Oscar Koenders, director de marketing para EMEA de la división de Informática de Toshiba Europa, ha vaticinado una ralentización en el ritmo de crecimiento de las ventas de portátiles profesionales en España para el próximo año. Según él, la adquisición de nuevos equipos por parte de los usuarios se frenará desde el 33% obtenido el pasado año hasta el 20% previsto para el 2005 debido al mayor dinamismo del mercado de consumo y a la mayor racionalización en las compras de TI por parte de las empresas, tras dos años de cifras estratosféricas. Koenders matizó que esta coyuntura adversa afectará mucho más a aquellos partners y fabricantes que comercializan máquinas con precios medios por debajo de los 1.000 euros. «Algunos de ellos deberán vender entre 10 y 20 veces más unidades que el año anterior sino quieren verse abocados a su desaparición», asegura el directivo. El hecho de que Toshiba mantenga el precio medio de máquina más alto del mercado, 1.432 euros [según datos del mes de febrero] frente a Acer con 1.082 y otros suministradores, demuestra para el director de marketing que la compañía sigue dejando margen de ventas a sus distribuidores, a los que considera «sus principales clientes».
En el mercado global Japón porta el estandarte de la equiparación del mercado de portátiles con sobremesa, mientras que en el resto del mundo todavía la ecuación es favorable a los desktop: 38,2% frente a 61,8%.
Como parte de su estrategia de futuro Toshiba mantendrá la ventaja competitiva que le otorga seguir siendo uno de los principales líderes tecnológicos del mercado de portátiles. Para ello tiene previsto retrasar durante al menos seis meses la entrega de sus estándares propietarios al resto de la industria. Esta iniciativa ya se ha materializado con el lanzamiento de Qosmio y Safeguard, sus máximas apuestas de innovación para el próximo año.


