La digitalización de la facturación en Europa acelera el paso. Mientras España encara la implantación definitiva de VeriFactu, la Unión Europea prepara ViDA, la reforma que transformará el intercambio de información fiscal entre países. Oriol Bausa, fundador y CEO de B2Brouter, analiza el papel de Peppol como red de infraestructura global, el impacto de las nuevas obligaciones regulatorias y las oportunidades que se abren para fabricantes, desarrolladores, distribuidores y asesorías. «Nosotros vamos a ayudar a nuestros clientes porque somos su compliance partner».
Antes de hablar de ViDA, toca hacerlo de VeriFactu. ¿Confía en que entre definitivamente en vigor en enero de 2027?
Espero que sí. Después del retraso del año pasado ya resulta difícil hacer pronósticos porque la decisión ya no depende de cuestiones técnicas, sino políticas. Desde el punto de vista tecnológico no hay motivos para aplazarlo. El Suministro Inmediato de Información (SII) lleva años funcionando con éxito en las grandes empresas y VeriFactu sigue la misma filosofía.
«Nuestra propuesta de valor consiste en convertirnos en el compliance partner de nuestros clientes. Nos ocupamos de que puedan cumplir la normativa allí donde operen, independientemente del país o de la regulación aplicable»
Los fabricantes de software llevan tiempo adaptando sus soluciones y muchas empresas ya han realizado inversiones importantes para cumplir con la normativa. Lo que habría que preguntarse es qué intereses justifican seguir retrasando una medida cuyo objetivo es combatir el fraude fiscal.
Se habla mucho de VeriFactu en España, pero bastante menos de ViDA. ¿Qué es exactamente y por qué deberían prestarle atención las empresas?
ViDA (VAT in the Digital Age) es la iniciativa con la que la Unión Europea quiere modernizar la gestión del IVA. Uno de sus tres pilares es el reporte digital de las operaciones transfronterizas para combatir el fraude fiscal.
Si todo evoluciona como está previsto, las empresas apenas deberían percibir el cambio. Quien ya utilice una plataforma preparada para cumplir con VeriFactu debería poder adaptarse también a ViDA de forma prácticamente transparente. La complejidad recaerá sobre los proveedores tecnológicos.
¿Qué cambia respecto al modelo actual?
La principal novedad es la obligación de reportar electrónicamente determinada información fiscal de las operaciones entre países. Cada Estado miembro ha seguido hasta ahora su propio camino. Italia, por ejemplo, ha desarrollado un modelo muy centralizado, mientras que otros países apenas habían implantado mecanismos de reporte fiscal. Con ViDA, Europa introduce un marco común que todos deberán adoptar.
En los países donde todavía no existe un sistema de reporte, será más sencillo porque podrán construirlo directamente siguiendo los estándares europeos. En otros, como España, Francia o Italia, habrá que adaptar los modelos ya existentes.
¿Cuál es la situación en España?
Sí. España lleva años avanzando en la digitalización del control tributario. Primero fue el SII para las grandes empresas y ahora llega VeriFactu. La Agencia Tributaria lleva mucho tiempo preparando esta infraestructura y las empresas de software también han realizado un importante esfuerzo de adaptación. Por eso sería deseable que no hubiera nuevos retrasos.
¿Existe el riesgo de que España tenga que rehacer parte del trabajo cuando ViDA sea plenamente aplicable?
No creo que haya que empezar de cero. Puede haber diferencias entre la información que exige VeriFactu y la que finalmente requiera ViDA, pero los modelos de datos son bastante similares.
Habrá que realizar adaptaciones, sobre todo por parte de los desarrolladores de software y los proveedores de servicios, pero no hablamos de reconstruir toda la infraestructura.
¿Qué oportunidades abre este nuevo escenario para fabricantes, desarrolladores, distribuidores e integradores?
Toda nueva regulación impulsa la modernización tecnológica de las empresas. Los usuarios necesitarán soluciones que garanticen el cumplimiento normativo y eso representa una oportunidad para todo el ecosistema de software empresarial.
Además, desaparecerán prácticas que todavía siguen siendo habituales en muchas pequeñas empresas, como emitir facturas con Word o Excel. Ese tipo de herramientas ya no serán suficientes para cumplir con las nuevas obligaciones legales. El objetivo es mejorar la trazabilidad de las operaciones, reducir el fraude y garantizar la integridad de la información fiscal.
