El trabajo híbrido puede estar ocultando una epidemia de salud mental en las empresas

Según un informe de Barco, un tercio de los empleados que trabaja habitualmente en oficina considera que es más fácil reconocer si un compañero está sobrecargado de trabajo o estresado cuando se le ve cara a cara, lo que hace que los trabajadores remotos corran el riesgo de pasar inadvertidos ante los equipos directivos

Publicado el 30 Dic 2022

Un teletrabajador muestra cansancio (Adobe). Adobe Stock.

A medida que el trabajo híbrido se consolida como un componente habitual de la vida laboral moderna y los empleados siguen aprovechando las políticas de trabajo flexible, en el horizonte podría dibujarse una crisis oculta de salud mental. El excesivo uso de dispositivos y una gestión deficiente pueden provocar graves problemas para el nivel de compromiso de los trabajadores en los entornos híbridos.

Según un estudio de Barco ClickShare basado en una encuesta a 5.000 trabajadores de Francia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, un tercio de los empleados que trabaja habitualmente en un entorno de oficina considera que es más fácil reconocer si un compañero está sobrecargado de trabajo o estresado cuando se le ve cara a cara, lo que hace que los trabajadores remotos corran el riesgo de pasar inadvertidos ante los equipos directivos. Además, más de uno de cada cuatro (27%) de los trabajadores declaran estar agotados por un estrés laboral crónico que no se ha gestionado correctamente.

En general, siete de cada 10 encuestados afirman tener una opinión negativa sobre el trabajo híbrido, y más de una cuarta parte (28%) señala la sobrecarga tecnológica -cuando el uso excesivo de dispositivos reduce su capacidad para realizar su trabajo- como una de las principales causas de preocupación. El mismo porcentaje señala también la incapacidad de “desconectar” de sus dispositivos en su tiempo libre, debido a los compromisos laborales. Otra cuarta parte de los trabajadores afirma sentirse estresado por toda la tecnología de reuniones que se espera que utilicen y algo menos de uno de cada cinco (19%) afirma que el trabajo híbrido ha tenido una influencia negativa en su colaboración con los compañeros, con más de un tercio (35%) del personal remoto afirmando que echa de menos las interacciones en persona con los compañeros de trabajo.

El Barco Meeting Barometer es un índice que mide anualmente la satisfacción de los trabajadores con sus entornos de reunión híbridos. En una muestra de 5.000 trabajadores de Europa y EEUU, el último índice revela que la satisfacción de los trabajadores se sitúa en un -25%. Aunque en comparación con un estudio de Barco de noviembre de 2021 se registra un aumento de la satisfacción del 13%, el sentimiento general hacia la experiencia de las reuniones híbridas se beneficiaría de una mejora significativa.

El trabajo híbrido impulsa la renuncia silenciosa

Después de casi tres años de experiencia con el trabajo remoto e híbrido, la encuesta muestra que el 65% de los trabajadores están de vuelta en la oficina a tiempo completo o pasan más tiempo en la oficina que de forma remota, pero casi un tercio (31%) desearía poder trabajar desde casa más a menudo. Sin embargo, el “quiet quitting” o renuncia silenciosa ha empezado a afianzarse, ya que casi una cuarta parte (23%) de los trabajadores declaran explícitamente su desvinculación del trabajo debido a una mala gestión y a la sobrecarga tecnológica (14%).

Según estudios recientes, el fenómeno del “quiet quitting” es cada vez más frecuente en los entornos de trabajo híbridos y los directivos deberían tenerlo muy en cuenta para gestionar el nivel de productividad y satisfacción de sus empleados. Según indica un estudio realizado en junio de 2022 por la empresa de análisis global Gallup, el 50% de los trabajadores estadounidenses está compuesto por “dimisionarios silenciosos”, mientras que solo el 14% de los empleados europeos están comprometidos con su trabajo.

Los resultados del estudio sugieren que podría haber un colectivo de personas cuyos niveles de estrés y presión por la carga de trabajo están pasando inadvertidos para sus compañeros y jefes, lo que podría crear una bomba de relojería para la salud mental. “Aunque es obvio que el modelo híbrido ha llegado para quedarse y goza de gran popularidad entre los trabajadores debido a la flexibilidad que puede ofrecer, las empresas deben asegurarse de que no se convierta en un arma de doble filo”, afirma Yannic Laleeuwe, directiva de Barco. “Como la tecnología híbrida se ha convertido en un elemento profesional fundamental, los colegas remotos pueden sentirse menos capaces de comunicar las presiones a las que se enfrentan, enmascarando el estrés y los agobios relacionados con el trabajo que pueden convertirse en un problema de desvinculación mayor si no se abordan”.

Laleeuwe prosigue: “Muchos empleados afirman que no se sienten comprometidos con su trabajo o que ‘abandonan en silencio’ debido a la mala gestión y al agobio provocado por las diversas herramientas tecnológicas que se les pide que utilicen, por lo que está claro que las lecciones aprendidas en los últimos tres años de trabajo híbrido necesitan un esfuerzo más concertado para aplicarse correctamente, en beneficio de todos. Si las empresas esperan sacar lo mejor de sus equipos, deben proporcionarles las herramientas que necesitan para sentirse apoyados y escuchados, estén donde estén, ya sea en remoto o en la oficina”.

El trabajo es positivo para la salud mental

La psicóloga Audrey Tang, autora de ‘The Leader’s Guide to Resilience’, asegura que el trabajo es positivo para la salud mental, “ya que nos brinda a muchos la oportunidad de escapar de algunas de las presiones de nuestra vida cotidiana y de ser reconocidos por nuestras habilidades”. “Pero incluso para las organizaciones que se han centrado en mejorar las condiciones de trabajo, el modelo híbrido puede convertirse en un obstáculo. Sin el contacto diario, es difícil notar cambios en el comportamiento de alguien si se siente silenciado, e iniciar conversaciones sobre bienestar en plataformas de trabajo en línea puede ser todo un reto”.

“Los directivos deben tener presente que la transición a la ‘nueva normalidad’ no significa volver a la ‘vieja’ forma de trabajar. Es hora de que escuchen activamente a sus empleados, se tomen el tiempo necesario para detectar los indicadores sociales, biológicos, prácticos y verbales del estrés laboral y creen una atmósfera de compasión”, zanja la psicóloga.

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