De julio de 2003 a junio de 2004, la filial española de Microsoft se acercó a través de detectives privados a más de 4.300 distribuidores de informática para saber hasta qué punto estos revendedores ofrecían software ilegal en sus ordenadores. La iniciativa, conocida como Mistery Shopper, consistía en que un detective se hacía pasar por un usuario normal con el fin de comprobar si el establecimiento en cuestión accedía a vender software fraudulento o no. El resultado fue desalentador: casi 1.800 firmas del canal incurrieron en prácticas perseguidas por la Ley de Propiedad Intelectual. Es decir, un 41% de las tiendas vendió software pirata, un resultado muy en consonancia con el de IDC, que calcula que un 44% del total de copias de software informático que se venden en España se saltan alguno de los trámites legales. Para enderezar las cosas sin recurrir a los tribunales, promotores de Microsoft se han dedicado desde el pasado verano a volver a esas tiendas para hacerles ver las ventajas de vender paquetes legales y los problemas que pueden tener si no lo hacen. En total, el proveedor de Windows, que es el sistema más pirateado con diferencia, vuelto a 1.500 distribuidores, con el resultado de que algo más de la mitad de ellos se han comprometido a dejar de vender software pirata. Asimismo, la firma ha descubierto que una de cada dos empresas visitadas incurrían en delito por «desconocimiento legal», es decir, cargaban en el ordenador adquirido por el usuario el sistema operativo facilitado por el mismo, sin saber que desde ese momento asumían la responsabilidad legal de esa acción. En este sentido, Microsoft también descubrió que otro 25% de las tiendas supuestamente infractoras no venden software ilegal, pero dan la posibilidad de instalar la copia ilegal. Finalmente, al resto de distribuidores, concretamente un 23%, no les han convencido los argumentos de Microsoft y han manifestado su intención de seguir operando como hasta ahora. Contra ellas la filial emprenderá acciones legales directas, según ha asegurado Emilio Quiroga, responsable de la lucha contra la piratería en Microsoft Ibérica. De hecho, en las próximas semanas habrá acciones legales contra unas 100 compañías.
En el periodo fiscal que comienza el próximo verano, Microsoft volverá a la carga y visitará otros 3.000 o 4.000 distribuidores.
Como curiosidad, la investigación de Microsoft arroja cifras de fraude muy diferentes dependiendo de la provincia en cuestión. Así Soria el punto más negro de la geografía con un índice del 93%, seguida por Teruel (76%), Albacete (69%), Jaén (68%) y Murcia (66%). La otra cara de la moneda la representaron Lugo (14%), Palma de Mallorca (16%) o Valencia (18%).


