Reconversión industrial a la vista. Parece que no queda otra: la IA (sobre todo en su versión de agentes) está cambiando y va a cambiar definitivamente la profesión del programador. Si el año pasado, los efectos de la IA en el mundo del desarrollo de software fueron tratados de una forma superficial y un tanto teórica en el Developer Summit de Wolters Kluwer, en la edición de este año se han visto ejemplos claros de que la cosa va en serio.
En Barcelona, más de un centenar de programadores pertenecientes a partners e ISV que hacen negocio con Wolters Kluwer pudieron escuchar experiencias concluyentes, como la de Xavier Redó, cofundador de MarsBased, una firma con 25 empleados y que aborda proyectos basados en lenguajes y frameworks como Phyton, Ruby on Rails o JavaScript: «Desde hace dos meses no escribimos código de forma manual. Vimos que así funcionábamos y así hemos seguido». «Los agentes de código programan mejor que un desarrollador. Programar ya no será suficiente», espetó Redó a la audiencia. Y dijo que la herramienta de trabajo que se impondrá entre los desarrolladores ya no será el típico editor de código, sino un agente de IA especializado que multiplicará sus poderes.
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El programador deberá aportar contexto y un plan de trabajo
Pero no todo será de color rosa. El emprendedor advirtió de que no vale con hacerle una petición a la IA y irse a dormir. En su lugar, el programador del presente-futuro tendrá que ser bueno diseñando un plan de trabajo y de marcar una metodología clara en el desarrollo de programas. “Nunca dejéis que la IA escriba código sin tener un plan y no dejéis de revisar sus resultados”, aconsejó.
«Hasta ahora teníamos a codificadores, pero ahora necesitamos a ingenieros, para garantizar la ejecución de proyectos», asegura Alex González, CTO de Wolters Kluwer
La palabra clave para que la IA dé los resultados deseados a los programadores es “contexto”. Redó señaló que hay que darle toda la información y las indicaciones para que “no piense ni improvise”. En otras palabras, para que no tome decisiones por su parte y acabe en las temidas alucinaciones. Xavier Redó también señaló que hay ámbitos donde la IA no hace bien el trabajo, por lo menos de momento, como en la solución de problemas generados por los temidos bugs o errores de programación. Tampoco es buena afrontando grandes tareas, y se defiende mejor con microproblemas. Y, por último, habló de esa tendencia de la IA de agradar a toda costa y dar siempre una respuesta, aunque no disponga de buena información para ello, lo que la lleva a errores y a las temidas alucinaciones.

Por su parte, Alex González, CTO de Wolters Kluwer, echó la vista atrás para decir que la de IA es una de las seis grandes revoluciones de la Humanidad, a la altura de aparición de la imprenta, la electricidad o internet. Y que, como en toda revolución, va a haber un cambio de roles. Y que lo mejor es asumirlo y evitar el negacionismo y posturas pintorescas como la de los luditas, aquellos artesanos británicos de principios del siglo XIX que la emprendieron a martillazos con las máquinas porque amenazan sus trabajos y salarios.
«Los agentes de código programan mejor que un desarrollador. Programar ya no será suficiente», espetó a la audiencia el emprendedor Xavier Redó
No es el fin del mundo… Y cuidado con el vibe-coding
Pero Alex González tranquilizó a la audiencia para dar a entender que no es el fin del mundo para el programador informático, ni mucho menos. «El desarrollador no va a desaparecer, pero sí va a cambiar su papel». «Hasta ahora teníamos a codificadores, pero ahora necesitamos a ingenieros, para garantizar la ejecución de proyectos».
González hizo un símil con el mundo de la construcción. Y comparó al programador que escribe líneas de código con el albañil que pone ladrillos. Y dijo que necesitaremos más arquitectos y menos albañiles en el nuevo escenario. “A los desarrolladores les digo que no deben preocuparse, pero sí deben ocuparse de su transformación. Porque van a seguir siendo relevantes si lo hacen”, recalcó.
«Ya no es suficiente con un buen prompt. Hay que prestar atención a los patrones de intención», dijo Alberto González, de Wolters Kluwer
Además, advirtió de que no todo vale cuando se trata de aplicar los agentes de IA al desarrollo de software. “Esta revolución no se hará a cualquier precio. La solución no es el vibe-coding». El vibe-coding es un método de trabajo para profesionales un tanto perezosos consistente en irle pidiendo a un chat de IA, con lenguaje natural, que cree código para hacer esto y lo otro. Así, sin más.

En su lugar, González aboga por la aplicación de métodos como el spec-driven development (SDD), o desarrollo guiado por especificaciones, una metodología de ingeniería de software donde la documentación detallada y estructurada (especificaciones) actúa como la guía principal antes de escribir código. Es decir, IA y agentes sí, pero con orden y concierto. Y cerró animando a todos los asistentes al Developer Summit de Wolters Kluwer a adaptarse al “nuevo escenario” cuanto antes. “Hay que recuperar la pasión por la tecnología y recuperar nuestra faceta de ingenieros”.
No vale cualquier agente para programar
Por su parte, Alberto González Borque, manager technology de Wolters Kluwer, advirtió de que en un mundo donde los agentes de IA van a ser fundamentales a la hora de desarrollar software, no nos vale cualquier agente. “Lo ideal es trabajar con un agente especializado que comprenda lo que le estamos pidiendo”. Y para lograrlo son esenciales los llamados patrones de intención, que dan pistas a los agentes de lo que los usuarios les piden a través del lenguaje natural. Permitiendo a la IA afinar en sus respuestas, o no responder cuando no dispone de la información suficiente.
«Tendremos agentes especializados y, por encima, orquestadores de agentes», destacó Abel Márquez, product manager de Wolters Kluwer
«Ya no es suficiente con un buen prompt. Hay que prestar atención a los patrones de intención», enfatizó Alberto González. «Los patrones dan precisión a las respuestas de los agentes». “Pasamos de construir funcionalidades a diseñar entidades autónomas”. En definitiva, y en opinión del tecnólogo de Wolters Kluwer, el desarrollador cambia para “ser más un analista técnico”.
También Abel Márquez, product manager de Wolters Kluwer, participó en la jornada para incidir en qué IA deberán configurar los programadores para sacarle verdadero partido a esta revolución: «Tendremos agentes especializados y, por encima, orquestadores de agentes». «No solo cambiará la forma en que programamos, sino también la forma de servir las soluciones a los clientes va a cambiar radicalmente».
La gran paradoja de la IA
Y es que con la llegada de la IA la interfaz de usuario del software tendrá que adaptarse. En el futuro será difícil ver a un usuario desplegando los eternos y complejos menús de un programa de gestión, y sí será más habitual verlo interactuando con el software gracias al lenguaje natural. En este escenario, será casi siempre el agente el encargado de rebuscar entre los datos del programa para dar la mejor respuesta. Alex González, el CTO de Wolters Kluwer, aventuró que los programas de software del futuro no se parecerán nada a cómo los conocemos hoy en día, pero no se atrevió a decir cómo serán realmente.
Ya se sabe, años en el mundo de la tecnología son décadas o otros ámbitos de la vida. Y las predicciones se las lleva el tiempo. González terminó con una paradoja que está en el centro de esta revolución: “Lo más artificial que hemos sido capaces de crear en los últimos siglos, que es la IA, va ayudar a que las soluciones sean más humanas”. Y eso se traducirá en menos clics, como poco.







