Jornada negra para la consultora tecnológica Kyndryl en los mercados de valores. La empresa de servicios tecnológicos, escindida de IBM en 2021, protagonizó ayer lunes una de las caídas bursátiles más pronunciadas de su historia reciente, después de que se conociera una solicitud de documentación por parte de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), la salida repentina de varios directivos clave y unos resultados trimestrales por debajo de las expectativas.
Las acciones de la compañía se desplomaron cerca de un 55% durante la jornada, pasando de cotizar en torno a los 23,60 dólares antes de la apertura a cerrar en 10,59 dólares. La reacción negativa del mercado se produjo tras ese conjunto de anuncios que sembraron dudas entre los inversores sobre la gobernanza y la evolución financiera de la empresa.

En un documento regulatorio presentado el lunes, Kyndryl informó de que había recibido solicitudes voluntarias de información por parte de la División de Cumplimiento de la SEC relacionadas con sus prácticas de gestión de efectivo, los controles internos sobre la información financiera y determinadas divulgaciones corporativas. Como respuesta, la compañía ha iniciado una revisión contable interna, aunque aseguró que no espera que este proceso tenga impacto en sus balances ni en sus estados financieros.
Salidas repentinas de altos cargos directivos
La investigación coincide con un periodo de inestabilidad en la cúpula directiva. El director financiero, David Wyshner, abandonó el cargo de forma repentina, siendo sustituido de manera interina por Harsh Chugh. También dejó su puesto el asesor general y secretario corporativo, Edward Sebold, mientras que Mark Ringes asumió el cargo de asesor general interino. A su vez, Vineet Khurana, vicepresidente sénior y controller global, dejó su función para asumir otro rol no especificado dentro de la organización, siendo reemplazado temporalmente por Bhavna Doegar. Estos cambios se producen apenas un mes después de que la directora de recursos humanos anunciara su intención de jubilarse.
Además, la compañía comunicó que retrasará la presentación de su informe trimestral correspondiente al periodo finalizado el 31 de diciembre, lo que añadió presión sobre la confianza del mercado. Kyndryl anticipó que informará sobre deficiencias significativas en sus controles internos durante el trimestre, el ejercicio fiscal completo que termina el 31 de marzo y los dos primeros trimestres del año fiscal 2026.
El contexto financiero tampoco ha ayudado a Kyndryl a contener el nerviosismo. Los resultados del tercer trimestre fiscal no cumplieron las previsiones (3.860 millones de dólares en ingresos, 3% más que en el mismo periodo del año anterior) y la empresa redujo sus estimaciones para el conjunto del año, tanto en EBITDA ajustado como en beneficio ajustado antes de impuestos. Aunque la compañía afirmó estar abordando la situación de forma proactiva y desarrollar un plan de remediación que detallará en su próximo informe, los analistas consideran que el episodio afecta a la credibilidad corporativa.
Algunas firmas de análisis han reaccionado rebajando su recomendación sobre el valor y reduciendo significativamente el precio objetivo de la acción. Según expertos del sector, la combinación de una revisión regulatoria, la salida de altos ejecutivos y unas previsiones recortadas añade incertidumbre sobre la recuperación de la compañía en el corto plazo.
Pese a ello, el consenso del mercado aún mantiene opiniones divididas sobre el futuro de Kyndryl, con recomendaciones de compra, retención y venta coexistiendo al mismo tiempo. El precio objetivo medio se sitúa por encima de la cotización actual, lo que sugiere un potencial de recuperación considerable si la empresa logra restaurar la confianza de los inversores y estabilizar su dirección. El tiempo dirá.




