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IA en la sombra: la mayoría de los empleados la usan, y cada vez más intesamente, pero sus empresas no tienen ningún control



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El 82% de los empleados españoles afirma utilizar herramientas de inteligencia artificial en sus tareas. Y un 40% dice que recurre a ellas de forma habitual, según Cegid. Las compañías tienen un reto en ciberseguridad y gestión de los datos

Publicado el 31 ago 2026



Shadow AI
Shadow AI

La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo diario de la mayoría de los profesionales españoles, pero las empresas no siempre saben qué herramientas utilizan sus empleados ni cómo las están utilizando. Esta brecha está dando lugar a un fenómeno cada vez más extendido: la “IA en la sombra” o «shadow AI», es decir, el uso de aplicaciones de inteligencia artificial por iniciativa de los trabajadores y al margen de las herramientas y políticas corporativas.

España se sitúa a la cabeza de Europa en adopción de IA en el entorno laboral. El 82% de los empleados españoles afirma utilizar herramientas de inteligencia artificial en sus tareas diarias, nueve puntos más que hace un año, según el estudio ‘El momento de la verdad de la IA en la empresa’, elaborado por Cegid a partir de una encuesta de OpinionWay a dos millares de profesionales de España, Francia, Portugal y Alemania.

Pero no solo aumenta el número de usuarios. También lo hace la intensidad con la que recurren a estas tecnologías. El 40% de los profesionales españoles utiliza la IA habitualmente, 16 puntos más que en 2025 y la proporción más elevada entre los cuatro mercados analizados. Otro 42% afirma utilizarla de forma ocasional.

La IA en la sombra gana terreno

El elevado grado de adopción tiene, sin embargo, una cara menos cómoda para las empresas. Entre los empleados españoles que ya han utilizado IA, el 82% reconoce haber recurrido a herramientas que no han sido proporcionadas por su compañía sin comunicárselo. El 23% asegura hacerlo regularmente, el 40% a menudo y otro 19% al menos alguna vez.

El dato pone de manifiesto la velocidad con la que la IA está entrando en las organizaciones: los empleados están experimentando con estas herramientas antes incluso de que sus empresas hayan establecido qué aplicaciones pueden utilizar, para qué fines y bajo qué condiciones.

El fenómeno plantea riesgos evidentes en materia de protección de datos, confidencialidad, seguridad de la información y gobernanza. Una consulta aparentemente inocente a un chatbot puede implicar, por ejemplo, introducir información corporativa sensible en una herramienta que la empresa no controla.

Los empleados van por delante de las políticas corporativas

La principal paradoja del estudio aparece cuando se compara la velocidad de adopción de la IA con el grado de preparación de las organizaciones. Solo el 45% de las empresas españolas cuenta actualmente con algún equipo o responsable específico para implantar y gestionar la inteligencia artificial. Otro 22% está estudiando crear este tipo de funciones, mientras que el 28% no tiene previsto hacerlo.

La formación tampoco avanza al mismo ritmo. Solo el 44% de los trabajadores afirma haber recibido formación específica sobre herramientas de IA por parte de su empresa, frente a un 56% que no ha recibido capacitación.

Y la distancia entre experimentar con la tecnología e integrarla realmente en el negocio sigue siendo considerable. Solo el 9% de las organizaciones españolas ha conseguido una integración completa de la IA en sus prácticas diarias. El 37% habla de una integración parcial y el resto continúa realizando pruebas sin haber alcanzado una integración estable.

El escenario dibuja así una transformación que, en buena medida, está avanzando de abajo arriba: son los propios empleados quienes descubren herramientas, prueban sus posibilidades y las incorporan a sus rutinas, mientras las empresas todavía están definiendo cómo convertir ese uso espontáneo en una estrategia corporativa.

España también es el país más entusiasta con la IA

Pese a estos desafíos, la percepción de la tecnología entre los profesionales españoles es especialmente positiva. El 81% mantiene una actitud favorable hacia la inteligencia artificial, con la curiosidad, la confianza y el entusiasmo entre las emociones más mencionadas. Es, además, el porcentaje más elevado de los cuatro países europeos incluidos en el estudio.

Para Javier Torres, general manager de Cegid en Iberia, Latinoamérica y África, estos datos demuestran que la IA ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta presente en el día a día de las empresas. «La velocidad con la que los empleados están incorporando la inteligencia artificial en su trabajo diario demuestra que ya no estamos ante una tecnología de futuro, sino ante una realidad presente en las organizaciones”, explica Torres

En su opinión, la llamada IA en la sombra demuestra que los profesionales ya están cambiando su manera de trabajar y que ahora corresponde a las compañías canalizar ese impulso e integrar la IA allí donde realmente pueda generar valor, sin perder de vista la seguridad.

El siguiente paso, por tanto, no consiste simplemente en conseguir que más empleados utilicen IA. El verdadero desafío será pasar de una inteligencia artificial adoptada de forma individual y, en ocasiones, descontrolada, a otra integrada en los procesos de negocio, conectada con información fiable y sometida a reglas claras de seguridad y gobernanza.

“Además de garantizar la protección de la información y la privacidad de los datos, el reto pasa por conectar la IA con los procesos críticos del negocio y con información fiable y contextualizada, para convertirla en una herramienta capaz de aportar valor tangible a la organización”, concluye Torres.

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