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La AEC dice que la tecnología es hoy «una cuestión de país» y pide que se equipare en importancia a la industria o la economía



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La prioridad pasa ahora por llevar la IA a procesos, productos y servicios reales, según la patronal de las consultoras de informática. De todo ello se hablará en el Foro Tecnológico Global de la AEC, que se celebrará del 7 al 9 de octubre en Madrid

Publicado el 24 ago 2026



Foro Tecnológico Global de la AEC 2026
Foro Tecnológico Global de la AEC 2026

La tecnología ha dejado de ser una cuestión exclusivamente ligada a los departamentos de TI para convertirse en un factor estratégico para empresas e instituciones. La innovación orientada al crecimiento, la inteligencia artificial, las tecnologías de frontera, la ciberseguridad y la autonomía tecnológica marcarán buena parte de las decisiones de inversión durante el nuevo curso económico, según la Asociación Española de Empresas de Consultoría (AEC).

Este escenario abre también un importante campo de oportunidades para el canal de TI. Integradores, consultoras, proveedores de servicios gestionados y compañías especializadas tendrán un papel relevante a la hora de ayudar a las organizaciones a convertir las nuevas tecnologías en productividad, nuevos modelos de negocio, seguridad y eficiencia operativa.

José María Beneyto, presidente de la AEC, considera que la tecnología se ha convertido en “una cuestión de país” y reclama que las decisiones tecnológicas tengan un peso equivalente al de las decisiones económicas e industriales. A su juicio, de ellas dependerán directamente la productividad y la capacidad de competir de las empresas españolas y europeas.

De experimentar con tecnología a obtener resultados

Uno de los principales retos será conseguir que la innovación se traduzca en resultados empresariales tangibles. La disponibilidad de nuevas infraestructuras y herramientas tecnológicas ya no es suficiente: las organizaciones tendrán que transformar procesos, desarrollar nuevos productos y servicios y encontrar nuevas vías para generar ingresos mediante la tecnología.

Este cambio de enfoque puede favorecer especialmente al canal de TI. Las empresas necesitarán cada vez más acompañamiento para definir estrategias tecnológicas, integrar soluciones, modernizar sus sistemas y medir el retorno de las inversiones.

La AEC considera, además, que España dispone de una base científica, empresarial e industrial capaz de desempeñar un papel relevante en esta nueva economía tecnológica, aunque todavía existen dificultades para trasladar el conocimiento generado en universidades y centros de investigación al mercado.

Otro reto será mantener el ritmo de inversión en digitalización e innovación cuando finalice el impulso extraordinario proporcionado por los fondos europeos y establecer nuevos mecanismos de financiación que permitan sostener la inversión tecnológica.

La IA entra en la fase de producción

La inteligencia artificial será uno de los principales motores de esta transformación. Después de una primera etapa marcada por la experimentación y la proliferación de proyectos piloto, la prioridad pasa ahora por llevar la IA a procesos, productos y servicios reales.

Para las empresas del canal, este cambio supone una evolución desde la venta de tecnología hacia modelos de mayor valor añadido basados en consultoría, integración, desarrollo de aplicaciones, gestión de datos y servicios gestionados.

La AEC señala que la extensión de la IA requiere datos de calidad, infraestructuras adecuadas, sistemas seguros y profesionales preparados. Pero también obliga a revisar procesos, responsabilidades y modelos organizativos para determinar cómo deben combinarse las capacidades humanas con las nuevas herramientas de IA.

Además de la inteligencia artificial, tecnologías como la computación cuántica, la automatización, la robótica y el edge computing avanzan rápidamente. Su convergencia puede generar nuevas aplicaciones en sectores como industria, energía, salud, servicios financieros, infraestructuras y Administración pública.

La velocidad de esta evolución queda reflejada en la aparición de nuevos modelos y actores internacionales. La presentación en julio de Kimi K3, desarrollado por la compañía china Moonshot AI, es un ejemplo de la creciente competencia mundial por el talento, los modelos de IA y las infraestructuras necesarias para desarrollarlos.

Ciberseguridad y soberanía tecnológica ganan peso

La creciente dependencia de la tecnología también está haciendo que la ciberseguridad y la resiliencia digital pasen a ocupar un lugar prioritario en las agendas empresariales.

La digitalización amplía las posibilidades de innovación, pero también aumenta la superficie de ataque de empresas, organismos públicos e infraestructuras críticas. Protección de datos, continuidad de negocio, seguridad de las infraestructuras y capacidad de recuperación ante incidentes se convertirán, según la AEC, en responsabilidades cada vez más vinculadas a los órganos de dirección.

Para el canal, esta evolución supone una oportunidad adicional para los proveedores de servicios de ciberseguridad y los modelos MSSP y de servicios gestionados, especialmente a medida que las empresas buscan externalizar parte de sus capacidades de protección y respuesta.

En paralelo, España y Europa afrontan el reto de reducir determinadas dependencias tecnológicas. La autonomía estratégica pasa por identificar las capacidades consideradas críticas, reforzar las cadenas de valor y establecer alianzas que permitan aumentar el margen de decisión europeo en un mercado tecnológico cada vez más competitivo.

Más gobernanza y nuevas competencias

La transformación tecnológica también plantea un reto organizativo. Las empresas tendrán que establecer mecanismos de gobernanza tecnológica que permitan incorporar nuevas herramientas de forma segura, responsable y alineada con sus objetivos de negocio.

La velocidad de innovación obliga a las organizaciones a anticipar riesgos, definir responsabilidades y evaluar el impacto de sus decisiones tecnológicas. En este contexto, el papel de las consultoras e integradores puede ir más allá de la implantación técnica para incorporar servicios relacionados con estrategia, gobierno, cumplimiento, seguridad y gestión del cambio.

La transformación también exigirá nuevas competencias profesionales. Como apunta Beneyto, gobernar las nuevas tecnologías implica orientar su utilización, establecer responsabilidades y preparar a las personas para trabajar con ellas. El reto será conseguir que la tecnología se traduzca en crecimiento, confianza y nuevas oportunidades laborales.

Foro Tecnológico Global de la AEC: políticos, filósofos, empresarios…

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