en energías renovables nacionales y ampliar la electrificación, los países deben reforzar su capacidad de exportación, mejorar su competitividad y reducir su dependencia de las importaciones no energéticas.






