Europa está en riesgo de perder el tren en materia de fabricación de productos electrónicos y TIC con crecimientos del 1,3% frente al 10,3% de la media global. Así lo estipula el último estudio de Crédito y Caución que alerta de la pérdida de competitividad de la zona al no estar especializada en la producción de chips de alta gama utilizados para la IA.
La región sigue centrándose en la fabricación de chips industriales y para la automoción, una estrategia coherente con su estructura económica, pero que podría dejar a Europa rezagada en materia de inteligencia artificial, a pesar de los esfuerzos que se están haciendo por parte de las autoridades europeas.
La Ley de Chips de la Unión Europea prevé invertir 43.000 millones de euros en la producción y la investigación locales de semiconductores, con el objetivo de reducir la dependencia de las importaciones procedentes de Asia y alcanzar una cuota del 20 % de la producción mundial de chips para 2030. Sin embargo, las estimaciones actuales sugieren que dicho objetivo sea muy difícil de conseguir.
A largo plazo, el aumento del gasto militar en la región debería contribuir al crecimiento del sector. Este es especialmente el caso de Alemania, donde un cambio en las normas fiscales está proporcionando margen para ampliar el gasto.
Avance de la IA
A nivel global la perspectiva es muy diferente, gracias al sólido avance y auge de la inteligencia artificial el negocio de fabricación de productos electrónicos y TIC progresará al 10,3%. No obstante, entre los vectores negativos conviene tomar en cuenta la imposición de aranceles a los productos electrónicos importados sin exenciones. Además, un deterioro de las relaciones entre China y EE. UU. podría afectar también de forma negativa a las cadenas de suministro mundiales de TIC y electrónica.
Por el momento, se espera que las ventas mundiales de semiconductores crezcan un 18,8% este año, tras un 22,8% en 2025, impulsadas por los chips de última generación para centros de datos de inteligencia artificial.







