Para Alberto López, country manager Iberia Security en V-Valley, los Premios del Canal TIC 2026 son el termómetro más real del mercado y el reflejo directo de la confianza y del trabajo bien hecho valorado por los partners. En su opinón, el hecho de que hayan votado más de 1.500 profesionales, «una barbaridad», le da todo el sentido a estos galardones.
Los partners deberían tener mucho mayor protagonismo y prestigio porque son ellos los que les resuelven las papeletas a los clientes cuando hay un problema crítico. Lo que necesitamos para elevar ese protagonismo es seguir dotándoles de perfiles técnicos fuertes desde el mayorista para que puedan abordar proyectos cada vez más grandes.
Respecto al balance y evolución a lo largo del ejercicio, los datos también están siendo francamente positivos, según comenta Alberto López. En ciberseguridad han cerrado la primera mitad de este 2026 creciendo por encima de la media de un mercado, que ya avanzaba con dos dígitos. Como principales aceleradores del negocio destaca la inteligencia artificial y la presión regulatoria.
¿Cuál es su opinión acerca de los Premios del Canal TIC, los únicos votados por los partners en España (más de 1.500 este año) y en los que se galardona tanto a mayoristas como a fabricantes?
Que son el termómetro más real que tenemos en el mercado. El hecho de que voten más de 1.500 partners es una barbaridad y le da todo el sentido a este galardón. Al final, mi premisa es siempre la misma: los negocios los hacen las personas. Si el partner, que es quien está verdaderamente en la trinchera lidiando con el cliente final, te reconoce, significa que estás haciendo las cosas bien. Nosotros no estamos aquí sólo para despachar cajas o vender licencias; estamos para ir de la mano con ellos en proyectos complejos. Estos premios son el reflejo directo de esa confianza y del trabajo bien hecho.
¿Cree que el canal de distribución TIC tiene el papel protagonista y el prestigio que merece? ¿Echa de menos algún tipo de iniciativa para reivindicar ese protagonismo?
A veces parece que todo el mérito mediático se lo lleva el fabricante o la tecnología de moda, pero la realidad es que sin el canal, esa tecnología simplemente no aterriza. El cliente no quiere piezas sueltas, quiere una solución que funcione. Y ahí es donde el partner hace la magia. Iniciativas como estos premios ayudan muchísimo, sin duda.
«El hecho de que voten más de 1.500 partners es una barbaridad y le da todo el sentido a estos galardones»
Pero la mejor reivindicación es el día a día: el prestigio se lo gana el partner en la mesa del cliente cuando le resuelve un problema crítico. Lo que necesitamos para elevar ese protagonismo es seguir dotándoles de perfiles técnicos fuertes desde el mayorista para que puedan abordar proyectos cada vez más grandes.
¿Cómo evoluciona el negocio tecnológico en España en estos momentos?
Evoluciona a un ritmo que a veces da vértigo, pero con una madurez que hace años no veíamos. Pese a todo lo que está cayendo a nivel global, en España seguimos creciendo por encima de las expectativas, especialmente en nuestro terreno, la ciberseguridad.
¿A dónde quiero llegar? A que ya no se compra tecnología por inercia ni por moda. El negocio está virando forzosamente hacia modelos mucho más consultivos y recurrentes. Yo lo comparo con la nube o el e-commerce en su día: al principio parecía una locura, hoy es lo normal. Ahora está pasando exactamente lo mismo con la IA y la seguridad gestionada.
¿Qué balance hace de la trayectoria de su empresa en este 2026 hasta la fecha?
El balance es francamente positivo. En ciberseguridad cerramos la primera mitad de este 2026 creciendo por encima de la media de un mercado que ya avanzaba con dos dígitos. Hemos consolidado nuestro modelo: internalizar servicios de soporte para no depender de terceros, reforzar nuestras capacidades técnicas internas y seguir sumando fabricantes top a la treintena con los que ya trabajamos.
¿Y cómo se consigue esto? Muy sencillo. Nuestro enfoque es total: tenemos el músculo financiero y operativo de una multinacional, pero tomamos decisiones con una agilidad puramente local. El mejor marketing es un fabricante y un cliente contentos, y los números de este año nos dicen que la estrategia funciona.
¿Cuáles son ahora mismo los principales motores que tiran de la demanda de tecnología?
Ahora mismo destacaría dos grandes aceleradores prácticos: la Inteligencia Artificial y la presión regulatoria. Por un lado, la IA está en todas las conversaciones, pero nosotros no la vemos desde la fascinación teórica, sino desde la defensa. Todos los fabricantes están volcados en proteger a las empresas frente a la suplantación de identidades y los nuevos ataques impulsados por IA, que están siendo muy sofisticados.
Por otro lado, las nuevas normativas europeas obligan a las empresas a ponerse las pilas sí o sí. Ya no vale con lo básico; el cliente busca consolidar arquitecturas de seguridad que protejan el dato allá donde esté.
¿Cuáles son los retos o dificultades a los que enfrenta este sector a corto y medio plazo?
Para mí, el mayor reto es la saturación tecnológica. Hay muchísimo ruido en el mercado. Mi consejo siempre es el mismo: especialización. Un partner no puede tocarlo todo; si lo intenta, no será relevante en nada. El desafío es elegir bien tus batallas. Y luego, por supuesto, está la escasez de talento. Cuesta encontrar perfiles de ciberseguridad cualificados, y por eso desde V-Valley insistimos tanto en ser nosotros esa extensión técnica del integrador. Hay que llevarlos de la mano, vamos. El partner que no se apoye en un mayorista de valor para cubrir esas carencias operativas, lo va a tener complicado.
¿Cuáles son los valores diferenciales de su compañía dentro del ecosistema tecnológico en España?
Lo resumo rápido: aportar valor real porque, insisto, ser mayorista no es sólo despachar producto. Nuestro diferencial es combinar un liderazgo absoluto en ciberseguridad con un equipo de ingenieros propio espectacular. Acompañamos al partner desde la preventa técnica y el diseño del proyecto, hasta la implantación y el soporte de nivel 1 y 2. Damos el ciclo completo.
Le damos al canal la agilidad, la cercanía y el respaldo técnico que necesitan para que el cliente final obtenga exactamente lo que busca: una solución integral que funcione sin fricciones.




