En la antesala del Día Internacional de la Mujer, el último Barómetro del Talento de ManpowerGroup pone cifras a una realidad persistente: las profesionales españolas soportan más estrés, perciben menos apoyo y detectan menos oportunidades de crecimiento que sus compañeros varones. Y lo hacen, además, con brechas más acusadas que la media global.
El estudio, correspondiente al primer semestre de 2026, revela diferencias claras en los tres grandes indicadores analizados –bienestar, confianza y satisfacción laboral-. El Índice de bienestar se sitúa en el 62% entre las mujeres, ocho puntos por debajo de los hombres (70%). En confianza, la distancia es de siete puntos (71% frente a 78%) y, en satisfacción laboral, de seis (58% frente a 64%).
El estrés diario es uno de los datos más preocupantes: solo el 27% de las mujeres declara experimentar niveles bajos de estrés, frente al 41% de los hombres. En el extremo contrario, el 62% reconoce sufrir altos niveles de presión. Esta tensión se traduce en burnout: siete de cada diez mujeres (71%) afirman haberlo padecido recientemente, impulsado por presión operativa y emocional, sobrecarga de trabajo, entornos tóxicos e inseguridad financiera.
La conciliación tampoco sale bien parada. Solo el 63% de las profesionales siente que su empresa favorece un equilibrio adecuado entre vida personal y laboral, diez puntos menos que los hombres.
Más preparadas
Sin embargo, el informe también subraya una paradoja: el talento femenino no adolece de falta de preparación ni de confianza en sus capacidades. El 89% de las mujeres asegura contar con las habilidades necesarias para su puesto y el 69% se siente cómoda utilizando tecnologías avanzadas e inteligencia artificial. Además, el 83% afirma que su trabajo tiene un propósito claro.
La brecha aparece al analizar las oportunidades reales de progreso. Apenas el 54% percibe opciones de promoción -diez puntos menos que los hombres- y solo el 71% considera que dispone de oportunidades suficientes de desarrollo. Es decir, la desconfianza no está en sus competencias, sino en las estructuras organizativas.
En definitiva, el Barómetro dibuja un escenario en el que las profesionales españolas avanzan con más presión y menos respaldo sistémico. El reto para las compañías pasa por reforzar la conciliación, la transparencia en la promoción y la creación de entornos inclusivos que conviertan el potencial femenino en liderazgo efectivo.







