Neil Holloway afirma que el 50% de su trabajo en Microsoft consiste en realizar viajes de negocio para encontrarse con potenciales y actuales clientes, partners u otros directivos del gigante del software. «Se aprende muchísimo», asegura el vicepresidente de ventas, marketing y servicios del fabricante en EMEA al referirse a sus continuos periplos. No en vano, las responsabilidades de Holloway, tal y como reza su curriculum vitae, son ganar clientes, asegurar la satisfacción de los mismos y «hacer crecer el negocio del software en Europa, África y Oriente Medio», un área geográfica en el que el fabricante cuenta con un equipo de 10.000 personas. CHANNEL PARTNER aprovechó un hueco de la apretada agenda de la última visita de este directivo británico a Madrid, el pasado 22 de febrero, para charlar acerca de la estrategia de negocio de Microsoft a nivel europeo y local. Concretamente, la compañía tiene alrededor de 10.000 partners en España y sus intenciones en nuestro país pasan por seguir aumentando su cuota de mercado a través del canal de distribución gracias a que «hay una gran cantidad de pymes que necesitan adaptar sus procesos de negocio a una nueva realidad económica». Y es que, desde el punto de vista de Holloway, España atraviesa un proceso de expansión económica gracias al cual se está configurando como un filón para algunas tecnologías, como es el caso de las aplicaciones de negocio. De hecho, así lo demuestra la aceptación de Navision entre las pymes españolas, con un canal muy asentado (con casi cien partners) y unos 4.000 clientes. Ahora, con la última versión de Navision, la 4.0, una de las cosas que se persigue es «hacer realidad el concepto de innovación integrada [el aprovechamiento de los recursos de Microsoft y su canal] y agilizar las tareas diarias de las empresas, facilitándoles el acceso a la información», según Holloway. Además, el directivo puntualiza que España es uno de los tres países que generan un mayor negocio con Navision en todo el mundo.
Sin embargo, dentro de nuestras fronteras, según IDC, un 44% de los programas que se venden son ilegales, aunque Holloway matiza que Francia, Italia y Portugal nos superan en el índice de piratería. «España no es un caso único», sentencia. En este contexto, el directivo de Microsoft aboga por la colaboración entre la industria del software, que debe trabajar unida y apoyada por los gobiernos mediante campañas de concienciación. «Los consumidores tienen que asimilar que deben pagar por eso que están utilizando diariamente, del mismo modo que pagan la compra de su coche. El problema es que no consideran el software como cualquier otro bien, quizás porque no lo ven como algo físico, sino más bien como un servicio», afirma Holloway.
De igual forma, para el directivo de Microsoft la colaboración de la Administración Pública también se hace necesaria en el tema de la seguridad, un ámbito al que el fabricante dedica un tercio de los 6.000 millones de dólares que invierte anualmente en I+D. En este contexto, el gigante cuenta con el programa de seguridad gubernamental (GSP), mediante el cual ofrece a los gobiernos participantes acceso al código fuente de Windows y Office para crear infraestructuras informáticas más seguras. Además, recientemente la compañía ha reforzado su estrategia encaminada a reforzar su sistema operativo y sus aplicaciones con la compra de las firmas Giant (especializada en soluciones que cubren el tema del spyware) y Sybari (que desarrolla software para proteger frente a ataques a través de archivos adjuntos).
Un tercer ámbito en el que Holloway considera necesaria la colaboración de las autoridades es en el de Linux, donde a su juicio se hace imprescindible saber distinguir entre «una conversación sobre tecnología y una conversación política». Siguiendo el discurso dominante en la corporación, el directivo señala que hay que valorar la interoperatibilidad, el coste de propiedad y la seguridad a la hora de decidirse por utilizar un determinado sistema operativo. En cuanto al tema político, para el responsable de Microsoft se hace necesario que en todos los países exista una neutralidad para la compra de software, que además será beneficioso para la industria a nivel local. «Por ejemplo, en España hay 10.000 negocios basados en la comercialización de software comercial». Y Holloway reconoce que el apoyo de algunas comunidades españolas a Linux es una preocupación para su compañía. El directivo insiste en que lo más importante es entender que no se trata de debatir entre algo gratuito y algo comercial, sino que habría que mirar qué puede ser beneficioso para los negocios locales, porque hay miles de compañías que se benefician del software comercial. «Las autoridades locales tienen que establecer un diálogo en términos de negocio y además valorar el coste de propiedad de Linux, porque no es gratuito», concluye.


