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Soberanía digital sí, pero sin volverse loco: las empresas creen que una soberanía total no es un objetivo realista


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Las organizaciones están adoptando un enfoque pragmático centrado en proteger las operaciones críticas, mantener el control sobre las capacidades digitales clave y evitar la dependencia de un único proveedor, según un informe de Capgemini

Publicado el 8 sept 2026



Soberanía de los datos
Soberanía de los datos



La soberanía es ahora una prioridad en las juntas directivas de la mayoría de las grandes empresas y organismos públicos de todo el planeta, pero el 59% de ellas afirma que una soberanía digital plena no es un objetivo realista, según un informe de Capgemini Research Institute basado en una encuesta realizada a 1.300 ejecutivos de firmas de diversos países, entre ellos España. El estudio revela que, en lugar de perseguir una independencia tecnológica total, las organizaciones están adoptando un enfoque pragmático centrado en proteger las operaciones críticas, mantener el control sobre las capacidades digitales clave y evitar la dependencia de un único proveedor.

Según el informe, durante la última década, las organizaciones han acelerado la migración a la nube, la adopción de la inteligencia artificial y la transformación digital, a menudo a un ritmo más rápido que el de la evolución de los modelos de gobernanza y resiliencia. Al mismo tiempo, han pasado a depender cada vez más de un reducido número de proveedores tecnológicos globales, pero en los últimos años las tensiones geopolíticas y las interrupciones en la cadena de suministro han puesto de manifiesto los riesgos que conlleva la concentración tecnológica.

Así, el Índice de Soberanía Digital de Capgemini, basado en un análisis de 866 organizaciones de EEUU, Europa y la región Asia-Pacífico, muestra que el 86% de ellas presenta una exposición significativa a cadenas de suministro extranjeras o controladas desde el exterior.

La mayoría de las organizaciones señalan que su gran dependencia de proveedores extranjeros, la concentración de su base de proveedores, la limitada visibilidad de la cadena de suministro y los largos plazos para cambiar de proveedor aumentan su vulnerabilidad ante las interrupciones.

A pesar de ello, la planificación de contingencias sigue siendo desigual según la región: solo el 42% de las organizaciones que ha sufrido recientemente interrupciones operativas cuentan con este tipo de planes. El nivel de preparación es mayor en EEUU, donde casi dos tercios de las organizaciones cuentan con planes de contingencia, en comparación con algo más de un tercio en Europa y la región APAC.

La soberanía digital está en la mente de los directivos

La soberanía es ahora un tema central para los altos directivos, ya que el 44% de las organizaciones considera que la soberanía digital es la máxima prioridad de su consejo de administración. Esto se está traduciendo en medidas concretas: casi cuatro de cada cinco organizaciones están aplicando o elaborando una estrategia, mientras que otra quinta parte espera ponerla en marcha en el próximo año. Esta inversión refleja la creciente preocupación por la capacidad de las organizaciones para mantener las operaciones empresariales críticas en un entorno geopolítico cada vez más incierto. Según el informe, más de tres cuartas partes de ellas están muy preocupadas.

La resiliencia operativa ante la volatilidad y las perturbaciones geopolíticas es el principal motor de las iniciativas de soberanía digital, según cuatro de cada cinco encuestados. La inteligencia artificial se ha convertido en el área de la infraestructura tecnológica a la que las organizaciones dan prioridad en su búsqueda de la soberanía, y tres cuartas partes la identifican como un ámbito clave. Se observa un énfasis especial en sectores como el aeroespacial, el de defensa y el del transporte, que gestionan infraestructuras, información u operaciones críticas.

“Las organizaciones actuales operan en ecosistemas tecnológicos altamente interconectados en los que rara vez es posible alcanzar una independencia total. Por lo tanto, la soberanía digital no consiste en alcanzar una autonomía total, sino más bien en garantizar que las organizaciones comprendan claramente sus dependencias tecnológicas, con el fin de recuperar el control y la flexibilidad necesarios para gestionar los riesgos”, afirma Karine Brunet, directiva de Capgemini. “Esto les permitirá diseñar la mejor hoja de ruta pragmática para alcanzar sus objetivos estratégicos, teniendo en cuenta la localización de los datos, el control de acceso, las operaciones y las limitaciones regulatorias y tecnológicas. El verdadero reto consistirá en desarrollar la resiliencia sin sacrificar la competitividad, para impulsar la innovación y el crecimiento a largo plazo”, señala.

La percepción de la soberanía digital cambia a ambos lados del Atlántico

Aunque la soberanía digital se ha convertido en una prioridad empresarial a nivel mundial, las organizaciones de las distintas regiones están adoptando estrategias alternativas. En la región de Asia-Pacífico (APAC) (41%), Europa continental (52%) y el Reino Unido (56%), la soberanía digital se asocia principalmente con la mitigación de riesgos y el fomento de la resiliencia. Por el contrario, más de la mitad de las organizaciones estadounidenses (52%) la consideran principalmente desde el punto de vista del cumplimiento normativo, frente al 40% que la ve como una herramienta para reforzar la resiliencia. Además, las organizaciones de la región APAC y de Europa continental expresan una preocupación significativamente mayor por mantener las operaciones empresariales críticas en medio de la incertidumbre geopolítica que las de EEUU y el Reino Unido.

A pesar de estas diferencias regionales, las organizaciones coinciden en general en que la soberanía digital no consiste en una independencia tecnológica total. Dos tercios a nivel mundial definen la soberanía digital en términos de interdependencia resiliente, aunque esta opinión está más extendida en Europa (75%) que en EEUU (50%).

Las organizaciones también difieren en cuanto a cómo planean alcanzar la soberanía digital. A nivel mundial, más de dos tercios de las organizaciones encuestadas prevén una combinación de desarrollo interno y colaboración externa en su búsqueda de la soberanía digital. Sin embargo, las organizaciones estadounidenses dan mayor importancia a la colaboración en el ecosistema y a las alianzas sectoriales para desarrollar capacidades compartidas que las organizaciones de la región APAC y Europa.

Siguen existiendo retos a la hora de la ejecución. Solo el 14% de las organizaciones afirma tener una visibilidad integral de las dependencias en todo su ecosistema tecnológico, lo que dificulta evaluar la exposición a riesgos geopolíticos o relacionados con los proveedores. Otro obstáculo es reducir la dependencia de los proveedores de tecnología críticos. Más de un tercio (36%) de las organizaciones afirma que la transición para dejar de depender de un proveedor crítico llevaría más de 12 meses, mientras que una de cada 10 afirma no tener ningún proveedor alternativo viable. Por último, algo menos de la mitad está dispuesta a pagar una “prima de soberanía digital” (del 23% de media), lo que pone de relieve el reto que suponen los costes y la competitividad que conlleva el aumento de los requisitos de soberanía.

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