Opinión

El sector ferial celebra la vuelta a la rormalidad

En medio de las incertidumbres que están rodeando esta primera recta del año, también aparecen otros claros y brotes verdes entre el ramaje del bosque que invitan al optimismo. Uno de ellos tiene que ver con el enorme dinamismo que se está observando en la actividad ferial gracias a la vuelta completa a la presencialidad.

La buena acogida tributada por los profesionales al Mobile World Congress de Barcelona ya fue un síntoma positivo del interés de los profesionales por volver rápidamente a la normalidad con reuniones y encuentros presenciales que activaron nuevos acuerdos y proyectos. La feria C!Print celebrada en Madrid a finales de abril también confirmó esa tendencia positivo y concluyó con lleno total después de tres días de jornadas.

Los grandes proveedores de este sector volvieron a reunirse con partners y clientes y movilizaron a una representación de un sector que durante la pandemia fue uno de los más castigados por el cierre de las oficinas. El encuentro tuvo todo el sabor de las grandes ferias de antaño donde el networking, las citas one to one y las reuniones incluso casuales, ganaron todo el protagonismo. Hasta los medios tuvieron ocasión de tomar el pulso al sector gracias a la convocatoria de varias ruedas de prensa prensa por parte de los grandes proveedores del sector de la impresión.

Pero hay otras buenas noticias. El software vuelve a convertirse en el gran aliado de la recuperación gracias a la rápida adopción de nuevas herramientas de productividad como parte del proceso de transformación digital emprendido por las empresas durante la pandemia. Según un informe de McKinsey, los los ingresos de la industria del software crecieron un 2,7% y se espera que crezca a más del doble del ritmo del PIB mundial en los próximos cinco años.

En septiembre de 2021, siete de las diez empresas más valiosas del mundo eran empresas de software o relacionadas con el mismo, lo que refleja la creciente importancia económica del sector. Y el año anterior, más de un tercio de las 100 empresas más valiosas de Estados Unidos procedían del sector, al igual que una cuarta parte de las de Asia. Lo más grave, sin embargo, es que ni una sola empresa europea formaba parte del Top10, mientras que entre los veinte primeros tan solo aparecían tres firmas del Viejo Continente.

 

LA PREGUNTA
¿En qué medida se beneficiará, como partner de tecnología, de los fondos europeos?