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La IA permite reducir hasta un 15% del IVA anual de los autónomos y un 12% los impuestos de las pymes



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La inteligencia artificial comienza a posicionarse como una herramienta clave para mejorar la gestión fiscal de pymes y autónomos, basado hasta ahora en revisiones puntuales y procesos manuales que dan lugar a errores

Publicado el 12 mar 2026



Una persona hace la facturación o contabilidad de su empresa
Una persona hace la facturación o contabilidad de su empresa

Con el inicio de la campaña de la declaración de la renta y el cierre fiscal del ejercicio, pymes y autónomos afrontan uno de los momentos más delicados del año en materia tributaria. Este proceso se ha vuelto cada vez más complejo debido al aumento de la normativa fiscal y a las nuevas cargas administrativas introducidas en los últimos meses.

En este contexto, la nueva campaña incorpora ajustes y cambios relevantes que añaden presión a los pequeños negocios. Según el barómetro de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), esta situación está incrementando el estrés financiero y complicando la gestión diaria de muchas empresas.

Una de las principales dificultades radica en el cómo y cuándo se gestiona la fiscalidad. En la práctica, la mayoría de pymes y autónomos realizan el cierre fiscal de forma reactiva, sin una planificación previa y en un entorno regulatorio cada vez más complejo. Esto provoca que, en muchos casos, no se apliquen todas las deducciones disponibles o se cometan errores en la declaración.

De acuerdo con datos internos de Quantax, plataforma que usa la IA para evitar errores fiscales en las empresas, esta falta de planificación provoca que muchos negocios paguen más impuestos de los que deberían al no aprovechar correctamente deducciones e incentivos fiscales. “El cierre fiscal no debería ser un trámite de última hora, sino el resultado de una estrategia trabajada durante todo el año”, explica Álvaro Pascual, CEO y cofundador de la compañía. “Se trata de aplicar de forma sistemática lo que ya permite la ley”.

De la gestión reactiva a la planificación fiscal continua

En este escenario, la inteligencia artificial comienza a posicionarse como una herramienta clave para mejorar la gestión fiscal de pymes y autónomos. Frente al modelo tradicional, basado en revisiones puntuales y procesos manuales, la automatización permite analizar de forma continua ingresos, gastos y deducciones, anticipar escenarios fiscales y corregir posibles desviaciones antes del cierre del ejercicio.

Según los datos de Quantax, en el caso de los autónomos la optimización del IVA mediante inteligencia artificial puede suponer una reducción de entre el 8% y el 15% en este impuesto cada año. En el caso de las pymes, combinando la optimización del IVA y del impuesto de sociedades, el impacto suele situarse entre el 5% y el 12% del total de impuestos que pagan al año, aunque en negocios con mayor volumen de gastos o con desorden documental el porcentaje puede ser incluso superior.

El papel de las gestorías

Los expertos de la compañía señalan que este margen de mejora existe porque, en la práctica, no todas las facturas se revisan con el mismo nivel de detalle y muchas gestorías no conocen o no aplican todas las deducciones disponibles. A ello se suma la dificultad para mantenerse actualizado ante los cambios normativos o, en algunos casos, el temor a deducir determinados gastos.

“La tecnología permite pasar de una fiscalidad reactiva a una fiscalidad preventiva o proactiva”, subraya Francisco de las Heras, CFO y cofundador de Quantax. “Cuando los datos se analizan de forma sistemática a lo largo del año, es posible reducir errores, aprovechar incentivos fiscales legales y evitar pagar más impuestos de los necesarios en la declaración de la renta”.

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