Las asesorías gestionan la fiscalidad de millones de pymes. ¿Qué papel cree que desempeñarán?
Van a ser un actor clave. Son quienes cuentan con la confianza de las empresas y quienes mejor pueden acompañarlas durante este proceso de transformación. Su trabajo también cambiará. A medida que la automatización elimine tareas administrativas, el valor estará cada vez más en el asesoramiento y la consultoría.
Las empresas tendrán que cumplir la normativa desde el momento en que emitan una factura. Ya no será posible modificar determinados registros posteriormente, por lo que será mucho más importante planificar correctamente los procesos desde el principio.
¿Cómo está adaptando B2Brouter su plataforma a VeriFactu, la factura electrónica obligatoria y ViDA?
Nuestra propuesta de valor consiste en convertirnos en el compliance partner de nuestros clientes. Nos ocupamos de que puedan cumplir la normativa allí donde operen, independientemente del país o de la regulación aplicable.
Eso nos permite adaptarnos con relativa facilidad a los requisitos de cada país. Estamos creciendo con fuerza en mercados como Francia, donde la nueva regulación entra en vigor próximamente, y también en Alemania o Bélgica. Ahora incluso trabajamos para expandirnos a mercados como Emiratos Árabes Unidos.
¿Qué peso tiene ya el negocio internacional?
Actualmente, alrededor del 25% de nuestra actividad procede de fuera de España, aunque ese porcentaje sigue creciendo. Francia, por ejemplo, ha triplicado su negocio durante el último año y esperamos que mercados como Alemania continúen ganando peso en los próximos ejercicios.
¿Cómo imagina el ecosistema europeo de facturación electrónica dentro de cinco años?
La factura en papel, e incluso el pdf, será residual. La facturación electrónica estará plenamente integrada en los sistemas de gestión de las empresas y dejará de percibirse como una obligación para convertirse en un proceso completamente natural.
Esa digitalización también transformará la gestión tributaria. A medida que las administraciones dispongan de información en tiempo real, muchas obligaciones de reporte tenderán a simplificarse. Dentro de unos años veremos un modelo mucho más automatizado, tanto para las empresas como para las administraciones públicas.
Acaba de participar en la Peppol Conference 2026, celebrada en Bruselas. ¿Con qué mensaje principal se queda del encuentro?
Cada edición confirma que Peppol gana peso. Cada vez participan más países y más empresas. Lo más relevante es que ha dejado de ser un modelo promovido por las administraciones para convertirse en una infraestructura crítica para el intercambio de documentos electrónicos.
Para quien todavía no lo conozca, ¿qué es exactamente Peppol?
Peppol es una red de interoperabilidad que permite que empresas y administraciones públicas intercambien documentos electrónicos de forma estandarizada y segura. No hablamos solo de facturas, sino también de pedidos, albaranes o cualquier documento comercial.
Nació para facilitar la contratación pública, especialmente en los países nórdicos, pero ha evolucionado hasta convertirse en un estándar utilizado también por el sector privado. En cierto modo, representa la evolución de los antiguos sistemas EDI, pero con un alcance mucho mayor.
¿Ese es el motivo por el que cada vez más países se están sumando?
Exactamente. El objetivo es facilitar el intercambio global de documentos electrónicos. Hay otro factor muy importante: el coste. Desarrollar una infraestructura nacional de facturación electrónica requiere una inversión enorme. Muchos países han visto que Peppol ya ofrece una infraestructura madura, interoperable y ampliamente implantada, por lo que tiene mucho más sentido aprovecharla que desarrollar una alternativa desde cero.
Eso explica que países como Bélgica, Francia o Alemania estén apostando decididamente por este modelo.
¿Hay una presencia importante de empresas españolas dentro de este ecosistema?
Sí. Cada vez hay más proveedores de servicios españoles conectados a Peppol. Para cualquier empresa que quiera operar internacionalmente es prácticamente imprescindible. Además, el propio portal de Peppol mantiene un directorio público donde pueden consultarse todos los proveedores certificados, incluidos los españoles.







