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McKinsey: casi todas las empresas usan la IA, pero son pocas las que ven un impacto positivo en su cuenta de resultados


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Un informe de esta consultora confirma que el porcentaje de compañías que reporta un impacto positivo en su EBIT se mantiene en el 37%, un porcentaje similar al año pasado

Publicado el 10 sept 2026



La IA no se ve acompañada por un aumento de los beneficios
La IA no se ve acompañada por un aumento de los beneficios



Los informes de McKinsey suelen ser una referencia a la hora de ver cómo evoluciona el mundo tecnológico y las expectativas de las empresas alrededor de la innovación. El último deja datos interesantes. La inteligencia artificial ya forma parte del día a día del 89% de las empresas y ocho de cada 10 empleados aseguran que les ayuda a ser más productivos. Sin embargo, ese aumento de la eficiencia sigue sin traducirse en una mejora clara de los resultados económicos. Según el informe ‘The State of AI 2026’, de QuantumBlack AI by McKinsey, solo el 37% de las empresas consultadas afirma que la IA ha tenido un impacto positivo en su EBIT, prácticamente el mismo porcentaje que hace un año.

Para McKinsey, la explicación es clara: obtener un retorno real de la IA exige transformar los procesos de negocio, no limitarse a incorporar nuevas herramientas. De hecho, apenas un 6% de las compañías, las denominadas high performers, está logrando extraer un valor significativo gracias a una profunda reorganización de su modelo operativo.

Más desarrollo propio y menos compra de software

El estudio también detecta un cambio de estrategia tecnológica. La irrupción de los agentes de IA, especialmente los orientados al desarrollo de software, está llevando a muchas empresas a crear aplicaciones internamente en lugar de adquirir soluciones comerciales. Un 32% de las organizaciones reconoce haber dejado de comprar algún producto de software porque ha podido desarrollarlo con sus propios agentes de programación.

La implantación de la IA continúa acelerándose. El 44% de las empresas ya la utiliza a gran escala, frente al 38% de 2025, mientras que el porcentaje que la emplea en tres o más áreas de negocio ha aumentado hasta el 56%. El avance es especialmente intenso en las grandes corporaciones, donde el uso de agentes autónomos alcanza ya el 40%, frente al 22% de las empresas de menor tamaño.

«Existen organizaciones que están desplegando la IA mucho más rápido, comenzando a ver el impacto y creando mayor valor gracias a esta tecnología. La implantación de la IA y agentes de desarrollo de software es uno de los dominios con mayor impacto. La tendencia que vemos en las organizaciones es el incremento en autonomía, seleccionando que construyen, cómo rediseñan los procesos y qué soluciones compran», afirma Carlos Fernández Naveira, socio de McKinsey & Company.

Más productividad, pero el retorno sigue siendo limitado

El informe vuelve a poner de manifiesto la brecha entre la productividad individual y los resultados financieros. Un 80% de los profesionales afirma que la IA mejora su productividad, el 52% asegura que le ayuda a adquirir nuevas capacidades y la mitad considera que facilita la toma de decisiones. Sin embargo, casi la mitad de los mandos intermedios y empleados también percibe un aumento de la presión laboral asociado a su uso.

En paralelo, el coste del procesamiento de datos y de los tokens ya representa un obstáculo para una de cada cinco empresas. Aun así, el 60% prevé aumentar su inversión en IA durante los próximos doce meses y un 28% ya destina más del 10% de su presupuesto tecnológico a esta tecnología.

Respecto al empleo, el 39% de las empresas prevé reducir plantilla por el impacto de la IA durante el próximo año, aunque la experiencia reciente invita a la cautela: en 2025 un 32% anticipó despidos, pero solo el 14% acabó ejecutándolos.

¿Qué hacen las empresas que sí obtienen resultados?

Las compañías que más partido están sacando a la IA comparten varias características. El 74% ha rediseñado por completo sus procesos de trabajo, frente al 25% del resto de organizaciones. Además, utilizan la IA para impulsar el crecimiento y la innovación, cuentan con un fuerte respaldo de la alta dirección, miden el retorno de la inversión y aplican mayores controles de seguridad y gobernanza.

«Las empresas que lideran el mercado no usan la IA solo para reducir costes, sino para reinventar la forma en que trabajan. El verdadero factor diferencial reside en la combinación de innovación y crecimiento junto a una gestión rigurosa de los riesgos y un apoyo decidido de su dirección», añade Carlos Fernández Naveira.

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