Las amenazas digitales impulsadas por inteligencia artificial superan la capacidad de respuesta de los equipos internos de TI, obligando a las empresas a buscar protección externa, continua y especializada. Esta es la principal conclusión de un estudio de WatchGuard realizado a cerca de 1.000 responsables de TI y ciberseguridad en 20 países, entre ellos España.
Los datos son elocuentes: el 91% de las organizaciones está preocupado por los ciberataques impulsados por IA, y el 75% sufrió al menos un incidente de seguridad durante el último año. Sin embargo, el problema no es la falta de concienciación sino de capacidad operativa: el 54% de las empresas reconoce que no puede ofrecer monitorización y respuesta continuas las 24 horas del día, y el 67% necesita apoyo adicional para cumplir con unas exigencias regulatorias cada vez más exigentes.
«Esto no es una brecha de habilidades; es una brecha de capacidad operativa», afirma Joe Smolarski, CEO de WatchGuard. «La ciberseguridad está superando lo que los equipos internos pueden gestionar por sí solos, lo que crea una enorme oportunidad para que los proveedores de servicios gestionados den un paso al frente como verdaderos partners de seguridad», añade el directivo.
Casi la mitad de las organizaciones encuestadas (48%) ya recurre a proveedores de servicios gestionados (MSP) para reforzar sus equipos propios, lo que refleja un cambio de fondo en el sector: los MSP dejan de ser un apoyo secundario para convertirse en socios estratégicos principales.
La inteligencia artificial ocupa el centro de esta transformación en ambos sentidos: hace los ataques más sofisticados, pero también impulsa la demanda de defensas más inteligentes. El 44% de las organizaciones declara estar dispuesto a pagar más por soluciones de detección y respuesta basadas en IA, y casi la mitad ya considera a su proveedor de seguridad un asesor estratégico, no un simple suministrador de herramientas.
El gasto en ciberseguridad refleja esta nueva realidad. El 75% de las organizaciones prevé aumentar su presupuesto en los próximos dos años, con el foco puesto en servicios de protección continua y resultados medibles. La ciberseguridad ha dejado de ser una inversión puntual para convertirse en un requisito operativo permanente.







