El mercado mundial de smartphones afronta un nuevo cambio de ciclo. Después de años en los que el crecimiento se medía principalmente por el volumen de unidades vendidas, el negocio empieza a orientarse hacia dispositivos de mayor valor. Es un efecto secundario de la inflación de precios del hardware debido a los cuellos de botella en la cadena de suministro, sobre todo en la parte de memorias. No es nada excepcional y se aprecia la misma tónica en otros mercados como el del PC o los servidores.
Omdia prevé que el número de smartphones que saldrán al mercado caerá un 12% en 2026, hasta totalizar los 1.097 millones de unidades, mientras que la facturación aumentará un 12%, hasta alcanzar los 651.600 millones de dólares.
La consultora atribuye esta evolución a la pérdida de peso de los móviles de entrada, especialmente en los mercados emergentes, y al incremento del precio medio de venta (ASP), que pasará de 467 dólares en 2025 a 594 dólares en 2026 y alcanzará los 624 dólares en 2027.
Uno de los cambios más relevantes es el desplazamiento del mercado hacia la gama alta. Los smartphones con un precio inferior a 200 dólares pasarán de representar el 40,6% de los envíos mundiales en 2025 al 25,6% en 2027. Es decir, una caída de nada menos que 15 puntos porcentuales. En sentido contrario, los modelos premium, con precios superiores a 800 dólares, elevarán su cuota del 21,1% al 28,4% en ese mismo periodo. Para 2027, este segmento representará una mayor proporción del mercado que todos los terminales de menos de 200 dólares juntos.
«Estamos asistiendo a un cambio claro en la pirámide de precios del mercado de smartphones», recalca Jusy Hong, directora sénior de investigación de Omdia. «La base formada por los dispositivos más asequibles se está reduciendo, mientras que los segmentos premium ganan peso».
Cinco factores están detrás del giro del mercado de smartphones
Según la consultora, esta transformación responde a cinco tendencias estructurales. La primera es el alargamiento de la vida útil de los smartphones. Los consumidores conservan sus dispositivos durante más tiempo gracias a la mejora de su rendimiento y a las políticas de soporte de software cada vez más prolongadas por parte de los fabricantes.
A ello se suma el crecimiento del mercado de teléfonos usados y reacondicionados. Los modelos premium de generaciones anteriores ofrecen prestaciones competitivas a precios similares a los de un terminal nuevo de gama baja, impulsados además por programas de recompra y reacondicionamiento promovidos por fabricantes y operadores.
Otro factor es el incremento del coste de los componentes, que dificulta el acceso a los smartphones en los mercados emergentes. Omdia estima que las ventas de los dispositivos de menos de 100 dólares se reducirán un 81% entre 2025 y 2027. Esta situación afecta especialmente a regiones como África, India, Latinoamérica y el Sudeste Asiático, donde el poder adquisitivo no crece al mismo ritmo que el precio de los terminales.
La consultora también apunta a un cambio de estrategia por parte de los fabricantes, que priorizan la rentabilidad frente al volumen de ventas. En lugar de competir por cuota de mercado en los segmentos de menor margen, muchas marcas están reforzando su oferta de dispositivos de mayor valor.
Por último, Omdia destaca la madurez tecnológica del smartphone. Los avances en procesadores, autonomía, fotografía computacional y pantallas han reducido la distancia entre la gama media y la premium, lo que disminuye la necesidad de renovar el dispositivo con frecuencia.
Para Jusy Hong, de Omdia, estos factores están modificando de forma permanente la estructura del mercado. «Los fabricantes están centrando cada vez más sus esfuerzos en un crecimiento sostenible, una cartera de productos más equilibrada y una mayor rentabilidad, en lugar de perseguir únicamente un mayor volumen de producto en el mercado», concluye.





